Un vendedor de helados, su esposa y su hijo lo mantuvieron 9 semanas en condiciones infrahumanas y comiendo basura

[Vídeo] Una familia de perturbados esclaviza y muele a palos a un pobre deficiente mental

Las imágenes provienen de las cámaras de seguridad del vecindario... la terrible historia ocurrió en Sheffield (Inglaterra)

El padre ha sido condenado a seis años y medio de cárcel, la mujer a cuatro meses y al iracundo 'niño' le han caído cuatro años

Las imágenes provienen de las cámaras de seguridad del vecindario, las cuales no parecían preocuparles… la terrible historia ocurrió en Sheffield (Inglaterra).

El dueño de una heladería británica, David Rooke, de 44 años, su esposa Donna, de 40 años , y su hijo Jamie, de 19 años, sometieron a Craig Kinsella, deficiente intelectual, a condiciones infrahumanas lo que les ha llevado al primero a una pena de seis años y medio de cárcel tras haber admitido lo sucedido, según explica el ‘Mirror’, haciéndose eco ‘ABC‘. A su mujer la castigaron con cuatro meses, mientras que el hijo adolescente de la pareja fue condenado a cuatro años de prisión.

Según explicó la policía el pasado julio, la familia obligaba a la víctima a trabajar desde las 7 y media de la mañana hasta medianoche limpiando el jardín y la furgoneta, sin recibir por ello ninguna paga. Y dormía sobre una alfombra tapándose con una cortina.

Habría muerto de no haber sido rescatado

El juez Peter Kelson de la corte de Sheffield, según recoge el ‘Daily Mail‘, ha afirmado que es imposible ver la imágenes del vídeo de seguridad sin apenarse. Y también se asombre que en una sociedad moderna sea concebible que se trate a una persona «como un saco de boxeo».

La Policía no tiene dudas de que de no haber sido rescatado la víctima habría muerto a causa de estas penalidades. Cuando lo encontraron, estaba demacrado, tenía un brazo roto, costillas fracturadas, chichones en la cabeza y estaba cubierto de hematomas profundos.

Craig comenzó a trabajar para esta familia hace algunos años por una paga de 40 libras a la semana. Su calvario se inició cuando se mudó al garage de estos, supuestamente por una noche, para proteger la vivienda después de que sufrieran un allanamiento. Finalmente el pasado seis de julio, la policia, tras recibir una llamada por ruidos acudió a la casa y salvó a Kinsella.

 

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