La vieja Pescanova teme que una ampliación de capital en Nueva Pescanova diluya su participación del 20%

La vieja Pescanova teme que una eventual ampliación de capital en Nueva Pescanova pueda diluir su participación del 20% en la pesquera, capiteneada ahora por los bancos con el 80% del capital restante, según recoge la auditoría remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Aunque el voto de la antigua Pescanova es necesario para acordar una ampliación de capital en la compañía pesquera antes del próximo 31 de julio de acuerdo con sus estatutos, los administradores de Nueva Pescanova podrían proponer al resto de socios una ampliación de capital a partir de esa fecha.

«Si las razones esgrimidas por los administradores de Nueva Pescanova no fueran por necesidades de tesorería, tal ampliación podría plantearse por capitalización de créditos concursales que vencen a largo plazo», señala en el informe la vieja Pescanova, que ya avisa de que en dichas ampliaciones de capital por compensación de créditos no existe derecho de asunción preferente de los socios, por lo que en este caso vería diluida su actual participación.

«Si la ampliación de capital se realizara por aportaciones dinerarias y con derecho de preferencia de los socios de Nueva Pescanova éstos tendrían en este caso que aportar su parte correspondiente o diluirse», explica la vieja Pescanova.

De esta forma, según señala, cualquier ampliación de capital por capitalización de créditos, en caso de que pudiera realizarse bajo los convenios, y cualquier otra ampliación antes de que Pescanova pueda acceder a nuevas fuentes de financiación, traería como consecuencia que su participación del 20% en Nueva Pescanova «se diluyera parcial o totalmente».

La sociedad ha afirmado que Nueva Pescnova todavía no le ha facilitado las cuentas anuales de 2015 formuladas por su consejo de administración y auditadas, ni informado acerca de cuándo estará en disposición de hacerlo.

En este sentido, ha recordado que la pesquera está obligada por la Ley de Sociedades de Capital a celebrar una junta general ordinaria de aprobación de cuentas antes del próximo 30 de junio y que, al ser una sociedad limitada, debería convocar y poner a disposición de sus socios dichas cuentas con una antelación mínima de 15 días, es decir, el 15 de junio como fecha tope.

REFORMULAR CUENTAS.

A partir del momento en que la vieja Pescanova reciba dicha información, estima que en 15 días estaría en condiciones de reformular sus cuentas anuales y disponer de un nuevo informe de auditoría.

La antigua Pescanova, que mantiene registrada por un valor cero su participación del 20% en Nueva Pescanova, teme además que la compañía proponga a su junta general que se calcule el valor razonable de la deuda concursal a largo plazo, actualizando a una tasa inferior a la empleada por ella, lo que tendría el correspondiente efecto negativo sobre el patrimonio del grupo.

Dado el importe cercano a 700 millones de euros que alcanza la deuda concursal, el efecto de una reducción en la tasa de actualización de un 1%, supondría una reducción «significativa» del patrimonio neto de Nueva Pescanova estimada en unos 40 millones de euros, aproximadamente.

A principios de este mes, EY, el auditor de la antigua Pescanova, avisó de que la continuidad de la actividad de la compañía dependerá de la capacidad de que la Nueva Pescanova pueda hacer frente a sus obligaciones.

El auditor rechazaba dar su opinión sobre las cuentas de la firma al no encontrarse auditada su participación en Nueva Pescanova, ya que las cuentas correspondientes al ejercicio 2015 de esta última no están auditadas.

La vieja Pescanova registró un resultado neto de 38.000 euros durante su primer trimestre fiscal, desde diciembre de 2015 a febrero de este año, con un patrimonio neto de 829.000 euros.

La firma gallega, que se anotó pérdidas de 5,87 millones de euros un año antes, precisó que los datos del primer trimestre de 2016, que no han sido auditados, no son comparables con los del mismo periodo de 2015, ya que entonces Pescanova controlaba el Grupo Pescanova y, en consecuencia, la información era del grupo consolidado.

La compañía es desde finales de noviembre de 2015, cuando tuvo lugar el cambio de control, una sociedad de cartera con dos activos significativos: una cuenta a cobrar a Nueva Pescanova por 42,88 millones de euros al cierre del primer trimestre y una participación societaria en Nueva Pescanova del 20% valorada provisionalmente a cero euros a la espera de conocer las cuentas anuales auditadas de Nueva Pescanova correspondientes al ejercicio 2015.

La sociedad, que salió del conscurso de acreedores en mayo de 2014, tiene pendientes de cobro las cantidades debidas por Nueva Pescanova correspondientes al apoyo anual devengado en el primer trimestre de 2016 por importe de 350.000 euros y 204.000 euros de facturas vencidas anteriores a la segregación y que corresponde pagar a Nueva Pescanova.

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