El Barça ens roba… com sempre

La década feliz del Barcelona habría sido mucho menos estupenda sin una ayuda arbitral y federativa constante, precisa y ajustada a las necesidades del equipo catalanista. Es verdad que tienen a Messi y a Iniesta, pero sin el robo al Milán (que es como hemos llamado aquí toda la vida al Milan) en semifinales de 2006; sin el robo más grande que los siglos contemplaron, el del ábitro noruego Ovrebo, el de los cuatro penalties ignorados, en las semifinales de 2009, al Chelsea; el robo en las semifinales de 2011 al Madrid, con la expulsión insólita de Pepe (Mascherano hace de esas dos o tres por partido, y no digamos el cómico, en su más innoble sentido, Alves) en Madrid, y el gol anulado a Higuaín en Barcelona ¡por falta a Cristiano, que cayó sobre el defensa!; la conveniente expulsión de un jugador del Arsenal en anterior eliminatoria, ¡por desplazar el balón!; y los constantes penalties discutibles a favor, no sancionados en contra, expulsiones oportunísimas de contrarios, amonestaciones no aplicadas contra los suyos, en fin una verdadera orgía de barcelonismo en los reinos de Villar (aquel obsceno «¿qué más quieres que te dé, Sandro [Rosell]?) y de Platini. Tampoco deja de ser curioso el final anunciado y acaso tan semejante de los tres.

Hoy se ha producido el último episodio de los ladrones que acusaban de robar a los demás y que siempre juegan a ser las víctimas. Una mano que han visto los ciegos, voluntaria y en los morros del arbitrucho que les han enviado esta tarde; y un penalti de vergüenza, cuando se aprecia claramente que Asenjo rebaña la pelota y Neymar, el otro gran cómico de la plantilla, con excepción de Busquets, ese gran trágico, se tira a ver si cuela… com sempre.

El fútbol es, como sabemos los que lo amamos, la mayor escuela de vida, compendio y reflejo de la historia de las naciones. Y en España, si eres nacionalista catalán, puedes robar, incumplir las leyes, chotearte de un gobierno acomplejado y cobarde, y pasearte por la Españas, tu mercado cautivo, chuleándote y riéndote de todos. Esto es España hoy, el Barça triomfant, Villar en su sitio, y el Gobierno soltando millones mientras le escupen. Y, en él, a todos. ¡Visca Catalunya lliure, a ver si fuera verdad!

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