Por qué la cultura determina que unos alimentos nos parezcan apetitosos y otros repugnantes

Cualquiera que haya visto Indiana Jones y el templo maldito (1984) recordará el célebre momento del banquete en el palacio de Pankot. En ella, los comensales hindúes disfrutan de manjares que hacen revolver el estómago tanto de los protagonistas americanos de la película como de la mayoría de los espectadores: una sopa con ojos flotantes y, como colofón, un sorbete de sesos de mono servido directamente del cráneo del animal. Esta icónica escena ilustra de forma brillante uno de los fenómenos psicológicos más fascinantes de nuestra especie: el asco hacia la comida. Desde una perspectiva evolutiva, no es un simple ...

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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