El precio del apagón de 2025: por qué la luz sube este año

Apagón
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Las facturas de la luz que están recibiendo los usuarios en este inicio de 2026 están sorprendiendo negativamente a muchos hogares. Después de  varias semanas consecutivas de viento y lluvia, con las renovables funcionando a pleno rendimiento, lo lógico sería esperar una rebaja… Sin embargo, en muchos casos el recibo apenas ha bajado, sino que incluso se ha encarecido.

Quien consulte el precio luz hoy comprobará que el mercado mayorista no está disparado. Entonces, ¿qué está pasando? La respuesta no está solo en lo que cuesta generar electricidad, sino en cómo se está gestionando el sistema desde el gran apagón del 28 de abril de 2025.

Desde entonces, el sistema eléctrico opera en lo que se conoce como ‘modo reforzado’, una especie de red de seguridad permanente para evitar que se repita una situación similar. Esa prevención tiene un coste. Y ese coste ya se está trasladando a las facturas.

Desde Rastreator explican que el precio final que paga el consumidor depende de múltiples variables, no solo del mercado diario. Como señala Patricia Carril, responsable de Energía de la compañía, “el precio de la luz puede variar por circunstancias externas y situaciones específicas. Por ejemplo, olas de calor o frío extremo aumentan el consumo energético, lo que eleva los precios. También influyen eventos globales, como crisis energéticas o tensiones internacionales, que afectan el coste de las materias primas.”

A esos factores habituales ahora se suma otro: el refuerzo estructural del sistema tras el apagón.

El recibo de la luz a examen

Para entender esta subida hay que mirar el recibo con lupa. La factura eléctrica se divide en tres grandes bloques: potencia contratada (el fijo), energía consumida (lo que realmente usamos) e impuestos y cargos.

Desde principios de enero se han producido ajustes en varios de estos conceptos. Por un lado, los peajes (el coste por utilizar la red eléctrica) han aumentado ligeramente. En un hogar medio con 4,6 kW de potencia contratada, el fijo mensual ronda ahora los 20 euros frente a algo más de 18 euros el año pasado.

Pero el impacto más relevante está en el término de energía. Aquí es donde se incluyen los llamados servicios de ajuste: mecanismos que garantizan que la oferta y la demanda estén siempre equilibradas y que el sistema sea estable. Tras el apagón, estos servicios se han reforzado.

En términos prácticos, el coste de esos ajustes se ha incrementado en torno a un 10% respecto al año anterior, según estimaciones de expertos del sector. Y no aparece como un concepto independiente en la factura: simplemente encarece el precio final del kWh.

Además, también ha aumentado la aportación que todos los consumidores realizan para financiar el bono social eléctrico. Para un hogar medio, ese importe ha subido de forma notable este año.

Una subida que afecta a todos

La subida impacta tanto en los contratos del mercado regulado (PVPC) como en los del mercado libre, aunque de manera distinta.

En el caso del PVPC, el efecto es más inmediato porque el precio está vinculado al mercado mayorista y a los costes actualizados. Los servicios de ajuste pueden suponer ya más de ocho euros mensuales en la factura, con previsión de superar los diez euros en algunos casos.

En el mercado libre, muchos consumidores tienen firmado un precio fijo por kWh. Sin embargo, la letra pequeña suele contemplar revisiones cuando se producen cambios regulatorios. Es decir, el precio sigue siendo ‘fijo’, pero ya incorpora las subidas aprobadas desde el 1 de enero.

Por eso hay usuarios que están percibiendo ahora un encarecimiento, aunque no hayan cambiado de tarifa.

La paradoja de las renovables

España está registrando cifras récord de generación renovable, con aportaciones que rondan el 60-65% del mix en determinados momentos gracias al viento y al agua acumulada por las tormentas. Eso, en teoría, debería contener los precios.

El problema es que el sistema no puede depender exclusivamente de fuentes que varían según la meteorología. Para garantizar que siempre haya electricidad disponible, también cuando no sopla el viento o cae la producción solar, se mantienen activas centrales de respaldo, principalmente ciclos combinados que funcionan con gas natural.

Tras el apagón, estas instalaciones tienen un papel más relevante en la estrategia de seguridad. Aunque no estén produciendo constantemente, deben estar operativas y disponibles. Y eso tiene un coste que forma parte de los servicios de ajuste.

En otras palabras: las renovables abaratan la generación cuando producen, pero el sistema necesita pagar un ‘seguro’ adicional para evitar riesgos. Y ese seguro se está reflejando en el recibo.

La realidad es que no se pueden controlar los costes regulados ni los ajustes del sistema, lo que sí puede hacer es revisar su contrato y asegurarse de que está en la tarifa que mejor se adapta a su consumo. En ese punto, contar con un comparador como Rastreator facilita el proceso ya que permite personalizar la búsqueda según hábitos y potencia contratada y comparar en pocos minutos las distintas ofertas disponibles en el mercado. En un contexto de cambios constantes, elegir bien la tarifa es la única baza real del consumidor para ajustar la factura.

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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