Los royals inspiran chisme fácil, festín de vísceras.
Bajan las aguas turbulentas por La Zarzuela. Mientras ‘el escándalo Urdangarín’ continúa suscitando todo tipo de comentarios en los principales periódicos del país -el último en sumarse al seguimiento de la investigación ha sido el ABC-, ahora es el Rey quien se encuentra en el punto de mira. ¿La razón? Su «enfado» por la supuesta metedura de pata de su yerno y el «hartazgo» que -también supuestamente- siente por su familia.
Así lo desvela Carmen Rigalt a través de una columna -titulada ‘La familia’- en El Mundo.
Los royals inspiran chisme fácil, festín de vísceras. Aquí y ahora hablamos mucho del Rey, que está enfadado y no hace nada por disimularlo.
Se diría que su yerno le quita el sueño, y, siendo eso cierto, no lo será menos que la edad le molesta soberanamente. Envejecer es una putada.
La periodista pone la lupa en los viajes al extranjero del monarca:
El Rey está harto de la familia y huye al extranjero con sus amistades. El Rey ha perdido la paciencia y nosotros lo hemos perdido a él. Pero su cargo no prescribe, así que debería ponerse las pilas ya mismo. Si el Rey está cabreado, que se joda.



