
Creo que los católicos no debemos entrar en la batalla de la presencia de crucifijos en las tomas de posesión de los principales cargos del Estado. Que IU y el que quiera pierda el tiempo en algo que no debe interesar a nadie; ni siquiera, repito, a los católicos.
Sinceramente, a pesar de que este tema es muy peliagudo y muchos puedan interpretar lo que no es (no faltará quien me tache de anticatólico), yo me postulo a favor de que la Cruz y los Santos Evangelios no estén delante de aquellos que juran o prometen como ministro o presidente del Gobierno. La Constitución afirma claramente que España es un país aconfesional. Que no laico, ojo. Ello conlleva que no tendría por qué verse privilegiada la simbología católica frente a otras confesiones y que deberían poder colocarse tales símbolos, u otros, o ninguno según si el futuro cargo fuese ateo, musulmán o judío, por poner tres ejemplos. Sin embargo, en un estado laico, en ningún caso podría situarse ni un solo reflejo de la Trascendencia.
Por eso defiendo que se coloque el símbolo de fe propio del particular que va a prometer o jurar. Y en caso de ser ateo, pues la Constitución como único elemento presente. ¿Por qué los católicos vamos a imponer que sea nuestra Cruz la que esté en el ceremonial? ¿Qué ganamos con ello? ¿El ver a un perjuro que diga que va a hacer lo que en ningún caso piensa hacer? ¿Y qué beneficio espiritual obtenemos con eso? Yo creo que nuestras batallas han de ser otras más importantes: el aborto, la eutanasia, el derecho a la educación en conciencia radicado preferentemente en los padres, la presencia en lo público allí donde sí debemos estar y un larguísimo etcétera.
No creo que sea bueno hacer polémica de todo. Y mucho más en los temas insignificantes en los que encima no tenemos verdaderas razones de peso. ¿Que quieren retirar el crucifijo de las tomas de posesión? Pues muy bien, llevaremos la Cruz de Cristo aún más resplandeciente a pasearse gloriosa por las calles el día del Corpus. Porque ahí jamás vamos a ceder; tenemos derecho a no estar recluidos en las sacristías. Al igual que las musulmanas deben poder llevar su pañuelo en cualquier espacio público. ¿Por qué no?
Por cierto, si no me equivoco, la presencia de los símbolos católicos en las tomas de posesión de los principales cargos públicos responde únicamente al tradicional ceremonial que la Casa Real depara para estos actos. Y que sólo se da en estos casos de máxima importancia. Que yo sepa, ningún alcalde o presidente autonómico jura o promete el cargo ante la Cruz. En definitiva, es asunto del Rey y de sus consejeros el mantenerlo o no. Así que dejemos a IU y compañía promoviendo leyes que afectan a los ritos y costumbres ceremoniales que ninguna ley explicita y que solo competen al jefe del Estado. Dejémosles entretenidos promoviendo iniciativas que nadie ha pedido. A lo mejor, en las próximas elecciones ya incluso se quedan sin representación parlamentaria…
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
