La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

La última lección de Don Alfredo Di Stéfano

– Abuelo, ¿por qué estás triste?

– Ay, Miguelillo, porque se nos ha muerto el Real Madrid.

– Ostras, ¿y eso? ¿No habíamos ganado la Décima hace nada?

– Ya, chiquitín, pero ¿qué representa eso cuándo hemos perdido al más grande, al maestro, la esencia, el alma. Se nos ha muerto Don Alfredo Di Stéfano. Jamás hubo ni habrá otro como él.

– ¿Y era muy bueno?

– El mejor.

– ¿Le pegaba como Cristiano? ¿Corría tanto como Bale? ¿Tenía las cachas de Sergio Ramos? ¿Volaba como Iker?

– Más que eso. Le pegaba como Puskas, corría como Gento, tenía las cachas de Miguel Muñoz y volaba como Juanito Alonso… No los conoces, pero eran los mejores, el equipo más legendario de la historia del fútbol, el que nos dio las primeras cinco Copas de Europa. ¡Y seguidas! Pero, ¿sabes por qué era Don Alfredo el mejor?

– ¿Por qué, abuelo?

Porque, con Don Santiago Bernabéu, el gran patriarca, él era el corazón de ese equipo, el que miraba por todos y sabía que, sin sus compañeros, no era nada. Jamás se las dio de estrella, corría más que nadie, daba la mano cuando perdía y ayudaba a los suyos y a los rivales. Era un ganador como no hubo otro igual. Compañero de sus compañeros, era pasión rota… Él revolucionó el equipo, cambió nuestra historia para siempre. Para que te hagas una idea: él siempre decía que era toro en corral y torazo en casa ajena.

– ¿Y eso qué es?

– Pues que tenía unos huevos más grandes que el caballo de Espartero… Pero no le digas a tu madre que te he dicho eso, ¿vale? Y ya me callo, que te estoy aburriendo.

– No, abuelo… Muchas gracias.

– ¿Gracias por qué?

Porque ahora sé qué es el Real Madrid. Y me da igual que no ganemos más décimas. Yo lo que quiero es que juguemos con once di stéfanos… ¡Con los huevos del Espartero ese! Abuelo, vamos al Bernabéu.

– ¿Ahora? ¿A qué?

– A despedir a Don Alfredo.

Agarrado de la mano de Miguelillo (en realidad el chico siempre le llevaba a él), Don Rafael echa a andar con un renovado ímpetu, con el bastón danzando alegre y canturreando el himno de las mocitas madrileñas. Mira al cielo, escurre una lágrima furtiva y dice para sí: “Gracias, Viejo… ¡Hala Madrid!”.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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