El potencial de la subida del Ibex 35 duplica la expectativa de pérdidas

Ha llegado el momento de forrarse en la Bolsa

Los fundamentales no dan signos de recesión y, aunque por técnico no es momento de comprar

Ha llegado el momento de forrarse en la Bolsa
Bolsa, Ibex 35 y finanzas. PR

El problema es que las dudas sobre si el menor crecimiento de China condicionará el que experimentará el resto del mundo siguen planeando sobre el mercado

La economía de China atraviesa un largo camino de transición, lleno de obstáculos, que encima no deja ver cuál será el final. El miedo a que eche el freno, con lo que eso supondría para el crecimiento mundial, aún débil, ha minado el ánimo de un mercado en el que, gracias a las caídas, lo que se puede ganar duplica a lo que se puede perder.

Es decir, que si aún no ha deshecho posiciones y está dispuesto a asumir más riesgo, aún a sabiendas de que probablemente habrá más caídas, la mayoría de bolsas mundiales ofrece un potencial que dobla el riesgo de pérdidas desde los niveles actuales.

Explican Cristina García y Arantxa Rubio en ‘El Economista’ este 10 de enero de 2016 que, de todas, la más atractiva es la europea porque empieza a cotizar por debajo de su PER medio histórico (13,9 veces), necesitándose ahora 13,1 años para recuperar la inversión por la vía del beneficio. Y, por ahora, las previsiones no apuntan a un deterioro de éste.

Desde el punto de vista técnico, no obstante, «no es momento de hacer cartera porque hay señales que indican que se ha entrado en una tendencia bajista, por lo que aún hay un margen de caída importante», explica Joan Cabrero, jefe de estrategia de Ecotrader.

«Pero es verdad que por fundamentales todavía no hay pistas de una posible recesión», añade. Las principales bolsas europeas perdieron esta semana soportes críticos -también el Nasdaq en Estados Unidos-, después de que la bolsa de China se desplomara más de un 7 por ciento el lunes activando el mecanismo de suspensión automática ideado por el Gobierno y alimentando el temor a que la economía del gigante asiático descarrile.

Después llegó la devaluación del yuan y una nueva fuga de capitales de la bolsa asiática que hizo saltar otra vez el mecanismo, conocido como circuit breaker, que más tarde anularía para intentar frenar la presión vendedora.

Sin embargo, aunque la volatilidad se ha instalado en el mercado, desde Fidelity recuerdan que sería un error «presuponer que las caídas del mercado de acciones A vista en China responde a una perspectiva privilegiada sobre alguna nueva debilidad de la economía china», explica Matthew Sutherland, responsable de gestión de productos para Asia.

«No existe tal correlación. El año pasado, cuando el mercado de acciones A duplicó su valor, nadie atribuyó la subida a algo fantástico que estaba ocurriendo en la economía china. No hay razón para pensar que los fundamentales tiran a la baja del mercado. Lo que está ocurriendo en la economía china no tiene unos tintes tan dramáticos. China está frenándose, no desplomándose. La calidad del crecimiento es mucho más importante que la cantidad, por lo que estamos tranquilos con la desaceleración progresiva de la tasa de crecimiento».

Mientras tanto, el contexto de fondo para Europa tampoco ha cambiado. No existe un deterioro importante de los beneficios de las bolsas en Europa, sí en la española, donde la previsión de beneficio se ha recortado un 6 por ciento en los últimos tres meses. Es por ello que desde Bank of America Merril Lynch ven la corrección de la última semana como algo «técnico más que como un cambio de tendencia por fundamentales».

El consenso de mercado recogido por FactSet espera que este año las cincuenta cotizadas más grandes del Viejo Continente logren ganancias de 185.000 millones de euros, que es tan solo un 0,12 por ciento menos de lo que preveía a finales del año pasado, antes del segundo crash chino, tras el de verano.

De hecho, para Jaume Puig, director general de GVC Gaesco Gestión, «un precio bajo del petróleo durante más tiempo es una gran noticia tanto para la economía mundial como para el conjunto de resultados empresariales».

Según el experto, «un 50 por ciento de descenso del precio del petróleo implica un aumento de un 1 por ciento de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial. No compartimos la reciente evolución en paralelo de los precios del petróleo y de las bolsas, deberían evolucionar en sentido contrario».

Potencial solo apto para valientes

El problema es que las dudas sobre si el menor crecimiento de China condicionará el que experimentará el resto del mundo siguen planeando sobre el mercado y, hasta que no se esclarezca, las bolsas solo serán aptas para los más valientes.

En opinión de José Luis Martínez Campuzano, estratega jefe de Citi en España, que China se lleve por delante el crecimiento mundial dependerá de la relación de crecimiento entre la economía china y la norteamericana.

«El resto, tanto desarrollados como emergentes, con sus propios problemas, no tienen la suficiente entidad como para inclinar la balanza hacia el crecimiento mundial o la recesión».

Para ellos, para los que puedan dormir tranquilos asumiendo la volatilidad que se presume para los próximos días, el potencial alcista de la mayoría de bolsas dobla las potenciales caídas.

En el caso del Ibex 35, por ejemplo, que esta semana ha perdido su soporte clave, situado en los 9.200 puntos, el suelo a vigilar son los 8.000/8.200 puntos, hasta los que tiene una caída del 8 por ciento. Del precio objetivo que le otorga la media de bancos de inversión que recoge Bloomberg, los 10.763 puntos, le separa un 19 por ciento.

No obstante, la bolsa española ha sido una de las más castigadas esta semana (con una caída del 6,6 por ciento y todos los valores en rojo en 2016) por su alta exposición a Latinoamérica y es que el menor crecimiento de China está provocando una caída de la demanda de materias primas -es el mayor consumidor a nivel mundial-, con el consecuente desplome de su precio, lo que se resiente el beneficio de las firmas exportadoras, en este caso, latinoamericanas y, por consecuencia el de las españolas, ya que cuatro de cada diez euros de ganancias que obtienen proceden de esta región.

Prácticamente el mismo recorrido que en España tiene la renta variable en Europa. El EuroStoxx 50 cerró el viernes la sesión en los 3.033 puntos, un 19 por ciento por debajo del precio objetivo que le otorgan los bancos de inversión, los 3.685 puntos. Su soporte está en 2.800 puntos, lo que implicaría una bajada del 8 por ciento desde los niveles actuales.

A favor de los parqués del Viejo Continente juegan también «unos múltiplos de valoración tremendamente favorables para el inversor», considera Puig, de GVC Gaesco. Pero no es lo único:

«Los mercados de renta variable europea ofrecen una buena rentabilidad (del 3,9 por ciento) en comparación con otras clases de activos, con una mejora de la economía europea como telón de fondo», puntualizan desde BofA.

Según los datos que recoge FactSet, por primera vez la bolsa europea está barata desde el crash chino de agosto, ya que se compra con un descuento del 6 por ciento con respecto a su PER histórico (múltiplo de beneficios), que se sitúa ahora en las 13,1 veces por encima de las 13,9 que, de media, se han pagado. Con estos fundamentales, «la renta variable sigue siendo nuestro activo preferido aunque con algo más de cautela», aseguran desde Banca March.

Entre los aspectos positivos de este mercado están «los tipos de interés próximos a mínimos históricos, la abundante liquidez, los beneficios empresariales crecientes y las atractivas rentabilidades por dividendo que ofrece», argumentan. De hecho, las políticas implementadas por el Banco Central Europeo (BCE) durante los últimos años «deberían hacer a la economía de la eurozona menos vulnearble a las amenazas externas», arguye Giordano Lombardo, CIO de Pioneer Investments Group.

Las grandes caídas han sido aprovechadas para comprar por algunos gestores con visión a largo plazo. Los principales gestores de renta variable nacional y europea reconocen haberse lanzado a reforzar sus carteras esta semana. La combinación es la siguiente: comprar a precios de saldo una historia creíble si se cuenta, además, con el respaldo del BCE.

Sin embargo, este apriorismo apenas se ha visto reflejado al mundo de los fondos de inversión.

Según los datos que maneja Citi, apenas han entrado unos 1.300 millones de euros en fondos de bolsa europea en la primera semana del año, frente a los reembolsos por valor de 8.800 millones de euros desde fondos de bolsa a nivel mundial y de 12.000 millones de euros de bolsa estadounidense.

Europa mira a Wall Street

No obstante, el devenir de las bolsas europeas depende, en buena parte, del comportamiento de Wall Street, que en la última semana tampoco ha sido ajeno a las ventas.

La salida de capitales ha dejado a la vista un potencial alcista del 24 por ciento en el Nasdaq 100, superior al de otros índices americanos y con el aliciente, además, de que está más barato también respecto a lo que han pagado de media los inversores a lo largo de su historia. Ahora se precisan 18,2 años para recuperar la inversión por la vía del beneficio frente a los más de 20 años que se han necesitado siempre.

Con las últimas caídas, no obstante, el indicador tecnológico perdió el miércoles el soporte de los 4.475 puntos, lo que hace fijar su siguiente suelo en los mínimos registrados el pasado 24 de agosto, cuando el primer coletazo de la crisis china lo llevó a tocar los 3.787 puntos a lo largo de la sesión. De caer hasta ahí en los próximos días, implicaría que el inversor tendría que asumir una bajada del 13 por ciento.

El riesgo de caídas es inferior en el Dow Jones: hasta su soporte tiene margen para ceder un 7 por ciento y además su recorrido al alza también es superior, del 19 por ciento. La pega es que por PER el inversor asume una prima de casi el 17 por ciento respecto a su precio medio histórico.

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