La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Syriza, minuto 1

Nueve de la noche del domingo 25 de enero. En España, las redes sociales hierven eufóricas afirmando que la abrumadora victoria electoral de Syriza en Grecia supone “el triunfo del pueblo”, “la recuperación de la democracia” y “el fin del austericidio”. En definitiva, el primer paso de la “revolución” que ha de llegar a toda Europa y, concretamente, a España; con Podemos, claro. Doce del mediodía del lunes 26 de enero: a falta de dos escaños para la mayoría absoluta, la Coalición de Izquierda Radical pacta con los Griegos Independientes. Esto es, un partido nacionalista y conservador, formado en su mayoría por tránsfugas del partido derechista de Samaras, gran perdedor en las elecciones junto al socialista PASOK.

No sé si los Griegos Independientes son “casta” o no, pero sí que están muy ligados a la Iglesia ortodoxa (lo que dificultaría ciertas medidas “sociales” que siempre anhelan las izquierdas cuando llegan al poder, y más si son “radicales” escindidos del comunismo) y que tienen un discurso duro respecto a la inmigración. ¿Era la única opción pactar con la derechona (solo superada por los nazis de Amanecer Dorado… tercera fuerza política en Grecia con un 8% de los votos)? No. Por ejemplo, Tsipras podría haberse planteado buscar el apoyo de To Potami, partido surgido hace menos de un año y que, fundado por un periodista, se significa por su pragmático centrismo. Pero, claro, estos le podrían hacer sombra como “única alternativa regeneradora”.

Si esto hace ver que pueden primar los intereses partidistas en Syriza desde el minuto 1, no menos interesante es leer las declaraciones a la BBC de Yanis Varoufakis, esa misma mañana del día 26, pocas horas antes de ser nombrado ministro de Finanzas: “Ha habido un poco de postureo por nuestra parte”. ¿Se referirá acaso este ilustre profesor universitario en EEUU a que “no se buscará la confrontación” con la UE a la hora de renegociar el pago de la deuda y a que es “descartable” la salida de su país del euro? A mí todo esto me parece perfecto (Varoufakis es un pragmático, como intuyo que lo es Tsipras), pero, entonces, ¿dónde está la “revolución radical” que muchos preconizan?

Siento ser agorero en medio de fiestas, pero Podemos tampoco traerá ninguna revolución a España. Lo siento por los que claman por “la hora de la ira”.

PD. Artículo publicado en Cuadrilátero 33, dentro del combate ‘La victoria de Syriza desafía a la actual Europa.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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