El mayor inversor del emirato pone en apuros a la banca

El efecto Dubai hace temblar a las bolsas

Pide una moratoria para 4.000 millones de dólares de deuda

En lo que respecta los bancos españoles, al tratarse de un modelo eminentemente minorista, no se ven tan afectados por este fenómeno.Al menos, en una primera fase.

Los inversores de bolsa ya no saben ni de dónde vienen los golpes. Un nuevo varapalo sorprende a los principales parqués mundiales y arrastra a la banca internacional, de nuevo, al agujero. Tranquilidad: la banca española escapa a la moratoria.

¿QUÉ OCURRIÓ?

El gobierno de Dubai dijo que iba a reestructurar la mayor empresa pública del emirato, Dubai World.

El factor clave es que pidió una moratoria hasta el 30 de mayo de 2010 para el pago de una parte de su deuda. El importe afectado es de unos 4.000 millones de dólares (2.665 millones de euros).

La voz de alarma recorrió las bolsas porque este hólding, que ha estado comprando negocios con los llamados ‘petrodólares’, tiene una deuda total de unos 22.000 millones de dólares.

Algunos expertos sitúan en 80.000 la deuda que tiene si se tienen en cuenta todos sus compromisos de pago.

Los bancos acreedores de esa deuda son los europeos y estadounidenses. Por ello, sus acciones cayeron ayer en torno a un 5% y en el mercado de bonos, los inversores corrieron en busca de la calidad.

Casualidad o no, Wall Street estaba de fiesta. Celebraba el día de de Acción de Gracias así que aún se desconoce como reaccionarán los inversores allí.

En lo que respecta los bancos españoles, al tratarse de un modelo eminentemente minorista, no se ven tan afectados por este fenómeno. Al menos, en una primera fase.

IMPACTO REAL

¿Son 4.000 millones de dólares una cantidad reseñable para la banca internacional? No, quizá no. Es una cantidad irrisoria en comparación con el dinero que los gobiernos de todo el mundo han invertido en rescatar a los bancos.

Pero sí es reseñable si la moneda en la que se paga es la confianza.

La crisis que hoy padecemos comenzó por unas hipotecas que no se pagaban, estas hipotecas se habían revendido y provocaron una cadena de impagos y de desconfianza. Una desconfianza que paralizó el crédito y con ello la actividad económica.

Cuando se pierde la confianza se tarda tiempo en recuperar y la herida aún es demasiado reciente. Habrá que esperar a la apertura del mercado estadounidense para saber si esto es algo más que un pequeño susto.

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