Puro cine slasher con un protagonista sanguinario, frío y con muertes especialmente crueles que harán la delicia de todos los amantes de este tipo de películas.

El director y guionista Chris Nash provoca desde el principio una inquietante atmósfera de miedo y presión psicológica, siguiendo con la cámara al hombro por detrás al monstruo que no duda en buscar la manera más sangrienta de acabar con una pandilla de jóvenes que disfruta de una noche supuestamente idílica en un bosque con lago incluido.
Leyendas que vuelven al presente, hachas, ganchos, máquinas de triturar, caretas horribles, descuartizamientos, decapitaciones, vamos todo un ejemplo de elementos con los que sientes realmente pánico pero, además, Nash ha buscado unos encuadres más potentes, unos planos cenitales sobresalientes y una tensión permanente solo por sentirnos constantemente a un par de metros del asesino, que marca la diferencia con otras películas de este género.
Si te gusta slasher no te la pierdas.