López Obrador y MORENA, ¡Lean esto, caníbales comecerebros de su gente!

LA REALIDAD DE LO sucedido en la ciudad de México hace 500 años poco tiene que ver con la simplificación que el actual presidente de ese país, Andrés Manuel López Obrador, trata de difundir entre su población para ganar votos, presentándose como un ánima bendita, presidente de un país de ánimas benditas que en 1521 fueron dañados por una malísima potencia extranjera.

 

Es una falsedad mezquina y conocida por ellos mismos y por los historiadores, pero constituye una de las señas de identidad electorales del partido MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional. ¡Pues vaya forma de regenerarse!) para alzarse con el poder, a costa de la verdad, y de un enemigo exterior: España.

 

Demagogia pura y sin escrúpulos la de este caballero que más español por nombres y apellidos no puede ser.

 

En realidad, eran los mexicas o aztecas la potencia extranjera que esclavizaban a los pueblos indígenas de su entorno y a las clases medias y bajas de su propio etnia, puesto que constituían un Estado muy jerárquico, con las élites nobiliarias y sacerdotales divinizadas, en tanto las clases bajas estaban sujetas a los caprichos y abusos del poder.

 

Pero además con una particularidad: los divinos aztecas de clase alta esclavizaban a todo el que se le ponía por delante, pero además de para sacar rendimiento económico de ellos (lo que no sería gran novedad respecto a otro lugares del mundo), también para comérselos por pura antropofagia.

 

¡Pobres clases altas del Imperio azteca! En todo el continente americano NO HABÍA ganado de carne, luego si se quería celebrar un buen festín había que echar mano del prójimo sometido y revestir la carnicería con algo de ceremonial religioso, para que no sangrara tanto en su conciencia de bestias asesinas, pero sagradas.

 

Se arrancaba el corazón de los indígenas esclavizados, para ofrecérselo a las Divinidades, y el resto se devoraba bien asado, pero divididos por clases sociales:

 

Las mejores tajadas para la nobleza, las asaduras peores para el pueblo y la casquería sobrante para los animales que sí estaban en poder del sabrosísimo, pero un poco maloliente y repugnante imperio de México.

 

Pero ya digo que hay que disculpar a los votantes de López Obrador (de vocación, sus añoranzas caníbales). En América, no había hasta que los llevaron los españoles ni vacas, ni toros, ni ovejas, ni cabras, ni cerdos, ni gallinas, ni caballos ni perros … de manera que o se seguía una dieta básicamente vegetariana o se echaba mano de los higadillos del esclavo que se tuviera previamente sojuzgado.

 

Y si eran tiernos infantes o tiernas infantitas indígenas, pues más suculentamente apetitosas, magras y ricas sus carnes esclavas.

 

 

 

Pero todo ello disgustaba profundamente a los tlaxcaltecas, totonacas, texcocanos, huejotzingas y a todos los demás pueblos indígenas de la omnívora despensa de los voraces aztecas. Tanto por ellos mismos, como por la suerte culinaria que podían correr sus nutritivas y comestibles criaturas.

 

Recuérdesele al señor filoantropófago López Obrador, para que se le indigeste un poco la Historia que hace deglutir a sus alucinados votantes, comiéndoles los sesos políticos. Dicho lo cual, pasemos a otra cosa.

 

Por todo lo expuesto, bastaron unos centenares de valentísimos pero escasos españoles, para ser seguidos por cientos de miles de indígenas americanos, con el objeto de darles su merecido a sus carnívoros señores.

 

Y otra precisión más. Desde luego que eran españoles quienes realizaron tal gesta liberatoria de pueblos indígenas, pero más concretamente fueron hijos de la Corona de Castilla, de las varias y diferentes entre sí que componían la Monarquía española.  

 

Reproduzcamos aquí el pendón de la Corona de Castilla usado por Hernán Cortés, por Francisco Pizarro y por otros conquistadores y descubridores de la época, para que tampoco haya dudas al respecto.

 

 

 

Y después de dicho esto en prosa, se lo diremos en verso a los señores mexicanos, para que sepan de donde viene su sabrosa cocina actual, ya menos antropófoga. De nada, también se la deben a España.

 

También sería deseable que llegara a México este artículo, para que impiden que el señor AMLO pida perdón a sus votantes por comerles el coco en nuestro tiempo, tan claramente…

 

LOS PUEBLOS INDÍGENAS ESCLAVIZADOS SE LIBERARON DE LOS MÉXICAS ANTROPÓFAGOS, capitaneados por unos cientos de españoles, al mando de Hernán Cortés. 1521.


¿Y dicen que unos cientos hernandianos

de Cortés, sin más, solos, contra cientos

de miles de mexicas bravos, vientos

victoria dan blasones castellanos?


Dioses fueran, divinos sus alientos,

y poca la bravura de mexicanos.

No pueden decir eso ciudadanos

ni líderes de hoy, entre sus cuentos.


Más bien todas naciones sus acentos

indígenas alzaron contra aztecas

antropófagos, que a esclavos dejan secas

sus venas, sus arterias, sus fragmentos


de corazones palpitantes, huecas

sus vísceras… De aztecas alimentos,

sacrificados vivos, entre muecas


del horror… ¡Estandartes castellanos

son la liberación de sus lamentos!

¡Así es, conquista indígena de humanos


a los endiosados mexicas que, por ganado,

tenían a naciones esclavas, diente entrado!


¡Pidan perdón mexicas…! Y corríjase el error tan insano

de llamar “México” a Nueva España, más Estado


que actual México, en norte descuartizado,

y que el ínfimo México prehispano.

 

 

(Norteamérica española)

Restos actuales de la gran Nueva España,

¿qué errores aun perpetran contigo tus líderes tan incapaces?

Pues, recibiendo el país más rico americano,

sólo son ricos hoy en falaces

argumentos para echar sus propias culpas a los hombros de España,

cuando a una poderosa Nueva España heredada ellos la llevaron a rapaces

desfalcos y a dispendios voraces.

Sus dirigentes ineptos son sólo diestros hoy en buscarse disculpas lenguaraces

y en malvender su patria en beneficio propio y de sus secuaces.


JPMañueco

 

https://www.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/20190501/bibliografia-reciente-de-juan-pablo-manueco-689403902740/

 

 

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Juan Pablo Mañueco

Nacido en Madrid en 1954. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid

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