Advierte del riesgo de que "buscando acumular riquezas, nos olvidemos de los débiles"

Francisco pidió caminar «con paso firme» hacia la unidad de los cristianos

"Los que son fuertes deben ocuparse de los débiles. No es cristiano buscar la satisfacción propia"

Francisco pidió caminar "con paso firme" hacia la unidad de los cristianos
Advierte del riesgo de que "buscando acumular riquezas, nos olvidemos de los débiles" Osservatore Romano

Es un grave pecado empequeñecer o despreciar los dones que el Señor ha dado a otros hermanos, creyendo que no son de alguna manera privilegiados de Dios

(Hernán Reyes Alcaide, corresponsal de RD en el Vaticano).- El papa Francisco pidió hoy a los cristianos caminar «con paso firme y confiado por el camino que conduce a la unidad«, al tiempo que renovó sus críticas a la «pobreza extrema» que convive junto a «símbolos de inmensa riqueza».

La homilía de Francisco al celebrar las vísperas en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos hizo hincapié en la necesidad de un camino común entre los cristianos. El papa argentino ha hecho del ecumenismo una de la banderas de su pontificado aún a costa de fuertes críticas internas, como cuando celebró en Suecia los 500 años de la reforma a fines de 2016.

«Incluso entre los cristianos existe el riesgo de que prevalezca la lógica conocida por los israelitas en la antigüedad y por el pueblo indonesio en la actualidad, es decir, que buscando acumular riquezas, nos olvidemos de los débiles y necesitados», reclamó en esa dirección.

 

 

«Es fácil olvidarse de la igualdad fundamental que existe entre nosotros: que en el principio todos éramos esclavos del pecado y el Señor nos salvó en el bautismo, llamándonos hijos suyos. Es fácil pensar que la gracia espiritual que se nos ha dado es una propiedad nuestra, algo que nos corresponde y nos pertenece«, propuso.

«También es posible que los dones recibidos de Dios nos vuelvan ciegos para ver los dones dados a otros cristianos. Es un grave pecado empequeñecer o despreciar los dones que el Señor ha dado a otros hermanos, creyendo que no son de alguna manera privilegiados de Dios», reveló.

«Si compartimos pensamientos similares, dejamos que la misma gracia recibida se convierta en una fuente de orgullo, injusticia y división. ¿Y cómo podremos entrar así en el Reino prometido? El culto que corresponde a ese Reino, el culto que reclama la justicia, es una fiesta que incluye a todos, una fiesta en la que los dones recibidos se ponen a disposición y se comparten«, reclamó.

«Para dar los primeros pasos hacia esa tierra prometida que es la de nuestra unidad, ante todo debemos reconocer con humildad que las bendiciones recibidas no son nuestras por derecho, sino por un don, y que nos han sido dadas para que las compartamos con los demás», enumeró.

 

 

«En segundo lugar, tenemos que reconocer el valor de la gracia concedida a otras comunidades cristianas. Como consecuencia, nuestro deseo será el de participar en los dones de los demás. Un pueblo cristiano renovado y enriquecido por este intercambio de dones será un pueblo capaz de caminar con paso firme y confiado por el camino que conduce a la unidad», convocó.

El mensaje papal tuvo también un espacio de crítica para la desigualdad que aqueja al mundo de la actualidad. «Los cristianos de Indonesia, reflexionando sobre la elección del tema para esta Semana de Oración, decidieron inspirarse en estas palabras del Deuteronomio: ‘Persigue solo la justicia'», planteó el pontífice este viernes en su homilía.

«A ellos les preocupa mucho que el crecimiento económico de su país, movido por la lógica de la competición, deje a muchos en la pobreza, permitiendo que solo unos pocos se enriquezcan enormemente», aseguró Jorge Bergoglio.

«Está en riesgo la armonía de una sociedad, en la que conviven personas de diferentes grupos étnicos, idiomas y religiones, compartiendo un sentido de responsabilidad recíproca», advirtió el papa desde la Basílica de San Pablo Extramuros.

 

 

Pero Bergoglio aprovechó la lectura de los cristianos asiáticos y volvió a trazar uno de sus diagnósticos duros con el modelo económico actual. «Esto no vale solo para Indonesia: esta situación se repite en el resto del mundo. Cuando la sociedad ya no tiene como fundamento el principio de la solidaridad y el bien común, se produce el escándalo de ver a personas que viven en la pobreza extrema junto a rascacielos, hoteles imponentes y lujosos centros comerciales, símbolos de inmensa riqueza», denunció Francisco.

«Hemos olvidado la sabiduría de la ley mosaica, según la cual, si la riqueza no se comparte, la sociedad se divide. San Pablo, escribiendo a los romanos, aplica la misma lógica a la comunidad cristiana: los que son fuertes deben ocuparse de los débiles. No es cristiano ‘buscar la satisfacción propia», reclamó el obispo de Roma.

En ese marco, Franciso pidió «esforzarnos por edificar a los que son débiles» ya que «la solidaridad y la responsabilidad común deben ser las leyes que gobiernan a la familia cristiana».

«Como pueblo santo de Dios, también nosotros estamos siempre próximos a entrar en el Reino que el Señor nos ha prometido. Pero, al estar divididos, tenemos que recordar la llamada a la justicia que Dios nos dirige«, planteó.

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído