España ocupa el primer lugar en el Índice de Miseria europeo, un indicador que combina inflación y desempleo para evaluar el sufrimiento económico de las familias.
Desde la llegada al poder de Pedro Sánchez en 2018, los precios han aumentado un 24,2%, una cifra que triplica el 7,2% registrado durante la era Rajoy.
No sólo eso. Están también los estragos de la inflación con el marido de Begoña: 20.000 euros de 2018 tienen hoy un valor de 15.000 euros
En este escenario, los alimentos y bebidas no alcohólicas encabezan el ranking con un incremento del 41%, mientras que los costes de vivienda y suministros se aproximan al 6% para 2025.
El Instituto Juan de Mariana revela una situación preocupante. Un billete de 20 euros que valía en julio de 2018 hoy se traduce en unos 15 euros debido a la pérdida del poder adquisitivo.
La inflación se mantiene cerca del 3% en 2025, muy por encima del objetivo del Banco Central Europeo.
Además, productos básicos como los huevos han subido más del 30% en solo un año. En comparación con otros países europeos, el IPC español es un 25% más elevado, situando a España en una posición intermedia-alta dentro de la tabla.
Desde la llegada de Sánchez a la presidencia del Gobierno en 2018, los precios han subido un 24%, más de tres veces el incremento acumulado durante el mandato de Mariano Rajoy, cuando el IPC aumentó un 7,2%.
La comparación entre ambos periodos resulta especialmente reveladora si se analizan los mismos 78 meses de gobierno: en ese lapso, la inflación fue 12,5 puntos porcentuales superior bajo el Ejecutivo socialista.
El desempleo agrava la brecha
El desempleo sigue siendo elevado, rondando el 10,5%, una de las tasas más altas de la UE. Esta situación contribuye a que el Índice de Miseria se eleve por encima del promedio europeo. Aunque María Jesús Montero asegura haber reducido la pobreza, lo cierto es que el poder adquisitivo se sitúa por debajo de los niveles de 2017. Los ahorros nominales han crecido, pero su valor real apenas ha aumentado en 45.931 millones desde 2018, mostrando caídas desde 2022.
La falta de deflactación del IRPF por parte del Gobierno actúa como un impuesto encubierto. Todos acaban pagando más debido a lo que se conoce como «progresividad en frío». Un salario anual de 50.000 euros pierde alrededor de 1.600 euros extra al año en impuestos, afectando especialmente a las rentas medias-bajas que oscilan entre 18.000 y 25.000 euros.
Alimentos en la picota
Los productos que más impactan en el bolsillo son:
- Comida y bebidas no alcohólicas: +41% desde 2018.
- Huevos: +30% en solo un año.
- Vivienda y suministros: +20% o más; los alquileres han subido un 5,8% en 2025.
- Energía y agua: Acumulado superior al 20%.
Estos aumentos persistentes contrastan notablemente con la tendencia general a la baja observada en Europa desde 2023. En España, los precios siguen subiendo y golpean duramente a los hogares que dependen de lo esencial.
La clase media se evapora
La clase media, considerada el soporte fundamental de la sociedad, está disminuyendo drásticamente. En el año 2008 representaba el 60% de la población; para 2025 se estima que solo alcanzará el 43%, según Cáritas y el CIS. Desde la crisis financiera de hace más de una década, un millón de familias ha descendido a estratos socioeconómicos inferiores.
Entre los factores clave destacan:
- Vivienda: Está expulsando a uno de cada cuatro hogares. Un alarmante 45% de inquilinos corre riesgo de pobreza; este dato marca un récord dentro de la UE.
- Precariedad laboral: Afecta al 47,5% de la población activa, es decir, alrededor de11,5 millones. Un preocupante 11% trabaja bajo riesgo de pobreza; este es uno de los peores registros en Europa.
- Pobreza infantil: Con una tasa del 29,2%, España tiene una cifra alarmante respecto a Europa. Un tercio de quienes sufren exclusión severa son menores.
En el año próximo se prevé que haya alrededor de 4,3 millones viviendo en exclusión severa; esto representa un aumento del52% respecto a2007. Las familias monoparentales lideradas por mujeres alcanzan ya un preocupante29%. Los jóvenes y migrantes son quienes más sufren esta situación: se estima que hay unos2,5 millones jóvenes inmersos en precariedad laboral.
El índice de desigualdad se sitúa actualmente en un31,2%, superando ampliamente al29,4% medio europeo. La clase media es quien sostiene todo este peso mientras recibe poco a cambio: estancamiento salarial, alta inflación y escasas ayudas son su día a día.
Pobreza estructural en la UE
En cuanto a tasas AROPE (At Risk of Poverty or Social Exclusion), España ocupa el cuarto puesto (25,8%, equivalente a12,5 millones). Las mujeres (26,8%), jóvenes y familias con hijos son quienes enfrentan mayor riesgo. Los hogares con menores presentan una tasa del30,2%en exclusión social; esto supera por8,3 puntos al promedio europeo.
Expertos como Santiago Niño Becerra advierten sobre lo que podría ser el final inminente para la clase media debido al vaciamiento progresivo de empleos intermedios. La tecnología y las transformaciones empresariales están polarizando aún más esta realidad: escasez salarial alto arriba y proliferación precaria abajo.
La fragmentación social continúa creciendo. Los jóvenes atraviesan crisis sucesivas y sus salarios son peores comparados con generaciones anteriores. Trabajar ya no garantiza estabilidad: un tercio quienes están excluidos tienen empleo.
Este cóctel explosivo compuesto por inflación persistente, alto desempleo y desigualdad dibuja un panorama desolador para nuestra sociedad. Las familias continúan ajustando sus gastos mientras los precios siguen sin dar tregua; así las cosas pintan inciertas para millones.

