La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Solo por esto ha merecido la pena escribir ‘San Miguel de Unamuno, mártir’

Solo por esto ha merecido la pena escribir 'San Miguel de Unamuno, mártir'

Si fuera Pérez Reverte o Muñoz Molina, dar a conocer un comentario de mi último libro podría ser «autobombo». Pero, como soy un absoluto desconocido en el mundo literario y escribo por vocación, para tocar almas, quiero compartir el regalo vital que ha supuesto este comentario en un correo de mi amiga Magdalen a ‘San Miguel de Unamuno, mártir’, recientemente publicado. Con su permiso, reproduzco sus palabras en lo concerniente al libro:

……………

«Tu libro es estupendo; sencillamente, excelente. Hablas con palabras, pero eres tú mismo hecho palabra. Vas como la quilla de un barco rompiendo las aguas de un agitado mar. Como dices en el reverso del libro, la primera parte es un ensayo, pero creo que también tiene historia: fechas, lugares, nombres de personas, añadiendo, lo primero, “una muerte anunciada” por Unamuno mártir, zarandeado por hunos y hotros.

A partir de ‘Baraca de Franco’, con el discurso en boca del Mártir (pág. 37), el lector, en este caso, lectora, entra en un maravilloso caleidoscopio y se empieza a sentir una emoción cambiante, unas veces dolorosa, otras llenas de luz, serenidad y, también, alegría. Desde tu destrozo interior, tu ‘perdón, gracias, te quiero’ (pág. 74), la España cainita y aborregada (un mundo feliz, Huxley, Orwell), hasta la síntesis que haces de la historia.

Escribes fragmentos tan luminosos y sensibles que solo tienes que dejarte llevar. Uno (pág. 89): ‘Ahora, querido lector, te pido que ESCUCHES el siguiente fragmento de la alocución unamuniana con los ojos cerrados y dejándote mecer por la voz de Unamuno; guarda silencio, deja la mente en blanco y que las siguientes palabras te agujereen el corazón: los mayores nos figuramos que nuestros juegos son más serios que los vuestros… Guerras, muertos… Ahora, niños, voy a tomar la palabra en vuestro nombre y decirles con vosotros: dejadnos jugar en paz, no queremos vuestros juegos’.

Y tú, Miguel Ángel, te estremeces pensando en tus hijos. Yo, querido amigo, no tengo hijos y también me estremecí. No sé cuanto tiempo estuve con los ojos cerrados; sé que un buen rato. Me cogió por completo.

Hoy, Unamuno está en la música. En los Chunguitos (pág. 93): ‘Si me das a elegir entre tú y la riqueza, con esa grandeza que lleva consigo, ¡ay, Amor, me quedo contigo!’. Y sigues, maravillosamente rico en palabras, desde el corazón de la canción… Sigues con el Cristo de Velázquez. Con el cementerio de Landete. Con Antonio Molina interpretando ‘La hija de Juan Simón’ (pág. 97). Haces una oración mucho más bonita que el limpio Cristo de Velázquez.

Sigues con el Heavy en la verbena… Con Antonio Machado, con Federico García Lorca, con David Gistau. El maravilloso caleidoscopio que barajas con pasión. Excelente libro. Te deseo la mayor suerte del mundo para que sea el primer paso de otros muchos y sacar al Mártir de su ‘soledad’, yo diría ‘humana’. Pero, tranquilo, él ya no está solo. el abrazo de Dios le ha convencido que ‘La Nada’ era un espejismo. Sus hijos, su adorada Concha…

Mi ejemplar, después de leído, está todo subrayado, con notas al margen. A cada capítulo le he puesto un título: excelente, poderoso, canto a la amistad, al arte, a la música… Y siempre con el Mártir presente; esa es tu meta. Dices cosas que no pueden ser olvidadas, como el homenaje que los distintos estamentos de la sociedad debemos al Santo Mártir. Es un libro bellísimo. La primera parte, llena de preguntas que, como los molinos de viento, no dan respuestas. Aquí, tú eres el Quijote. Cada pregunta es un paso que va llevando al desenlace. Tú, por desgracia, no puedes llegar, por ahora, al final feliz; lo verás más adelante.

No puedes dejar de escribir, sería un gran error. Seguir es tu obligación. No puedes dejar encriptados tu mente y tu corazón».

……………….

No, querida Magdalen, no. Sabiendo que lo que alumbré en mi corazón llegó a tu alma, danzando ya un Unamuno vivo entre ambos, no me rendiré. ¡Por Don Quijote hacia Dios!

 

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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