La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

¡Jódete, cabrón!

Sofía tiene el pelo mojado. Le duele la cabeza. Estornuda. La tormenta no ha hecho sino menguar su estado de ánimo, hasta hacerlo ínfimo. Ya por la mañana, como ayer, como antes de ayer, había llorado al salir de casa. Tendida en la cama, escucha el último CD de Sabina. La mezcla de ‘Vinagre y rosas’ para ella sólo es un agrio racimo de soledad. Quiere desaparecer. Ni siquiera puede dormir.

Es entonces cuando ocurre. Suena ‘Cristales de bohemia’. Se oye el eco de la puerta de casa mientras se abre. Es él. Está borracho. Como ayer. Como antes de ayer. El eco es de tumbos. Un grito. Un tropezón. Una blasfemia. Un golpetazo sobre la pared. “¡¿Dónde cojones estás?!”. Sofía calla. Tiene miedo.”¡Puta, ¿dónde estás?!”. Tumbada en el colchón que es su diario martirio y ataúd, se acurruca. No respira. Reza al Dios en el que ya no cree. Pero ni eso la salva. El silencio se esfuma. Portazo… “Pero mira que eres puta… ¿Por qué mierdas no me respondías? ¿No quieres verme? ¿Después de pasarme el día en la putísima calle buscando un puto curro?”.

Sofía calla. Suplica con la mirada. Pide perdón con el temblor de sus labios. “Lo siento…”, es lo único que acierta a decir. Un bofetón, donde ayer, donde antes de ayer, le da la vuelta a la cara. Lágrimas. Otra bofetada. Lágrimas. Un puñetazo en la espalda. Un grito. Una patada en la tripa. Ha estallado el llanto contenido. Un agarrón del pelo la tira al suelo. “Ahora me vas a comer la polla, por zorra de mierda”.

“No, no, no… por favor”. Otro puñetazo. La sangre brota de sus labios. Mancha el suelo. “¿Qué cojones haces? Tienes sangre en la puta boca… Ahora, por lista, me vas a hacer otra cosa…”. Otra vez silencio. Sofía aprieta las piernas, pero no tiene suficiente fuerza. Como ayer, como antes de ayer. Suena ‘Agua pasada’. Pareciera como si Sabina llorara. Sofía ya no escucha nada. Para ella todo es silencio. Muerte. Quiere morir.

Es entonces cuando ocurre. El pene del verdugo cae en derrota. Se desintegra. Se ahoga. La bestia empieza a ver todo en negro. Le falta la respiración. El corazón se le apaga. No hace falta policía ni ley para el dictamen de la justicia: él cae muerto.

Suena el ‘Blues del alambique’. Sofía llora. Llora. Llora… Y ríe. Rodea el cadáver. Comprueba la ausencia del pulso. Le pega una patada en los testículos diseminados. Ríe, ríe, ríe. Se siente más desgraciada que nunca. Se sabe vacía. Es la inquietud de la libertad: “¡Jódete, cabrón!”.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

PD. A todas las mujeres. Especialmente para ellas. Para las Sofías.

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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