Nuevamente otra batalla se prepara. Esta vez la escena ocurre en el Norte de América: México. Allí la pelea se presenta entre dos propuestas sustancialmente contrarias. Aunque no podemos hablar concretamente de un enfrentamiento ideológico, de alguna manera los bandos están muy claros: CALDERON (Heredero de FOX-BUSH), LOPEZ OBRADOR (Defensor de las ideas de HUGO CHAVEZ y FIDEL CASTRO).
Marco situacional: Las Noticias.
La pelea esta reducida a dos candidaturas, vamos a ver.
1.- 29/Mayo/2006.- El sondeo del diario Milenio señaló que López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), obtuvo el 33,6%, mientras que Calderón, del Partido Acción Nacional, 33,1%. Roberto Madrazo, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se ubicó en tercer lugar con 30% de las preferencias. La encuesta se realizó del 21 al 24 de mayo a 1.000 adultos con credencial de elector. El margen de error es de 3,2 puntos porcentuales. Calderón bajó tres puntos, de 36,1% a principios de mayo a 33,1%, mientras que López Obrador subió de 32,9% a 33,6%. Madrazo, quien en los últimos meses se ha mantenido permanentemente en tercer lugar, también subió de 27,5% a 30%. La encargada de realizar el sondeo, María de las Heras, consideró dos razones del cambio en las preferencias: el fin de la «euforia» generada por el primer debate al que no asistió el izquierdista y que el apoyo depende de los que están dispuestos a sufragar «simplemente porque no quieren que gane el otro», a quienes califica como los electores «cambiantes».
2.- La semana pasada, una encuesta del diario Reforma señaló que el candidato oficialista se mantenía ligeramente a la cabeza de las preferencias, aunque con una ventaja cuatro puntos menor que López Obrador. El sondeo de Reforma le dio a Calderón el 39% y a López Obrador 35%.
El próximo 6 de junio se realizará el segundo debate televisado. El primero fue el 25 de abril y no acudió López Obrador, lo que para algunos analistas fue uno de los elementos que se tradujo en una caída en las preferencias a su favor.
El izquierdista había encabezado las encuestas hasta hace poco más de dos meses. Otro elemento en su contra fueron algunas críticas al presidente Vicente Fox, a quien llamó «chachalaca» (en referencia a un ave escandalosa). López Obrador envió hace una semana una carta inesperada al presidente, en la que se disculpó por insultarlo, aunque al mismo tiempo lo criticó por considerar que ayuda abiertamente a Calderón. «Cometí el error del ‘¡cállese chachalaca!’, que contradijo el sentido de mi campaña y de mi actitud. Asumo la equivocación como lo que fue: un exabrupto», dijo el ex alcalde de la ciudad de México en la carta. El PAN usó los ataques de López Obrador a Fox en contra del izquierdista, a quien calificó de intolerante, de un peligro para México y comparándolo con el presidente venezolano Hugo Chávez.
El 2 de julio, además de elegir presidente, se renovará la totalidad de los 500 asientos de la cámara baja y los 128 del Senado.
¿QUE SE ELEGIRA?
El domingo 2 de julio de 2006 se celebrarán en México elecciones generales, en las cuales serán elegidos a nivel federal:
• Presidente de la República. Jefe de Estado y de Gobierno electo para un periodo de seis años no reelegibles en ningún caso, y que comenzará su gobierno el 1 de diciembre de 2006. Sustituirá al actual presidente Vicente Fox electo en 2000.
• 128 Senadores. Miembros de la cámara alta del Congreso de la Unión, 3 por cada estado de la federación y por el Distrito Federal, electos de manera directa y 32 por una lista nacional, todos por un periodo de seis años que comienza el 1 de septiembre de 2006.
• 500 Diputados Federales. Miembros de la cámara baja del Congreso de la Unión, 300 elegidos de manera directa por cada distrito uninominal y 200 elegidos indirectamente a través de un sistema de listas nacionales por cada una de las 5 circunscripciones en las que se divide el país, todos por un periodo de tres años, que comienza el 1 de septiembre de 2006.
Además de la elección a nivel federal, se llevarán a cabo en la misma jornada elecciones locales en nueve estados del país.
¿QUIEN ES FELIPE CALDERON?
Felipe Calderón Hinojosa (*Morelia, 18 de agosto de 1962) es un político mexicano. Desde el 4 de diciembre de 2005 es el candidato del Partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia de México para las elecciones del 2 de julio de 2006.
Calderón es abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho en la capital mexicana (1987). Tiene estudios de la maestría en Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y es egresado de la maestría en Administración Pública por la Universidad de Harvard en Estados Unidos.
En el Partido Acción Nacional ha sido Secretario Nacional de Acción Juvenil, Secretario de Estudios y Secretario General. Fue candidato a gobernador de Michoacán en 1995.
Entre 1996 y 1999 fue Presidente del Comité Ejecutivo Nacional, órgano ejecutivo del panismo. Durante su gestión, su partido ganó en las elecciones las gobernaciones de Nuevo León, Querétaro y Aguascalientes así como 14 capitales de estado, entre ellas Monterrey. No obstante, también disminuyó la presencia del PAN en la Cámara de Diputados federal, al pasar a ser la tercera fuerza en este órgano legislativo, por debajo del PRI y del PRD.
Ha sido representante por mayoría en la Asamblea del D.F. y Diputado Federal por representación proporcional (diputado de partido o plurinominal) en dos ocasiones. Como Coordinador Parlamentario del PAN logró acuerdos con los demás partidos políticos; la aprobación de dos presupuestos federales por unanimidad y la Ley de Transparencia, entre otros.
Trayectoria política como militante del PAN
En el año de 1987 fue secretario de Estudios del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN que presidía Luis H. Álvarez Álvarez. En 1988, a los 26 años de edad, contendió por su partido como candidato a la Asamblea de Representantes -diputado local- del Distrito Federal y ganó una curul de mayoría relativa, ésta ha sido la única vez que ha triunfado en una votación para un cargo de elección popular, ya que, hasta ese entonces, solo había sido candidato por representación proporcional (diputado de partido). Al término de su periodo como asambleísta, fue diputado federal de 1991 a 1994, tiempo durante el cual ocupó la Secretaría de la Comisión de Comercio de la Cámara de Diputados y participó en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
• En 1993, poco antes de concluir su periodo como diputado federal, fue electo Secretario General de su Partido, cuando Carlos Castillo Peraza era el Presidente del Comite Ejecutivo Nacional (CEN). Durante ese periodo, Calderón Hinojosa, también fue representante del PAN ante el Consejo General del Instituto Federal Electoral, dejó de serlo en 1995.
• Tras concluir su periodo como legislador federal, se postuló en 1995 como candidato a gobernador de Michoacán, su estado natal, entidad donde el panismo todavía no lograba suficientes respuestas del electorado. No obtuvo la gubernatura, pero aumentó la votación a favor de su partido (25%).
Posteriormente, fue electo Presidente del Comité Ejecutivo Nacional de su Partido, para el periodo 1996-1999. Durante su administración, el PAN ganó las gubernaturas de Nuevo León, Querétaro y Aguascalientes, así como 14 capitales de estado y otro número importante de alcaldías. Sin embargo, durante la elección de diputados federales de 1997 el PAN pasó de ser la segunda fuerza política a tener la tercera posición. En esos comicios, el PRI obtuvo 239 escaños, el PRD 125 y el PAN 121 (1).
• Fue coordinador de la fracción parlamentaria del PAN en la Cámara de Diputados durante la LVIII Legislatura.
• En el año 2003, se fue nombrado Director de Banobras y posteriormente al gabinete del presidente Vicente Fox como Secretario de Energía, cargo del que renunciaría poco tiempo después luego de supuestas presiones del presidente al autopostularse para la candidatura a la presidencia por su partido.
Entre sus participaciones en organismos de política internacional, se cuenta su participación en el grupo: «Líderes Mundiales del Futuro” del Foro Mundial, del cual es miembro desde 1997, así como la Internacional Demócrata Cristiana (IDC), de la cual es vicepresidente desde 1998.
Candidato a la presidencia
Felipe Calderón fue electo candidato a la presidencia de la República por los miembros de su partido (Partido Acción Nacional) en una serie de elecciones internas a finales del año 2005. En ellas, derrotó al ex secretario de Gobernación, Santiago Creel y al ex Gobernador de Jalisco, Alberto Cárdenas Jiménez.
Calderón tomó protesta como candidato en diciembre de 2005, y arrancó su campaña el 19 de enero de 2006.
ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR
Andrés Manuel López Obrador es un político mexicano de izquierda. Fue jefe de gobierno del Distrito Federal hasta el 31 de julio del 2005, cuando renunció a dicho cargo para iniciar su campaña por la presidencia de México.
López Obrador es militante del Partido de la Revolución Democrática y es candidato a la presidencia por Alianza por el Bien de Todos (integrada por PRD, PT y Convergencia) a partir de enero de 2006.
Biografía
López Obrador nació en Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco, México, el 11 de noviembre de 1953. Hijo de Andrés López y Manuela Obrador, comerciantes, tuvo una infancia modesta en compañía de siete hermanos y hermanas. En 1969 su hermano José Ramón murió por una herida causada por arma de fuego, mientras jugaba en la tienda de sus padres con Andrés Manuel. Los reportes de prensa de la época coinciden en que el episodio fue un accidente. Su esposa Rocío Beltrán falleció a principios del 2003 víctima de lupus [1]. No ha vuelto a casarse. Es padre de tres hijos: José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso.
Egresado de la licenciatura en ciencias políticas y sociales en 1987 por la UNAM. Es miembro del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que fue formado en 1989 luego de la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, bajo la coalición llamada «Frente Democrático Nacional».
Inicio de su carrera política
Andrés Manuel López Obrador se afilió al PRI en 1976 para colaborar en la campaña a senador de Tabasco del poeta y político Carlos Pellicer. En 1977 fue nombrado delegado del Instituto Nacional Indigenista en el mismo estado. En 1983 se desempeñó como presidente del comité ejecutivo estatal del PRI también en Tabasco, cargo del que salió poco tiempo después. En 1984 asumió la dirección de promoción social del Instituto Nacional del Consumidor en la Ciudad de México. De esta época son sus libros Los Primeros Pasos y Del Esplendor a la Sombra.
Transición al PRD
En 1988, López Obrador se sumó al grupo de militantes del PRI autodenominado Corriente Democrática, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas y que, a la larga, se escindiría de aquel partido. Ese mismo año, López Obrador se integró al Frente Democrático Nacional, que lo postuló como candidato a gobernador de Tabasco. Tras perder la elección, asumió la presidencia estatal del recién creado PRD en 1989 y publica entonces el libro: Tabasco, víctima de un fraude. Durante su gestión se estructuró el PRD en ese estado, por medio del establecimiento de comités de base en pueblos y colonias.
En 1994, fue candidato por segunda ocasión a la gubernatura de Tabasco, ahora como candidato por el PRD. La elección fue ganada por el candidato del PRI, Roberto Madrazo Pintado. López Obrador apeló la legitimidad de los comicios, llamó a la resistencia civil y marchó a la ciudad de México donde presentó documentos contables con los que supuestamente demostraba un gasto excesivo en la campaña de Madrazo, superior al límite establecido por el Instituto Electoral. Ante las inconformidades, el presidente Ernesto Zedillo buscó conciliar a las partes, pero al final no intervino en el resultado de la elección.
El 17 de abril de 1996, contendió por la presidencia nacional del PRD contra Heberto Castillo y Amalia García. López Obrador ganó la contienda. Ocupó el cargo de presidente del PRD del 2 de agosto de 1996 al 10 de abril de 1999. Durante su gestión al frente del PRD, ese partido ganó la primera elección para jefe de gobierno del Distrito Federal, con Cuauhtémoc Cárdenas como abanderado.
En septiembre de 1999, presentó el libro: FOBAPROA, expediente abierto.
Electo jefe de gobierno del Distrito Federal
El 29 de marzo de 2000, Andrés Manuel López Obrador se inscribió como candidato para la elección de jefe de gobierno del Distrito Federal de ese mismo año. Su registro como candidato a esta contienda estuvo cerca de ser impugnado ante el Tribunal Electoral ya que no contaba con los cinco años de residencia en la Ciudad de México que la ley exige. Demetrio Sodi y Pablo Gómez, aspirantes también a la candidatura del PRD, se inconformaron ante la precandidatura de López Obrador. El PRI y el PAN llegaron a pronunciarse al respecto, pero finalmente no impugnaron. López Obrador ganó la elección interna con cerca de 80% de los votos, y fue reconocido por el PRD como su candidato.
El 2 de julio de 2000, López Obrador ganó la elección para la jefatura de gobierno del Distrito Federal con un 38,3% de los votos emitidos, contra 33,4% de su más cercano rival, Santiago Creel del PAN.
Candidatura a la presidencia
Desde su victoria en la elección para jefe de gobierno, López Obrador fue mencionado como uno de los posibles candidatos a la presidencia de México en el 2006. Durante la primera mitad de su gestión López Obrador pidió que se le descartara de esta posibilidad, aludiendo que su único interés era cumplir con el cargo para el que había sido elegido.
En abril de 2005 anunció que contendería por la presidencia. López Obrador renunció a la jefatura de gobierno del Distrito Federal el 29 de julio de 2005. La Asamblea Legislativa del Distrito Federal nombró jefe de gobierno a Alejandro Encinas como sustituto de López Obrador.
En septiembre de 2005 el PRD le nombró formalmente precandidato a la presidencia de la república. Tomó protesta como candidato el 5 de diciembre de 2005 ante los dirigentes de los partidos políticos de Convergencia, PT y PRD. Estos tres partidos se presentan a la elección presidencial de 2006 coaligados en la llamada «Coalición por el bien de todos».
DOCUMENTOS ANEXOS. REVISEMOS LO QUE DICEN ALGUNAS PERSONAS
HAGA USTED EL JUICIO A LA NOTICIA
La imagen ganará el debate
Un político moderno es capaz de todo para lograr la simpatía del electorado; se pinta canas, se corta el cabello, se lima los dientes o usa joyas, señala experta del ITAM.
Ana Vázquez Colmenares es una mujer muy inteligente que con una simple mirada descifra a cualquier político, sabe si es confiable o si miente. Y enciende su voz cuando analiza la imagen pública de los cinco candidatos presidenciales para luego atajar:
Un político moderno, en cualquier parte del mundo es capaz de todo para ganar la simpatía del electorado o de la población, se pinta canas, se corta el cabello, se lima los dientes, usa pulseras o joyas, entrena su voz, pero eso de nada sirve si no tienen propuestas reales, de fondo.
Dice que lamentablemente no ganará el debate el que tenga la mejor propuesta, lo hará el que comunique mejor, «el que dice más veces, de distintas formas, la misma cosa, el que repite y es consistente en un mensaje y lo hace de una manera convincente.
«Y para ser convincente en la televisión no podemos usar sólo la voz, sólo usarían una de las herramientas de la televisión, que es la parte auditiva, pero la tv es un medio visual donde no sólo lo escuchamos sino vemos qué dicen y cómo lo dicen.
«Entonces importa mucho la imagen física, la comunicación no verbal, sus gestos, su postura, los movimientos de los ojos, porque intuitivamente las personas captamos cuando alguien nos está mintiendo en función de su lenguaje no corporal», explica.
Indica que el debate del próximo martes tomará una importancia central porque se ha vuelto a cerrar la contienda. Hace destacar que a estas alturas de la campaña la gente politizada ya tiene decidido su voto, pero que la idea de los candidatos es que en el posdebate los indecisos, que no verán el encuentro, pudieran encontrar razones para votar por ellos.
Ana es licenciada en Ciencia Política por el ITAM y tiene maestrías en Ciencia Política y Comunicación Internacional por la Universidad de Columbia en Nueva York; empresaria y ex funcionaria en la Presidencia de la República y en el IFE, ha asesorado en 60 campañas políticas a candidatos que hoy son gobernadores, senadores o diputados.
Con esa autoridad Vázquez Colmenares realiza para los lectores de EL UNIVERSAL un bosquejo de la imagen de cada uno de los candidatos que se disputan la Presidencia de la República y les hace una serie de recomendaciones para el debate presidencial del 6 de junio, a saber:
De Andrés Manuel López obrador comenta que se ve «un poco cansado», que a pesar de tener 52 años se ve más viejo con el cabello blanco y bolsas debajo de los ojos, manchas en la piel. Muy por debajo de la imagen que proyectan Felipe Calderón y Roberto Madrazo.
«Le recomiendo una postura muy energética, una imagen muy presidencial, un discurso muy propositivo, muy optimista, muy de alguien no sólo como líder social, que le haga afianzar el posicionamiento de líder político y económico capaz de dirigir a un país».
De Felipe Calderón, la especialista recuerda que es el más joven de los candidatos, con una imagen fresca, que es quien más sonríe en los debates, «lo ayuda porque es el arma por excelencia de la imagen pública pero le convendría lucir con mayor proyección de autoridad».
Le recomienda evitar los chistes y sólo sonreír cuando sea adecuado. «Ha adelgazado, su imagen pública no tiene mayor problema, salvo cuidar el tema de estatura, es un poco más bajo, sería importante que por equidad le pongan un banquito que permita que en cámara todos luzcan con la misma estatura», comenta.
En entrevista con EL UNIVERSAL también analiza al abanderado de la Alianza por México, el priísta Roberto Madrazo, de quien comenta que en términos de imagen pública «no tiene mayor problema, salvo su voz que es muy fea, metálica, y su nariz, pero es un hombre que normalmente se ve bien, es un hombre delgado, es un hombre deportista, que suele lucir bien, seguro».
En sus recomendaciones sugiere al tabasqueño ser menos agresivo que en el debate anterior, con mayores propuestas, «que vendiera esta idea de que el PRI es el partido con mayor experiencia, que se concentre en los cómos para lograr los anhelos de la gente».
Respecto a Roberto Campa, candidato de Nueva Alianza, Vázquez Colmenares hace notar la imagen positiva que refleja cuando se rodea de jóvenes; «me gusta un Campa sonriente, accesible, amistoso, no me gustó el Campa del debate pasado, rijoso, con el ceño fruncido en el debate, que su lenguaje corporal mostraba un desdén hacia el televidente».
Explica que con sus constantes ataques a Madrazo, el candidato del Panal volteaba y daba tres cuartos a la cámara que era frontal «y eso no me gusta porque comunica simbólicamente que a él le importaba hablar con Madrazo y no con la gente». Le recomienda ser fresco, juvenil y muy propositivo.
De Patricia Mercado hace notar que tiene un buen dominio del idioma, buena apariencia física, por lo que no necesita exaltar su belleza pero sí rasgos de autoridad y liderazgo, para lo que recomienda usar colores más oscuros o ponerse la ropa de su propaganda.
«Un saco rojo o negro, lo que ayuda a ser una candidata con menor exposición en medio, porque facilita la identificación de imagen, sobre todo a personas menos atentas a eventos políticos, pero es discreta en su indumentaria, en sus joyas, tiene un buen maquillaje, no necesita mayor cambio, lo hizo bien en el debate pasado».
Resumen: «No sé si puedan ganar o perder votos, pero cuando menos en sentido negativo una mala imagen sí puede dañar mucho la intención del voto por la pérdida de credibilidad y confianza que puede generar».
Ana Vázquez Colmenares destaca que los políticos no escapan al fenómeno de la televisión, pues recuerda que la sociedad está teledirigida, es decir -parafrasea a Sartori- es alimentada y nutrida de información a través de la televisión.
Dice que para hacer la diferencia, en otros países y en otras elecciones, los candidatos usan mancuernillas para dar un look más corporativo, pero también más elegante, otros han usado pulseras plásticas que pueden causar un impacto porque es un «metamensaje» del apoyo a una buena causa, igual si usan un botón, un dije o un arete.
-¿De qué son capaces los políticos para mejorar su imagen? -se le pregunta.
-François Mitterrand limó sus colmillos para la campaña de 1981 porque su asesor de imagen le dijo que eran muy puntiagudos y le daban una imagen muy agresiva y se los limó un dentista.
«Felipe González, siendo presidente del gobierno español, se pintó canas porque era un presidente muy joven”.
El artículo de Isaac Rojas nos brinda una visión interesante de este Proceso:
Los Retos de Comunicación para
las Elecciones Presidenciales de 2006 (1ª parte) ________________________________________
México, como cualquier otro país en democracia, vive en una eterna e interminable batalla electoral. Lo que diferencia a nuestro país de otros con mayor costumbre democrática, es la tradición caudillista que pone a las personas por delante de los partidos y, peor aún, de los programas que se proponen pero finalmente no se aplican. Esta situación ha hecho que en las recientes campañas electorales haya primado la telegenía de los candidatos y el efectismo de algunas de sus acciones, antes que una presentación coherente de sus proyectos de gobierno, con datos y previsiones técnicas que los sustentasen y a partir de los cuales se pudiese abrir un debate constructivo, más allá de las descalificaciones a las que nos han acostumbrado en las elecciones más recientes. Las campañas de desprestigio entre los candidatos en liza electoral, lo único que han logrado es una degradación de la clase política en su conjunto y la percepción de que existe una menor vigencia de las instituciones para resolver los problemas que aquejan a la sociedad. La discusión sobre la viabilidad de los jóvenes regímenes democráticos no es exclusiva de los países de América del Sur, en nuestro país también se está dando esta discusión con resultados preocupantes.
En suma, la democracia en México es de mala calidad – desde un punto de vista de confianza ciudadana y legitimidad como modelo político para resolver las dificultades que enfrenta el país -, tal y como lo demuestran algunos resultados del Latino barómetro 2003, que indican que
• Más de la mitad de la población apoya a la democracia, pero sólo el 18% está satisfecho con ésta (a pesar de que el nivel ha aumentado desde 1996, aunque no significativamente).
• Al 63% de la población no le importaría un gobierno no democrático si le resolviera sus problemas.
• Sólo el 10% confía en los partidos políticos.
• El 65% cree que la política depende de los líderes.
• Sólo un 24% confía en el gobierno.
Ante esta situación, existen retos inmensos no sólo para los políticos, sino para la sociedad mexicana en su conjunto, para fortalecer las instituciones, dándoles una mayor vigencia y viabilidad futura, lo que sentaría definitivamente las bases del país moderno que México tendría que ser. Este trabajo pretende enfocarse en los retos de comunicación de cara a las elecciones presidenciales de 2006. Aunque falten todavía bastantes meses para la designación de los candidatos y más aún para la celebración de la campaña oficial, el país vive una ebullición preelectoral atribuible, entre otros muchos factores, al desgaste sufrido por el actual gobierno. Esta situación ha motivado que los partidos políticos y algunos personajes de la vida pública hayan comenzado a posicionarse frente a la ciudadanía con la intención de obtener un respaldo en sus aspiraciones. Las acciones y el discurso que las acompaña son pasos en el camino de la persuasión, cuyo abuso en los últimos años ha sido muy desafortunado para el país, ya que las palabras y los desplantes no han traído cambios significativos para la vida cotidiana de los mexicanos. La ciudadanía no sólo no se ha dejado «seducir», sino que le ha dado la espalda a las distintas alternativas políticas, en un claro castigo a la retórica hueca y a la politiquería que han presenciado recientemente.
LOS MEDIOS
En el centro de esta crisis de desconfianza en la política se encuentran también los medios de comunicación. Si bien durante muchos años éstos se identificaban directamente como «aliados del régimen», incapaces de hacer crítica a los poderosos en turno, su papel en el momento actual está siendo cuestionando categóricamente. No sólo su viabilidad económica está siendo amenazada por la realidad, ya que, al recibir menos publicidad gubernamental, su capacidad de subsistencia en el corto plazo está más que limitada. Lo que ha hecho que los medios atraviesen también una severa crisis es -en algunos casos- la ausencia de lectores, radioescuchas o televidentes efectivos, su escasa capacidad de gestión empresarial o, también y por desgracia, su abuso en las imprecisiones, su escasa capacidad de análisis y falta de rigor en sus contenidos.
De 2000 a 2002, un millón de familias mexicanas dejaron de comprar periódicos y otras 350.000 ya no adquirieron revistas. Lo que no quiere decir necesariamente que las poco más de 3 millones de familias que sí consumen diarios lo hagan de manera asidua, ya que sólo dedican 2.91 dólares al año a este rubro, lo que representa un promedio de 3 ediciones adquiridas entre las miles que ofrecen al año todas las cabeceras que se editan en nuestro país. También hay que tener en cuenta que los dos periódicos con mayor difusión son el deportivo Esto y el de nota roja La Prensa, seguido de lejos por El Universal, Ovaciones, El Financiero, Reforma y El Gráfico. Los niveles de difusión de los periódicos no se corresponden ni de lejos con el de otros países con un nivel de riqueza parecido y están a años luz de los de las naciones más desarrolladas.
Por otro lado, el consumo de revistas alcanza niveles más adecuados al nivel de riqueza de nuestro país, pero las que se consumen mayoritariamente son las dedicadas al mundo del espectáculo, algunas de las cuales alcanzan un sorprendente tiraje semanal de más de 500.000 ejemplares. Esto quiere decir que, aunque con una presencia importante en los hogares mexicanos, las revistas en poco o nada contribuyen a la discusión política en nuestro país.
Por otro lado, si analizamos las audiencias de las televisiones, aunque su nivel se ha mantenido o ha crecido en los últimos tiempos, también hay que hablar de un cambio de los contenidos televisivos con la importación de formatos que tienen al entretenimiento como objetivo primordial. De ahí que los 89 millones de televidentes potenciales se recreen frente a la pantalla chica con telenovelas, películas, programas cómicos, deportivos, reality shows o concursos, en los que poco o nada se tratan temas políticos. De cualquier manera, estos espacios han sido utilizados para trasmitir los mensajes de los candidatos con gran éxito, como quedó constante en el caso de Vicente Fox en las elecciones presidenciales de 2000.
Por lo que respecta a la radio, el medio con mayor alcance, aunque no necesariamente el de la audiencia más grande, podemos decir que ofrece un amplio abanico de contenidos a través de 1.146 emisoras, lo que indica pluralidad, aunque, al igual que sucede con la televisión, la propiedad de las cadenas se encuentra muy concentrada en poderosos grupos mediáticos con importantes intereses económicos.
Ante este panorama, en el que la población será testigo de la extinción de varios medios, se le suman algunas tentaciones autoritarias para coartar la libertad de expresión a través de declaraciones desafortunadas de magnates televisivos o de las más altas instancias del gobierno federal.
Aunque aún persistan muchos de los vicios en la relación medios-poder que han imperado durante los últimos años (no por nada México sigue siendo reconocido como un país con nivel medio de corrupción periodística, el avance en la libertad de expresión es irreversible. Sin duda, uno de los pilares de esta libertad es la aplicación de un nuevo entramado legal, que está sentando las bases para hacer más transparente la actuación de los servidores públicos, mediante el acceso de cualquier tipo de información por parte de la sociedad civil. Pero no sólo hay que asegurar y fortalecer las reglas del juego democrático para buscar una cada vez mayor profesionalización de los periodistas, también hay que ofrecerles mejores sueldos, mayor formación y de una mayor protección en el ejercicio informativo, a través de medidas concretas que protejan la integridad física de estos profesionales, de sus fuentes y de sus familias.
Esta incierta participación de los medios en una verdadera reflexión sobre la cultura política y las prácticas electorales de la ciudadanía es una de las sombras del actual proceso político.
La gran oportunidad -a la par que enorme reto- para los partidos y los medios radica en aprovechar los espacios mediáticos como verdaderos foros de debate en el que la «cosa pública» sea discutida, los proyectos de nación contrastados y la capacidad de los potenciales gobernantes puesta a prueba.
LA INVERSION PUBLICITARIA
La ostentación en el gasto publicitario durante las campañas electorales es, sin duda, un reto fundamental para el conjunto de los partidos políticos y del gobierno. La credibilidad del sistema entero está en juego, sobre todo si la ética política aconseja austeridad en un país en el que un porcentaje insoportable de la población vive en la extrema pobreza. La inversión publicitaria de los partidos políticos durante los meses de enero a abril de 2003 fue liderada por el PRI con 309 millones de pesos, seguido por el PVEM con 227.82, luego el PAN con 218.80 y el PRD con 141.65. A esta cifra habría que añadirle lo invertido por la coalición PRI-PVEM, con 345.14 millones de pesos, y una enorme cantidad invertida por el Gobierno de la República a la promoción del voto y a presentar los avances de su gobierno que aún nadie se ha aventurado a calcular, pero que, a entender de la mayoría de la opinión pública apoyaba directamente al PAN. Comparando con otros países latinoamericanos, México es el país que más gasta en publicidad durante una campaña electoral nacional con un presupuesto de más de 130 millones de dólares, casi 10 veces más que Brasil, que tiene una población aún mayor que la de nuestro país. Esto quiere decir que la democracia mexicana es una de las más caras del mundo, ya que cada voto válido ha llegado a tener coste de 29,75 dólares aproximadamente (basado en inversión publicitaria, entre número de votos válidos de la elección legislativa de 2003).
Esta alta ineficacia de la inversión podría atajarse con:
• Una reducción de los fondos públicos destinado a promoción electoral (estableciendo y/o revisando los baremos de gasto según el cargo de elección que se trate, apoyado en un amplio consenso entre las fuerzas políticas).
• Unas reglas diferentes para la financiación pública de los partidos pequeños.
• Reduciendo el tiempo de las campañas.
• Redefiniendo el uso de los espacios gratuitos en los medios de comunicación que por ley tiene el gobierno, cediendo una parte de éstos a los partidos durante la época electoral.
Además, tendría que haber una más celosa fiscalización de las aportaciones públicas y privadas a los partidos. De tal manera, se le podría dar seguimiento al dinero real que se utiliza en las campañas. Esta reforma es urgente después de los escándalos suscitados por los casos de financiación irregular de «Los Amigos de Fox» y «El PEMEX gate».
Si bien no se discute la legitimidad y la necesidad de la financiación para las campañas políticas en los medios de comunicación, lo que sí es una necesidad urgente es la creación de un nuevo marco de actuación en el que la utilización del dinero -tanto público como privado- tenga como referencia no sólo la necesidad de llegar a la población a cualquier precio, sino la eficacia en un uso más racional de los recursos, la relación con el gasto con respecto a otros países y la evolución misma del país en lo que se refiere a la conformación de una verdadera cultura democrática.
LOS PORTAVOCES
Dando un repaso a las portadas de los principales medios mexicanos y comparándolas con las de hace 6, 12 ó 18 años, es decir, en medio de los últimos tres sexenios de los anteriores presidentes, veremos que antes había un protagonista claro de la vida pública, mientras que ahora una cantidad ingente de personajes se pronuncian sobre los temas que ocupan al país. Hay tres partidos con posibilidades reales de alcanzar la presidencia de la República en las elecciones del 2006. De esos institutos políticos, se pueden distinguir varios precandidatos, cada uno con una visión propia y con un estilo diferente.
La ambición de convertirse en candidato para estas elecciones ha hecho que cada aspirante despliegue una estrategia de comunicación particular, lo que deja en serias dificultades a los partidos para establecer un discurso coherente a través del cual comunicarse con la ciudadanía. Un estudio de opinión dice señala que existen 21 políticos que o bien han dejado de manifiesto sus aspiraciones o se les han mencionado como posibles candidatos.
Cada posible candidato articula su estrategia de comunicación a través de sus propias actuaciones y declaraciones, o de las de personas o grupos afines. Debido a esto, existe una multiplicación de interlocutores que está creando una verdadera confusión entre la ciudadanía. Si bien esta situación es positiva y deseable en un país con una democracia tan joven, ya que establece una amplitud de criterios antes impensable, la capacidad de difusión de los mensajes es limitada, creando confusión entre el público al que van destinados y, lo peor, causando su desmovilización y su rechazo ante este desconcierto discursivo.
La representación de una sociedad compleja, las propuestas para solucionar sus problemas y hacer realidad sus aspiraciones puede ser expuesta de una forma sencilla y asequible para el grueso de la ciudadanía, y no por esto disminuir la calidad del debate político. Pero para esto deben llegarse a acuerdos mínimos en el interior de los partidos políticos.
En países con mayor tradición democrática que la que tiene México, los partidos son conscientes de que su capacidad para conectar con la ciudadanía reside en gran parte en la articulación de un discurso coherente en el que se recojan los deseos e inquietudes de la sociedad. La designación de portavoces ayuda a que la gente conozca y contraste los programas defendidos por cada opción política, pero en el momento actual en México hay demasiadas personas tratando de decir demasiadas cosas.
De la famosa frase de Fidel Velásquez: «el que se mueve no sale en la foto», se ha pasado a una carrera demagógica, sin sentido ni coherencia, como teniendo un miedo atroz al silencio y a la reflexión, dejándose llevar por la noticia del día en un intento absurdo por mantenerse siempre en la cresta de la ola. El gran reto para los partidos no está ahora en ser escuchados, existen los medios para hacerlo, sino en establecer comunicación efectiva con la población, en el que se recojan opciones viables para resolver los problemas que la aquejan y programas para alcanzar aspiraciones que todos creemos posibles.
EL MAPA ELECTORAL
LOS GRANDES ELECTORES
Los cambios poblacionales vividos en nuestro país en los últimos años hacen que as elecciones se decidan cada vez más en las ciudades que en los ambientes rurales. La gran concentración poblacional en algunos estados de la República resultará fundamental en las próximas elecciones presidenciales, aunque no por eso se puedan descuidar otras entidades que inclinarán la balanza en unas elecciones muy competidas, como prometen ser las del año 2006. Así las cosas, en tan sólo 7 estados se concentra más del 50% del electorado. Considerar esta realidad es especialmente importante teniendo en cuenta que en las elecciones pasadas Fox ganó con un 42,52% del total de votos y más si viendo las actuales intenciones de voto la victoria puede lograrse con un porcentaje de votos que apenas rebase el 30%. Dentro de cada estado también se vive una intensa lucha por los votos entre los tres principales partidos: PAN, PRD y PRI. De esta manera, en las elecciones del 2000, mientras que el Estado de México, el DF, Jalisco, Guanajuato y Nuevo León fueron ganados por la Alianza por el Cambio, y en Veracruz y Puebla el PRI resultó triunfador, para las elecciones del 2003 cambiaron muchas cosas y el 2006 puede traer aún más sorpresas.
Si bien las elecciones a mediados de un mandato presidencial significan un desgaste para el partido en el poder, la derrota del PAN ha dejado a este instituto político con malas expectativas para el 2006. Ya que, aunque haya repetido su victoria en Guanajuato y el Estado de México, perdió el DF a manos del PRD, y Jalisco con el PRI, mientras que corrió la misma mala suerte en Nuevo León frente a la alianza PRI-PVEM. En un signo de fortaleza, el PRI mantuvo Puebla y Veracruz. En este sentido, las próximas elecciones a gobernador en estos dos estados (Puebla y Veracruz), en 2004, y sobre todo en el Estado de México, en 2005, darán una idea de las inclinaciones políticas de estas importantes entidades de cara a los comicios presidenciales. Por lo pronto, la pérdida de la gobernación de Nuevo León ha significado un revés preocupante para el PAN, además de un verdadero balón de oxígeno para el PRI.
Pero también hay que considerar el comportamiento de la población en las elecciones para saber su influencia real en el conjunto de las elecciones. En el 2000, mientras que en el Estado de México, el DF, Veracruz, Puebla y Nuevo León la participación fue mayor al 60%, en Jalisco y en Guanajuato fue de menos del 50%. Por este motivo, el papel de Michoacán y Oaxaca, entidades en el octavo y noveno lugar del porcentaje total de votos, podrá ser determinante en el recuento que de la victoria final a alguno de los tres candidatos. Recordamos que Michoacán se mantiene como feudo perredista y Oaxaca es priísta de tradición, y en ambos la participación ronda el 60%.
NO HAY ESTADOS PEQUEÑOS
Centrarse en estas entidades puede ser un error estratégico, si consideramos que la diferencia de votos puede ser muy reducida. Así, a los casos ya mencionados de Michoacán y Oaxaca, se le tienen que añadir por importancia en el conjunto de votos a Chihuahua, Tamaulipas, Chiapas, Sinaloa, Guerrero, Sonora, Baja California, Hidalgo, San Luís Potosí y Coahuila. Todos estos estados representan individualmente entre el 4 y el 2% del total de electores y junto a los 7 primeros suman aproximadamente el 85%. Frente a un número tan elevado de entidades, la estrategia se vuelve más compleja.
Quizás una primera lectura recomendaría centrar los esfuerzos de comunicación en la zona norte del país, en el que la fuerza del PRI y el PAN eclipsan por completo a un PRD que tiene incluso problemas para alcanzar la votación suficiente para mantener su registro en algunas entidades. Los estados del centro y sur del país jugarán su propia dinámica y tienen determinadas peculiaridades, puesto que tienen un porcentaje más equilibrado de personas que viven en núcleos urbanos y en zonas rurales frente a lo que sucede en el norte, en donde la población se concentra eminentemente en diversas ciudades. Por este motivo, parece improbable esperar que el PAN, ya sea en solitario ni siquiera en alianza con otro partido, pueda arañar el sueño de ganar en estos estados con alta filiación priísta. Chihuahua, Tamaulipas, Sinaloa y Oaxaca vivirán elecciones para gobernador el próximo año. Es importante destacar esta situación, ya que en la carrera por la sucesión un tropiezo en su estado natal puede dejar fuera a varios precandidatos o reforzarlos en caso de un triunfo indiscutible.
Un ejemplo de esto se pudo ver en las elecciones de este año en Tabasco, en las que el PRD ha resultado triunfador, fortaleciendo la imagen de Andrés Manuel López Obrador y poniendo en aprietos a Roberto Madrazo, dos favoritos en sus respectivos partidos para encabezar la lucha por la Presidencia de la República. Chiapas, Michoacán y Baja California también celebrarán elecciones, pero a nivel municipal o para diputados locales, de menor influencia y proyección mediática.
El resto de los estados jugará un papel más o menos importante en la medida en que sus ciudadanos se movilicen y acudan masivamente a las urnas. Aunque suene políticamente incorrecto, lo que se pueda aconsejar técnicamente por racionalización de esfuerzos, tanto a nivel de recursos humanos como financieros, es que la atención a estas entidades no tendría que ser ni siquiera proporcional a su número porcentaje de votos, para enfocarse en aquellas entidades en donde se jugará realmente la Presidencia de la República.
Otra cosa es que políticamente se aconseje tener presencia en todos los estados pensando que se trata de una convocatoria nacional, pero a través de actos con el mayor efecto multiplicador posible, para que atraviese las fronteras de esos estados y alcance una repercusión nacional. La carrera rumbo a la presidencia está muy peleada a mitad del sexenio foxista, momento en el que aún no se conocen candidatos y faltan por ocurrir una serie de hechos de gran importancia política y mediática que pueden influir en la campaña aún lejana.
UN ANALISIS QUE NO SOBRA
Ciertamente que los números hablan y que el papel de la economía es fundamental a la hora de vislumbrar un resultado electoral. Mucho más en un país como México que ha venido reafirmando su lazo comercial con el gran símbolo del capitalismo: Los Estados Unidos. Al final del proceso todo se traduce en dinero. Sobre este particular leamos lo que dice para Reuters la periodista Vanesa Padilla:
La incertidumbre sobre las elecciones en México ha comenzado a golpear su mercado de bonos de largo plazo, mientras inversionistas extranjeros empiezan a sacar su dinero aún cuando creen que la economía tiene sólidos pilares, dijeron analistas. La reestructuración de portafolios está llevando los capitales hacia instrumentos de deuda más líquidos y de corto plazo en México y hacia los mercados de países desarrollados como Estados Unidos, considerados en este momento más seguros y atractivos, de acuerdo con especialistas.
Después de estar subiendo de forma imparable desde mediados del año pasado, la inversión extranjera en bonos de largo plazo de México ha comenzado a caer en las últimas semanas ante la proximidad de las elecciones presidenciales del 2 de julio. Los participantes del exterior mantenían una posición total en bonos de largo plazo mexicanos de 126,352.97 millones de pesos (11,194 millones de dólares) al 25 de mayo, monto menor a los 132,573.53 millones de pesos (11,745 millones de dólares) contabilizados al 18 de mayo, según cifras del banco central.
La retracción de las inversiones en pesos ha llevado al bono mexicano con tasa de interés fija a 10 años, que opera en un 9.05%, a alcanzar recientemente su nivel más alto en la emisión con vencimiento el 17 de diciembre del 2015. «La volatilidad en los mercados globales, más el nerviosismo político potencial en México puede alargar el periodo de cautela de inversionistas internacionales (en el mercado de bonos)», dijo a Reuters Vitali Meschoulam, estratega para Latinoamérica de HSBC Securities en Nueva York.
Los comicios suelen generar mucha volatilidad en los mercados financieros, y sobre todo si los candidatos están empatados como en este caso. Dos sondeos recientes mostraron al oficialista Felipe Calderón -el candidato favorito de los mercados- empatado con el izquierdista Andrés Manuel López Obrador a la cabeza de las preferencias. Otro sondeo difundido el viernes colocó a Calderón con una ventaja de 11 puntos porcentuales sobre su rival.
CAUTELA SE REVERTIRIA
Algunos empresarios y analistas financieros temen que López Obrador, un ex alcalde de la ciudad de México que ha dicho que su prioridad son los pobres y que arremetido contra los banqueros, gaste más de la cuenta con sus planes de ayuda para los sectores más desfavorecidos y ponga en juego la estabilidad económica. «Si hubiera una mayoría de posibilidades de que ganara Calderón, las tasas no tendrían porque subirse por la continuidad política y económica, pero el mercado está exigiendo más prima de riesgo porque no sabe cómo actuaría Obrador», dijo un analista, que solicitó el anonimato. «Si gana Calderón va a haber un rally impresionante en la demanda de los bonos. Y si queda López Obrador, estarán sensibles a las asignaciones que haga en su gabinete», agregó. Pero los analistas confían en que hacia fines de año los bonos mexicanos de largo plazo retomen su lugar privilegiado en los portafolios, cuando los fundamentos económicos en México vuelvan a pesar más que el ruido político y las operaciones especulativas.
«Las tasas de interés deberían de bajar por lo buenos resultados de la inflación y en las cuentas externas», dijo Salvador Orozco, analista del Grupo Financiero Santander Serfin. La trayectoria de los precios apunta a que se cumplirá con la meta de inflación del banco central mexicano para el cierre del año de 3% más/menos un punto porcentual. Con ello, las tasas de los bonos podrían retomar la racha descendente que habían registrado desde mediados del 2005 hasta las últimas semanas.
(1 dólar: 11.2870)
EPILOGO
Nuestros deseos apuntan a que gane la mejor propuesta, la mejor idea. Que ganen los deseos de hacerlo bien y quien mejor explique, de manera sincera y franca, su plan para mejorar o modificar lo que de malo tenga la estructura de gobierno de la nación azteca. Que esta elección no sea un debate entre emociones sino entre razones. De todas maneras creo que tiene un buen material para HACER SU JUICIO Y CAIGA QUIEN CAIGA, usted ya sabe quien va a ganar.

