Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

Geopolítica en la elección del Papado

¿Es relevante la nacionalidad de quien vaya a ser el próximo Papa? En mi modesta opinión, está claro que no es DECISIVA, pero creo que sí tiene cierta relevancia. El origen, la nacionalidad, del Papa ha sido un factor importante en varios momentos de la historia de la Iglesia. ¿Lo será también ahora?

I. LA IGLESIA CATÓLICA, AUTORIDAD ESPIRITUAL Y PODER TEMPORAL
En su origen está claro que la Iglesia Católica tenía sólo una autoridad espiritual. Sin embargo, muy pronto, ya en la época del Imperio Romano los obispos empezaron a asumir competencias jurisdiccionales. Fue el emperador Constantino, el mismo que promulgó la libertad religiosa en el Imperio en el 313, quien confirió en 318 a los obispos la facultad de resolver determinadas contiendas jurídicas. Se trata de la institución llamada «episcopalis audientia«.
Ese poder temporal se acreció cuando la Iglesia pasó a ejercer poder político sobre determinados territorios. La justificación para ello se encontró en un documento apñocrifo, la llamada «donación de Constantino«.
Después de la Edad Media, los «Estados Pontificios» en algunos momentos desempeñaron un papel muy importante. Recuérdese su papel en la batalla de Lepanto en la coalición con España, Venecia y Génova.
En estos episodios la nacionalidad o la tendencia política del Papa no fue un dato desdeñable.

II. EL PODER POLÍTICO DE LA IGLESIA CATÓLICA Y LAS RESERVAS FRENTE AL MISMO DE OTRAS POTENCIAS CATÓLICAS
El hecho de que el Papa no sólo tuviera una autoridad espiritual, sino también un poder político hizo que algunas grandes potencias católicas consiguieran introducir ciertas cautelas en la elección del Papa para impedir que el mismo pudiera poner en peligro sus intereses nacionales vitales.
Francisco Vázquez, ex-embajador de España ante la Santa Sede, lo recuerda en un interesante artículo:

Hasta hace relativamente poco tiempo se mantuvo en vigor un privilegio, el llamado derecho de exclusiva, que consistía en la prerrogativa del emperador de Austria y del rey de España de poder vetar la candidatura de un cardenal determinado, generalmente uno de los favoritos, al que se consideraba contrario a los intereses del propio país.
La última vez que se ejerció fue en 1903, prácticamente antes de ayer, con ocasión del cónclave reunido al fallecimiento de León XIII. El marido de la archifamosa Sissi, el emperador Francisco José, vetó al gran favorito, el secretario de Estado cardenal Rampolla, por considerarlo francófilo. El veto imperial ocasionó la inesperada elección de quien sería san Pío X, quien, conmocionado por lo sucedido, procedió, como primer acto de su pontificado, a anular el veto real, condenando a la pena de excomunión a quien osara presentarlo en un futuro cónclave.

Desde comienzos del siglo XX como se ha visto, ya no existen vetos políticos a la elección del Papa.
Pero la historia del Papado en el siglo pasado demuestra que en algunos momentos los Papas han tenido actuaciones de graves repercursiones políticas. Pensemos, sin ir más lejos, en la política del Papa Pablo VI respecto a España, muy hostil hacia Franco.

III. LA IGLESIA CATÓLICA Y LA GEOPOLÍTICA ACTUAL
¿Es relevante el origen del próximo Papa?
Algunos, como el cardenal español Carlos Amigo creen que no. A su juicio, “No importa de dónde sea el papa, Dios entiende todos los idiomas”.
Otros, sin embargo, creen que sí. Así, algunos han sugerido que alguno de los cardenales norteamericanos más destacados, como Nolan o O’Malley no tendrían posibilidades, a pesar de sus excelentes cualidades, precisamente por ser norteamericanos, lo que sería reconocer que el origen importa… aunque fuera para excluir.
Sin duda, la nacionalidad del cardenal no será el factor decisivo.
Pero creo que, aunque la del cardenal Amigo es una opinión muy cualificada por ser él uno de los cardenales que van a elegir al próximo Papa, no habría que excluir que el origen «importe». No será lo «más» importante, pero creo que algo sí puede importar.
La cuestión, por tanto, es en qué medida la elección del próximo Papa, además de reunir cualidades teológicas o pastorales, pueda tomar en cuenta también el origen del elegido. A mi entender esto puede ser un factor importante. Una de las cuestiones que pueden plantearse los electores es la de cuáles son los retos que deba afrontar el próximo Papa. Muchos de esos retos pueden tener una repercusión política. Pensemos, por ejemplo, en la relación con otras creencias, como la musulmana. Y ahí la nacionalidad norteamericana creo que, contra lo que algunos piensan, más que un «inconveniente» para el próximo Papa puede ser una ventaja.
Muy pronto sabremos la relevancia que tendrá la nacionalidad en la elección y en el gobierno del próximo Papa.

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Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

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Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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