En estas habitaciones se conjugan historia, cultura, arte y belleza. Algunas de ellas guardan recuerdo de los reyes o nobles que las ocuparon o de los acontecimientos históricos de los que fueron testigos. Hablamos de las habitaciones Premiun de NH Hoteles. Son habitaciones que tienen estrella, magia, duende y unas vistas inolvidables.
Pero, sobre todo, en los cien tesoros mejor conservados de NH Hoteles se ha escrito un párrafo de la Historia. Quien quiera sentirse como un rey, una princesa, como un astro de Hollywood o un valido monárquico, no debe dejar pasar la oportunidad de alojarse en ellas. Las habitaciones Premium son alojamientos incomparables cuyas paredes han presenciado algunos hitos de los siglos XIX y XX.
Así que ya lo sabe, para descansar a cuerpo de rey, nada mejor que algunas de las estancias de NH Hoteles en la geografía española. Y es que por estas habitaciones han pasado, nada menos que los miembros de distintas familias reales o algunos de los grandes de la España de la Edad Moderna y Contemporánea.
Los años de mili de S.M. don Juan Carlos I de Borbón como cadete en la Escuela General Militar de Zaragoza se guardan en la habitación 105 del NH Gran Hotel de la capital maña. Esta estancia ha conservado su decoración en tonos verdes e idéntico mobiliario de aquellos maravillosos años 50 para recordar el periodo de instrucción militar del considerado como uno de los principales artífices de la Transición española. Inaugurado en 1929 por su abuelo S.A.R. Alfonso XIII, la hechura clásica de este establecimiento y su ubicación en pleno centro cultural y comercial de Zaragoza, junto al Paseo de la Independencia, lo convierten en un espacio predilecto para quienes visitan la ciudad. La esmerada gastronomía de su restaurante La Ontina, que dirige el chef Enrique Martínez, con delicias como su terrina de patatas y hortalizas, es otro de sus grandes atractivos.
Los nervios del actual heredero a la Corona española, el príncipe don Felipe de Asturias, antes de encabezar la delegación española, como abanderado en la ceremonia inaugural de las olimpiadas de Barcelona, flotan en la atmósfera de la habitación 882 del NH Calderón, en la capital catalana. Con unas vistas impresionantes de la Ciudad Condal y una fabulosa piscina en la azotea desde la que poder apreciar el entorno, este hotel construido en los años 70 y reformado recientemente, tiene un envidiable emplazamiento junto a la Plaza de Catalunya y está muy cerca de algunos de los puntos clave de la ciudad como la mágica Casa Batlló que ideó Gaudí o las concurridas Ramblas. NH Calderón combina la estética setentera con el confort del siglo XXI. Cuenta, además, con una gastronomía de lujo en el restaurante El Calderón.
Por lo demás, los que hubieran sido aposentos del valido de Carlos IV, Manuel Godoy, a quien se le dio el título de Príncipe de la Paz antes de caer en desgracia, se encuentran a disposición de los huéspedes de cualquiera de los doce mejores balcones del NH Príncipe de la Paz, en Aranjuez. Además, desde la balconada en hierro forjado de las habitaciones de este establecimiento de cuatro estrellas recientemente remodelado, se aprecia la imponente belleza de la fachada Sur del Palacio de la Granja, antigua residencia real. El edificio, erigido en el siglo XVII, fusiona su porte señorial con las más modernas comodidades y tiene una ubicación inmejorable muy cercana a los Museos de Cervantes y Ulpiano Checa.
Se han conservado tal cual se vivieron. La distinción y abolengo de los acontecimientos ocurridos en ellas han motivado que estas habitaciones se conserven inalterables pese al paso del tiempo. Es el caso de las estancias 218 y 221 del NH Palacio de Ferrera, un establecimiento de cinco estrellas en la localidad asturiana de Avilés. Fue a mediados del siglo XVII, cuando uno de los hombres más nobles y poderosos de la villa, Pedro Menéndez León, marqués de Ferrera, decidió convertir estas estancias, frente al convento de San Francisco, en la calle de la Canal, en cámara nupcial de su bella hija, doña Mayor Menéndez, quien contraía matrimonio con otro joven notable, don Alvaro Pérez de Navia. Quisieron los jóvenes que la fabulosa cama con dosel, el delicado artesonado de madera, el refinado mobiliario, conservase el recuerdo del amor de la joven pareja. La decoración se mantuvo en la cuidadosa reforma realizada en 2002, que equipó a este palacete frente al Ayuntamiento avilesino con todas las comodidades. El gran jardín francés en torno al establecimiento, su zona de ocio deportivo y su área de fitness, así como sus facilidades para la celebración de eventos (con salones panelables con capacidad de hasta 400 personas) son algunos de los puntos fuertes del NH Palacio de Ferrera.
Pero sigamos nuestro recorrido. Las gárgolas de la impresionante catedral de Burgos acechan junto a siete de las habitaciones del NH Palacio de la Merced, a escasos centímetros de los balcones de este hotel que fue un antiguo colegio de los jesuitas. Este establecimiento situado a orillas del Arlanzón y frente al Arco de Santa María y el Paseo del Espolón, lo alberga un antiguo palacete del siglo XVI con un impresionante claustro gótico flamígero en su interior, que corona una impresionante cúpula piramidal de hierro y cristal. Inaugurado en 2002, tras tres años de intensos trabajos de restauración, sus 110 habitaciones están equipadas con todas las comodidades.
Algo parecido ocurre en las estancias 104, 105 y 209 del NH Puerta de la Catedral, en Salamanca. Su emplazamiento privilegiado en pleno casco histórico y frente a las agujas de la llamada Torre del Gallo, en la vieja catedral salmantina, permite apreciar una panorámica privilegiada de la belleza de este sobrecogedor conjunto arquitectónico, a caballo entre el arte Románico y el Gótico. Un enclave de singular belleza en la majestuosa y sobria plaza empedrada de Juan XXIII.
Desde el amplio balcón de la habitación 212 del NH Palacio del Duero, en Zamora, se aprecia como desde ningún otro punto el impresionante ábside de la iglesia románica de Santa María de Horta, una construcción del siglo XII. Alargando los dedos desde las tumbonas de la soleada terraza, casi puede tocarse los sillares de piedra. No en vano, fueron los operarios involucrados en los trabajos de construcción del hotel quienes hicieron casi de Indiana Jones, puesto que fueron ellos quienes descubrieron esta joya arquitectónica del Románico y revelaron la belleza de la parte interior del templo que había permanecido oculta más de cinco siglos. El arquitecto Francisco Somoza, encargado de la restauración, supo integrar los distintos hitos en la historia del inmueble en su imagen actual. Antiguo convento de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, entre el siglo XIV y el XV, convento de las Comendadoras durante el siglo XVI y Fábrica de la Luz y antigua Alcoholera ya en el siglo XX (de 1940 a 1980) este establecimiento está empapado de la historia que han contemplado sus cimientos y del sosiego que respira su entorno: a la orilla del romántico y tranquilo río Duero.
Por su parte, los cinco balcones principales del NH Plaza Mayor de León, emplazado en uno de los emblemáticos torreones de la plaza principal de la ciudad, tienen unas fantásticas vistas de las agujas de la catedral gótica. El bullicio del mercado de verduras los fines de semana se combina con la panorámica de los tejados del animado Barrio Húmedo para crear una postal casi medieval. Mientras, en el interior, el innovador concepto gastronómico y de relax del espacio nhube (mezcla de una cuidada y vanguardista gastronomía con una esmerada selección musical y una estudiada ambientación lumínica) supone un interesante contrapunto de vanguardia.
Por lo demás, las habitaciones del sobrio y vanguardista edificio que alberga el NH Obradoiro (en Santiago de Compostela) avistan, entre extensos jardines, la imponente fachada de la catedral jacobea, a tan sólo cinco minutos a pie. Este moderno establecimiento de cinco estrellas, con excelentes comunicaciones con la estación ferroviaria y el aeropuerto, está ubicado, entre amplios jardines, frente al Auditorio de Galicia. Su gran spa de 800 metros cuadrados, su amplio gimnasio equipado con la más moderna maquinaria, sus dos piscinas (una cubierta y otra al aire libre) y su excelente restaurante Azabache, donde el chef José Ignacio Martínez reinterpreta con pericia los platos típicos de la gastronomía gallega, completan esta apetecible oferta para una estancia de descanso y cultura.
Que el NH Palacio de Oriol, en Santurce se erija sobre el antiguo monasterio de San Jorge de Somorrostro repercute en el carácter de este establecimiento de cuatro estrellas. En sus estancias, con fabulosas vistas a la bahía de El Abra, se respira la misma atmósfera de beatitud que debieron vivir los primeros abades ingleses en la zona. Ubicado en un antiguo palacio de 1902, su restauración reinventó como hermosos salones con vistas los espacios antaño dedicados a la capilla y al patio interior. En su destacable restaurante, El Palaciot, el chef Víctor Gómez innova sobre la base de las deliciosas recetas tradicionales vascas.
Para aquellos huéspedes que quieran sentirse como estrellas, nada mejor que dormir en alguno de los emplazamientos predilectos de los protagonistas del Séptimo Arte. Es el caso del NH Abascal, en Madrid, que por su excelente ubicación cercana al centro financiero de la capital, en el acogedor y castizo barrio de Chamberí y a pocos metros del Paseo de la Castallana, es elegido cotidianamente por cineastas y actores a su paso por la capital. El NH Abascal, construido como complejo residencial en 1929 por el arquitecto Manuel Galíndez y sede de importantes embajadas a lo largo de sus años de historia, vio cómo sus antiguas cocheras se convertían en dos suites de lujo con vistas al jardín interior y su antiguo paso de carruajes en el amplio vestíbulo de acceso. Hoy cuenta con todas las comodidades, incluidos gimnasio y sauna.
Entre la cinematografía y la Historia se encuentran las habitaciones del NH Palacio de Castellanos, en Salamanca. Sus rotundas vistas al convento de los Padres dominicos de la ciudad, allá donde Cristobal Colón fue a pedir ayuda en su aventura transoceánica, tuvieron mucho que ver con que el cineasta Ridley Scott las eligiera para albergar al equipo de su película 1492. El actor francés Gerard Depardieu, que daba vida al marino genovés, debió encontrar en la estancia que ocupó durante los dos meses de rodaje la inspiración idónea para su personaje. Su emplazamiento junto a la Plaza del Concilio de Trento, y su notable restaurante, Trento, con una espléndida terraza de verano durante los meses estivales y su deliciosa carta, son otros dos importantes atractivos para este establecimiento.
Poéticos espacios cargados de historia como las postales, bordeadas de azahares y pinos, de la Plaza de Maimónides, en la judería cordobesa, se aprecian desde los balcones del NH Amistad de Córdoba. Este hotel, junto a la mezquina de 1314 y muy cerca de la impresionante Mezquita y sus arcos yuxtapuestos, conserva el porte señorial de las dos mansiones del siglo XVIII que lo albergan. La reciente y respetuosa restauración de 2008 ha recuperado el bellísimo patio interior mudéjar y la impresionante fachada neoclásica con artesonados de madera. Su oferta gastronómica se vuelve una baza más a favor de este enclave: el prestigioso chef Periko Ortega, dirige tanto el restaurante interior, Amistad, como el encantador rincón exterior de El Jardín de Petra: un rincón romántico lleno de belleza para disfrutar de una cocina innovadora que utiliza los mejores productos andaluces.
Rotundas visiones portuarias, que evocan su pasado fenicio y comercial, pueden disfrutarse desde las habitaciones del quinto piso del NH Cartagena, en la localidad murciana. Este hotel cuenta con uno de los espacios nhube de la cadena, obra de Ferrán Adriá, que combinan gastrobar, sala de lectura y zona de descanso.
Delicados espacios verdes como el bello Jardín Botánico, se observan desde las habitaciones del NH Nacional, en Madrid, situado en la milla del arte de la ciudad, junto a sus más destacables pinacotecas y centros artísticos (el Museo del Prado, la galería Thyssen Bornemisza, el centro de Arte Contemporáneo Reina Sofía y el innovador Caixaforum). Este establecimiento se encuentra además frente a la estación de Atocha y al pulmón verde del Parque del Buen Retiro. Su coqueto restaurante Argenta, en la primera planta del hotel, disfruta del bello panorama.
Un paisaje distinto de la capital, más cosmopolitas y futurista se aprecia desde las estancias más altas del NH Eurobuilding, emplazado en el eje financiero madrileño, muy cerca del Paseo de la Castellana, el estadio Santiago Bernabeu y el Palacio de Congresos. Precisamente este hotel conserva, en la habitación 1375, todo el karma y sosiego de uno de sus huéspedes más célebres: el Dalai Lama. Los 2.000 metros cuadrados de su spa Elysium, su espectacular pabellón de aguas, su solárium al aire libre, el vanguardista gimnasio y las tres pistas de pádel de este establecimiento permite alcanzar idéntico relax a los huéspedes. Mientras que el restaurante, los jóvenes Carlos Pérez y Beatriz Fuentes, ofrecen la mejor cocina de mercado.
Por cierto, u no es lo menos importante, otra de las ventajas de las habitaciones Premium es que pueden reservarse no sólo de manera directa, sino mediante el Pack de Regalo Habitaciones Premium, que puede adquirirse a través de internet (en la web www.regalosnh.com) o en el teléfono 902 115 200.
Este bono, que se presenta en una elegante caja de regalo, permite disfrutar de una noche de estancia en habitación doble durante el fin de semana que el cliente decida eventualmente cerrar, y es válido además para cualquiera de las cien habitaciones Premium de NH, según la elección del cliente en el momento de hacerlo efectivo. El precio de este pack incluye, además, un completo desayuno buffet para dos personas y un bello obsequio, el impresionante catálogo fotográfico que recorre estas habitaciones, obra del prestigioso fotógrafo Daniel Riera.
