La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Yo quiero bailar con Syriza

¿Por qué mis padres (o Dios) no me hicieron de otra forma? ¿Por qué no puedo vibrar como la mayoría y celebrar en nuestra España prepodémica la victoria griega de Syriza al grito de “es la victoria del pueblo” y “ha llegado la hora de recuperar la democracia”? ¿Por qué habré de ser tan agorero y aventurar un inminente coitus interruptus generalizado? Si de natural soy optimista y apasionado…

Será porque no creo en los populismos y sus soluciones fáciles. Tanto de izquierda como de derecha, porque ahora pasan desapercibidos, pero ya lamentaremos que los nazis de Amanecer Dorado sean la tercera fuerza en Grecia o que Marine Le Pen y su Frente Nacional puedan hacerse con el poder en Francia. Entonces muchos se echarán las manos a la cabeza y creerán ver “la derrota del pueblo” y “el principio del fin de la democracia”. Pero el germen es el mismo: el euroescepticismo, el echar la culpa de todos los males a los de fuera y a la burocracia de Bruselas y Berlín.

No soy ciego: Samaras y Rajoy están ahogando con sus recortes antisociales a la ciudadanía. El PSOE y el PASOK son parte fundamental del problema. La Troika y el austericidio merecen ser respondidos. Urge un cambio hondo, real. Pero la solución jamás será un apelar a la derecha radical o a la izquierda radical. Nada nacido del fascismo ultramontano ha sido verdadero bálsamo para ninguna sociedad. Nada surgido del comunismo rancio ha modernizado nunca un país. Jamás.

Toda salida real pasa por apostar por los líderes más pragmáticos y las fuerzas políticas más constructivas. Como siempre a lo largo de la Historia. No están de moda, pero el consenso, la moderación y el tener en cuenta todas las sensibilidades son la clave de toda verdadera transformación social. En Grecia, en Francia o en España hay ejemplos de estos políticos y de estos partidos. Hay alternativas, muchas más de las que nos meten por los ojos. Aunque no estén de moda. Habremos de pasar por la purga de un batacazo tan fuerte como el que estamos padeciendo con los oligarcas vendidos a las grandes élites. Entonces, cuando la caída haya sido total, volveremos a mirar en busca de los que hacen política con mayúsculas.

Volveremos a tropezar en la misma piedra… y nos levantaremos. Todo son ciclos y así se levanta la Historia. Pero eso será mañana. Perdón por no bailar hoy en esta fiesta.

PD: A solo 24 horas de ganar las elecciones, Syriza ya ha decepcionado a muchos, especialmente aquí. Ha pactado para alcanzar la mayoría absoluta con los derechistas de Griegos Independientes (muy ligados a la Iglesia ortodoxa, con un discurso crítico con la inmigración y salidos sus líderes como tránsfugas en buena parte del partido de Samaras) y su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, ha declarado a la BBC que han mantenido “un cierto postureo” en la campaña electoral: ni se saldrán del euro ni negociarán el pago de la deuda con la UE desde ningún tipo de “confrontación”. En menos de un día, parece que la sonata revolucionaria ha bajado en decibelios. Ojo, que esto lo veo una buena noticia: Tsipras puede ser un pragmático.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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