La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Pedro Sánchez debió haber sido ZP

Pedro Sánchez debió haber nacido en otro tiempo. Incluso habría bastado con un puñado de años antes. Al igual Mariano Rajoy, que debió haber sido Francisco Franco (lo digo sin connotaciones políticas) y dedicarse a inaugurar pantanos y a susurrar a sus íntimos que a él en verdad no le gustaba la política, o Albert Rivera, que hubiera sido un gran Adolfo Suárez, gozando del suspiro histórico en que ser de centro era mucho más que una quimera en estos lares ibéricos, Pedro Sánchez tendría que haber llegado a la élite socialista al filo del segundo milenio y haber sido Zapatero.

A ZP le valió heredar una España enfadada de golpe con el PP porque entendió que le había querido engañar en un momento dramático como el 11-M. Eso le bastó para, en virtud a la buena salud del bipartidismo aquellos años, gobernar nada más y nada menos que durante dos legislaturas. Con una derecha hundida, era cuestión de lógica; no había más opciones reales. El roto que quedó al final del mandato de ZP, con una crisis que era global pero que en nuestro país ha sido más aguda por erigirse sobre una burbuja y mucho caradura, llevó fundamentalmente al 15-M: a la quiebra del bipartidismo. UPyD y Ciudadanos abrieron brecha en la oferta de un modelo patriota, liberal y progresista, pero llevan camino de perderse en el desierto (si hay terceras elecciones, el PP se comerá esa mitad del pastel entera). Por la izquierda, Podemos ha absorbido casi todo: se ha comido a IU, ha apadrinado a movimientos que reclaman revertir directamente nuestra sociedad (como las Mareas o Compromís) y le ha pegado un zurriagazo en las costillas al PSOE.

En definitiva, el partido de Pablo Iglesias (el de verdad, el padre fundador), hasta ahora gigante de la izquierda española, podría estar disfrutando de una posición hegemónica. Con un PP timorato, ciego y que es visto por buena parte de los españoles como un nido de chorizos, Pedro Sánchez habría sido presidente durante más años que Felipe González. Incluso, como a él en su día, muchas y muchos le habrían votado por guapo. Pero esos años dorados se han quedado en ensoñación. Podemos, destinado también en un futuro a descomponerse en las luchas intestinas que hoy apuntan (ya saben, si el cainismo es made in Spain, en la izquierda española es eje esencial), es hoy el Pepito Grillo que azota a los prebostes socialistas. Hasta el punto de haberle pegado un baronazo en toda regla a su secretario general. ¿Las consecuencias? Sea quien sea la cabeza del PSOE en los próximos años, solo volverán a ser referentes cuando Podemos se desplome.

Ironías del destino: Podemos tuvo en su mano haber hecho presidente a Pedro Sánchez en la anterior legislatura. Esa negativa, a la larga, acabará llevando a que un PP devastado continúe en La Moncloa. Y, sin embargo, en medio de tantos navajazos internos entre las dos almas de Podemos y las del PSOE, el primero que pierde su trono es Pedro Sánchez. Ya saben, tuvo la desgracia de nacer en un tiempo que le conduciría al laberinto de Pablo Iglesias II. En España todo es burbuja, ensoñación.

PD. Artículo publicado en Cuadrilátero 33 dentro del debate La guerra civil de PSOE se lleva por delante a Pedro Sánchez.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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