LUTO EN EL FLAMENCO

Fallece a los 65 años Rafael Amador, esencia de Pata Negra y referente del nuevo flamenco

Rafael Amador, reconocido guitarrista y cantaor sevillano, ha muerto en Sevilla a los 65 años, rodeado de su familia, dejando un legado imborrable en la fusión flamenca

Rafael Amador
Rafael Amador. PD

Rafael Amador ha partido para siempre.

Este destacado músico sevillano, alma de Pata Negra y pionero del nuevo flamenco, falleció el domingo 8 de febrero de 2026 en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, a los 65 años.

Lo hizo acompañado por su hermano Diego Amador, su hijo Rafael y otros seres queridos. La familia confirmó la triste noticia a EFE y en las redes sociales. Su hijo expresó su dolor con emotivas palabras: «Nos deja el maestro de maestros. Hoy los ángeles y Dios cantan de alegría porque viene el maestro, el príncipe gitano, el Pata Negra, el creador de una fusión única. Siempre estarás en mi corazón. Te amo, viejo mío».

Nacido en 1960 en pleno corazón de Triana, Sevilla, Rafael creció en una familia gitana y flamenca. Su infancia transcurrió en el barrio de las Tres Mil Viviendas, un entorno modesto que moldeó su instinto musical. Desde pequeño, él y su hermano Raimundo, un año mayor que él, recorrían las calles tocando la guitarra a cambio de unas monedas, como auténticos «sargentos platillos». Aquella infancia marcada por la calle impregnó su arte con un ingenio genuino que él defendía con orgullo: «Hay más arte que peligro; esto es Hollywood en pequeñito».

Revolución en el flamenco

A finales de los setenta, Rafael y Raimundo Amador irrumpieron con fuerza junto a Kiko Veneno al formar parte del grupo Veneno. Su único disco homónimo lanzado en 1977 no tuvo éxito comercial al principio, pero se convirtió con el tiempo en una obra de culto al mezclar las raíces flamencas con rock, guitarra eléctrica, bajo y batería. Este sonido rompedor sentó las bases del nuevo flamenco e incluso participaron en La leyenda del tiempo de Camarón (1979), un álbum explosivo que recibió críticas por parte de puristas pero que hoy se considera fundamental.

El año 1978 marcó el nacimiento de Pata Negra, el proyecto que definiría sus carreras. Los hermanos fusionaron flamenco, blues y rock creando lo que Rafael denominó como blueslería, introduciendo la púa en la guitarra flamenca e influenciados por artistas como Jimi Hendrix, Janis Joplin o Django Reinhardt. Discos emblemáticos como Pata Negra (1981), Rock gitano (1983), Guitarras callejeras (1985) y el inolvidable Blues de la frontera (1987) –con himnos como Camarón, Lunático o Pasa la vida– les catapultaron al estrellato. También grabaron ese año ¿Por qué, por qué? junto a Cathy Claret, otra obra considerada de culto.

Sin embargo, el éxito trajo consigo sombras. Los excesos y adicciones marcaron una etapa complicada que culminó con la salida de Raimundo en 1989 tras un concierto memorable en la sala Zeleste de Barcelona, inmortalizado en El Directo. A pesar de ello, Rafael mantuvo viva la llama de Pata Negra, lanzando discos introspectivos como Inspiración y locura (1990), que incluye la famosa canción Todo lo que me gusta es ilegal, y Como una vara verde (1995), reflejo de sus rehabilitaciones y regresos.

Legado y ecos en el mundo musical

El impacto de Amador va más allá del tiempo. Renovó el flamenco al conectar con lo contemporáneo e inspirar a generaciones posteriores. El consejero de Cultura de Madrid, Mariano de Paco, expresó su pesar: «Nos ha dejado Rafael Amador, alma de Pata Negra y referente del nuevo flamenco. El creador de una fusión única. Siempre estarás en mi corazón». Su estilo característico influyó notablemente en artistas posteriores e impulsó fusiones como las realizadas por Rosalía o las colaboraciones entre Enrique Morente y Lagartija Nick.

Conocido como Rafael Amador Fernández (Sevilla, 1960), no recibió formación académica formal; su escuela fue la calle misma y la tradición familiar que le rodeaba. Entre sus logros destacan Veneno (1977) y Pata Negra (1978-1989), además de colaboraciones memorables con Camarón y Cathy Claret. Sus obras más representativas incluyen Blues de la frontera, Guitarras callejeras, Pasa la vida. En cuanto a premios, fue reconocido por la Sociedad General de Autores por su innovadora aportación al flamenco; aunque no recibió galardones específicos para algunos discos considerados clásicos.

Procedente de una familia compuesta por seis hermanos artistas –entre ellos están sus hermanos Raimundo y Diego– deja tres hijos, entre ellos a su hijo Rafael quien ha heredado su amor por la música. Aún no se han hecho anuncios sobre actos conmemorativos tras su partida, pero su ausencia resuena profundamente tanto en Sevilla como en todo el mundo del flamenco.

Su guitarra puede haber dejado de sonar, pero la esencia del estilo conocido como blueslería seguirá vibrando eternamente en las venas de la música española.

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