El pasado domingo, el Papa Francisco denunció la violencia en Jerusalén e hizo un llamamiento "a la moderación y al diálogo" entre judíos y palestinos
(J. Bastante/Agencias).- Tras varios días de enfrentamientos y polémicas, Israel ha decidido dar marcha atrás y comenzar a desmantelar los detectores de metales instalados en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén.
La decisión, tomada tras una conversación entre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el rey Abdalá II de Jordania, busca calmar la tensión entre Israel y el mundo árabe.
Las autoridades israelíes cerraron el acceso a la Explanada de las Mezquitas el 14 de julio después de que dos agentes y tres agresores murieran en el marco del ataque. Aunque habían reabierto paulatinamente el paso, ningún musulmán menor de 50 años podía acceder al sitio -tercer lugar sagrado de los musulmanes, tras la Meca y Medina- y los mayores debían pasar por unos detectores de metal.
Tras la instalación de los mismos se rompieron las relaciones entre la Autoridad Nacional Palestina e Israel, al considerar los palestinos que el Estado judío estaba violando el statu quo de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Según ha aclarado en un breve comunicado la oficina del Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, el gabinete ha decidido aceptar «la recomendación de los organismos de seguridad de cambiar la inspección mediante detectores de metales a una inspección de seguridad basada en nuevas tecnologías y otros medios«. Las autoridades han añadido que las medidas de seguridad son necesarias ya que los responsables de los disturbios hacían contrabando de armas de fuego en la zona.
La escalada de violencia ha dejado en los últimos tres días cuatro palestinos muertos en disturbios en Jerusalén Este y Cisjordania, y tres israelíes de una familia asesinados por un palestino en su casa de una colonia en el territorio ocupado de Cisjordania.
La amplia Explanada alberga la Mezquita de Al Aqsa y el santuario de la Cúpula de la Roca y es considerada el tercer lugar más sagrado en el islam, mientras que para el judaísmo es el primero, que lo denomina Monte del Templo, a cuyos pies se encuentra el Muro de las Lamentaciones, lo que queda del segundo templo del pueblo judío.
El pasado domingo, el Papa Francisco denunció la violencia en Jerusalén e hizo un llamamiento «a la moderación y al diálogo» entre judíos y palestinos.







