Un estudio científico revela que la misma hormona que tiene un rol decisivo en el enamoramiento y el orgasmo es fundamental para potenciar la generosidad en las personas.
La llamada oxitocina puede aumentar el nivel de generosidad hacia otras personas en un 80% según una investigación realizada por la Universidad de Claremont (California).
Lo curioso del caso es que esta hormona es la misma que juega un rol fundamental en el enamoramiento, el orgasmo y el amor incondicional hacia los hijos.
El estudio indica que cuando sentimos empatía hacia una persona que necesita ayuda, nuestro cerebro segrega oxitocina de forma natural y nos hace ser más generosos, indica Paul Zak, director del estudio y fundador del campo de investigación de la Neuroeconomía.
«Es la experiencia de proporcionar cuidado y compasión la que nos hace más propensos a liberar oxitocina cuando alguien nos necesita», explica Zak.
A su vez, el investigador explica que la hormona «tiene menor incidencia en los cerebros de los niños, que están en desarrollo. Pero la oxitocina puede incrementarse en la edad adulta, lo que se podría interpretar como un aumento de la empatía a medida que nos hacemos mayores».
El estudio
Participaron 68 hombres (no fue una cuestión de machismo, sino para evitar que los altibajos de oxitocina producto del ciclo menstrual alteren los resultados).
A la mitad de ellos se les administró la hormona a través de un spray nasal, mientras que la otra mitad recibió placebo.
Luego de hecho esto, se les propuso varios juegos.
En el primero de ellos, a la mitad de los participantes se les daba u$s10 y se les pedía que los compartan con un compañero. Si este último consideraba que lo que se le ofrecía era injusto, ambos se quedaban sin el dinero; por el contrario, si lo aceptaba, ambos ganaban.
En el segundo, similar, en lugar de sugerirles que compartieran, se le ordenaba al compañero que acepte sí o sí el dinero que les ofrecían.
Los resultados
Aquellos que inhalaron oxitocina, al momento de repartir dinero, superaron las expectativas de quienes los recibían.
En cambio, no se observó este efecto en aquellos que no inhalaron la hormona, quienes se mostraron más avaros.
En resumen, la oxitocina incrementó 80% la generosidad, según publicó el diario Clarín.