Una escapada de invierno a fuego lento en Évora, donde el tiempo se detiene entre cocina alentejana y ánforas de barro
En el Alentejo, el invierno se vive alrededor de la mesa. Es tiempo de fuego encendido, de recetas que necesitan horas y de comidas que se alargan sin mirar el reloj. Cuando bajan las temperaturas, la gastronomía recupera su papel esencial como punto de encuentro y como expresión del territorio. En Évora, ciudad Patrimonio de la Humanidad, esa relación entre cocina, paisaje y cultura se mantiene intacta durante los meses más fríos del año. A las afueras de la ciudad, Forno da Telha encaja de manera natural en esa forma de entender el invierno. Ubicado en una antigua fábrica de ...