La justicia cree que puede tener la clave para encontrar a uno de los presuntos culpables

Caso Alcàsser: El capitán del barco donde huyó Anglès tendrá que declarar a 27 años del brutal crimen

Caso Alcàsser: El capitán del barco donde huyó Anglès tendrá que declarar a 27 años del brutal crimen
El barco donde escapó Anglès PD

Míriam, Toñi y Desirée fueron asesinadas en noviembre de 1992 en Alcàsser (Valencia). Los cuerpos de las niñas se encontraron pocos meses después en una fosa; semienterrados, con graves heridas y una mortal, en la cabeza, con una pistola. En esa misma zona, el pasado 24 de junio de 2019, una pareja encontró cuatro huesos. Eran humanos y todo hacía pensar que podían pertenecer a una o dos de las niñas. Han pasado 27 años de un caso que aún puede volver a tener un inesperado giro.

El Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses descarta que esos restos óseos se pudieran deprender del cuerpo de Toñi en 1993, aunque no excluye que puedan ser trozos de falange de las otras dos menores. Las nuevas evidencias obligan a reabrir las heridas de la familia. El Instituto tiene previsto citar a la madre de Desirée y al padre de Míriam para recoger muestras de saliva y, así, remitirlas al Departamento de Barcelona. Así, los especialistas podrán cotejar los perfiles genéticos con los huesos encontrados.

Ahora el  un juzgado de Alzira ha pedido que se tome declaración al capitán del barco que partió de Lisboa hacia Dublín, donde supuestamente había subido Antonio Anglés, del que nunca más se supo. Es importante destacar que fueron precisamente los pasajeros del barco quienes advirtieron que entre ellos se encontraba el presunto asesino más buscado de España. La información desvelada indicaba que fue encerrado en un camarote, donde se cerraron ventanas y puertas a cal y canto, pero Anglés despareció de allí y nunca más supo de él. El capitán del barco, Kenneth Stevens dio una entrevista el pasado mes de enero de 2018 y explicó que solamente había una razón para tal desaparición: la ayuda de alguno de los marineros para que Anglés se escapase.

En el año 2009 se practicaron diligencias sobre el caso y todavía se puede seguir investigando, puesto que hasta 2029 no prescribiría. Antonio Anglés fue declarado en rebeldía en 1993 y desde entonces se desconoce su paradero. A pesar de que ha habido distintas versiones, nadie sabe nada del supuesto asesino de las tres niñas de Alcasser. Hasta el momento, el único que ha cumplido condena por el asesinato, rapto, violación de las niñas de Alcasser ha sido Miguel Ricart.

Los huesos

Como publica el diario Las Provincias, el Juzgado de Instrucción número 6 de Alzira ha recibido una petición para que se autorice la toma de muestras biológicas de los progenitores de las menores. Concretamente los de Rosa Folch y Fernando García, madre y padre de Míriam y Desirée. Ambos enviudaron pocos años después del fatal asesinato.

Por su parte, a los padres de Toñi no se le realizará la prueba ya que al cuerpo no le faltaba ningún dedo de las manos cuando los forenses realizaron la respectiva autopsia. En caso de que fuera positivo el análisis del ADN, la jueza de Alzira podría ordenar a la Guardia Civil que cribe la tierra de la fosa para recoger otros restos óseos.

¿Por qué se retoman estas medidas?, la intención es esclarecer de dónde provienen esos huesos humanos. Tampoco desean dar pábulo a las teorías sobre una trama criminal con Antonio Anglés y Miguel Ricart. Los restos humanos fueron encontrados en junio del año pasado, cuando un vecino de una localidad colindante acudió junto a su novia al paraje de La Romana. Querían dejar un ramo de flores.

Tras remover un poco la tierra con una rama, el joven encontró un pequeño trozo de falange y, luego, tres huesos más. El primer dedo estaba en la superficie, mientras que los demás se encontraban enterrados a pocos centímetros. La pareja envolvió los restos con un papel de aluminio y los llevó al cuartel de la Guardia Civil de Oliva. Tras analizarlos en el Instituto de Medicina Legal de Valencia, se comprobó que eran humanos.

Los macabros asesinatos

Míriam García, de 14 años, Desirée Hernández, de la misma edad, y Antonia Gómez, de 15, salieron de casa de su amiga Esther en la tarde del viernes 13 de noviembre de 1992. Las tres amigas querían llegar hasta la discoteca Coolor, un local de moda por aquella época cerca de Picassent. Para llegar hasta la discoteca, tendrían que recorrer la carretera que enlazaba los dos municipios.

Aparentemente, Toñi, Míriam y Desirée hicieron autostop, aunque nunca llegaron a su destino. La búsqueda comenzó al día siguiente. La ausencia de pistas fue una constante. Varios eran los testigos que aseguraban haber visto a las tres jóvenes en zonas cercanas a Picassent, aunque ninguno pudo corroborar al cien por cien que se trataba de las muchachas desaparecidas. La búsqueda se amplió fuera de España y se puso al corriente a los servicios de Interpol. 

El miércoles 27 de enero, por la mañana, un apicultor de 69 años y su consuegro encontraron un brazo humano medio desenterrado. Los cadáveres se hallaban envueltos en una alfombra grande, en el interior de una fosa de grandes dimensiones. Los cuerpos estaban maniatados y apilados uno encima del otro. Los cadáveres fueron llevados al Instituto Anatómico Forense de Valencia para que se les practicara la autopsia. Pocos días después, Antonio Anglés y Miguel Ricart fueron detenidos. Anglés pudo huir y todavía se desconoce su paradero.

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