La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Lo que podían decir los familiares de los marinos vascos del Alakrana: “Gracias, España”

Ya es casualidad. Defensa ha desplazado un avión hasta las Seychelles para traer de vuelta a los marineros españoles del atunero Alakrana, recientemente “liberados” de un terrible secuestro de 47 días a cargo de piratas somalíes. Ofreció a todos los familiares viajar con la misión militar. Todos los gallegos aceptaron. Ninguno de los vascos lo hizo. No lo han dicho así, pero varios medios han destacado que lo han hecho porque “no querían viajar con el ejército español”. Prefiero no dar credibilidad a tan malintencionado comentario, aunque la verdad es que entraría dentro de una cierta lógica.

Fue deprimente ver la imagen del ayuntamiento de Bermeo (Vizcaya), sede del armador del barco, en cuyo balcón figuraba todos estos días una pancarta pidiendo libertad para los secuestrados… al lado de un cartel que exigía la vuelta de los “presos vascos” (que son presos que ellos llaman “políticos”, y por tanto, etarras). También lo fue saber que el atunero, en el momento del secuestro, tenía la ikurriña como estandarte oficial, en vez de la bandera española. Habrá quien diga que eso es una tontería. Caerá en un error. En el Derecho Marítimo se exige que en las aguas internacionales todas las embarcaciones lleven colocada, ostensiblemente, la enseña nacional del país al que pertenecen. La bandera de tu barrio, pueblo, región o comunidad autónoma no tiene validez jurídica. Por tanto, el Alakrana incurría en ilegalidad. Lo que dificultó el proceso de salvación, y si no que se lo digan al abogado de “Willy”, uno de los dos piratas detenidos y pendientes de juicio en nuestro país.

En definitiva, todo lo que rodea a los familiares de los marinos vascos tiene un cierto tufo independentista. Lo que no tendría que implicar ningún problema. Lo importante son las personas, no su modo de pensar. Pero llama la atención que, a día de hoy, al menos que yo sepa, ninguno de esos familiares haya dicho lo que se puede resumir en dos palabras: “Gracias, España”. Da igual que les pueda dar asco España, su Gobierno, su Justicia, su Ejército, sus medios de comunicación, su sociedad. Pero todos esos colectivos han tenido una importancia vital para que sus seres queridos, gracias a Dios, estén hoy con vida.

Lo más importante es la vida. De cada persona. Por eso hoy es un día feliz. Personas que estaban en una situación dificilísima, hoy están a salvo. De eso nos alegramos todos, y yo el primero, que nadie lo dude. Pero, por eso mismo, que se entienda esto: la cesión ante el chantaje de unos extorsionadores por parte del Estado español ha sido una de nuestras páginas más vergonzosas. Todo huele a podrido: queda la sospecha de que el Gobierno ha pagado (no se sabe si con el armador ni con qué dinero) la mayor suma hasta el momento en este tipo de chantajes: 2,7 millones de euros, es decir, cuatro millones de dólares, es decir, casi quinientos millones de las antiguas pesetas; la Justicia ha hecho el ridículo con los dos piratas detenidos, con el pim-pam-pum, quién ha sido, yo no, ¿mayor o menor de edad?, ¿juicio rápido?, ¿expulsión?, y la sensación de que lo peor está por llegar; los medios han sido cuestionados en su derecho a informar, pilar básico del Estado de Derecho, con la idea de velar por la seguridad de los detenidos… ¿Y ahora que están libres, también es antipatriota preguntar?; el Ejército está en el disparadero, dudándose de si hizo lo posible o no por detener a los últimos piratas, huyendo una lancha de un helicóptero…; la Oposición es tachada de “amiga de los piratas” por preguntar y pedir claridad… Lo del Alakrana ha sido una grandísima bola de mierda en la que nos hemos metido todos los españoles. Pero ha merecido la pena por salvar vidas humanas.

Lo mínimo es que, los grandes beneficiados de ese grandísimo proceso de miseria, se sientan o no españoles, den las gracias al país al que, quieran o no, pertenecen. Se llama España y ha salvado la vida de los suyos. Porque, al fin y al cabo, en todo este tema estamos hablando de que lo más importante son las personas, más allá de los que piensen o signifiquen… ¿no?

Por cierto, ¿alguien ha pensado qué hubiera pasado con el resto de la tripulación no española –20 de 36– si no hubieran coincidido en un barco en el que se encontraban ciudadanos originarios de un país tenido por desarrollado? Yo creo que ellos sí dan las gracias a España…

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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