En verano, para los gourmets más románticos, descubrir un sombreado rincón gastronómico secreto donde disfrutar de una velada inolvidable, copas cuidadas y de una cocina refinada, resulta una de las metas estivales más preciadas, especialmente si se trata de un sitio tan concurrido como lo es Marbella.
Ese remanso de paz, de serena y bucólica belleza existe. Situado en las alturas del blanco pueblo, se ubica en La Virginia, urbanización de serena, poética y florida belleza, pura invitación al hedonismo y a la típica dulzura de vivir marbellí. Por sus angostas callecitas tranquilas, perfumadas de glicinas malvas, cascadas de rosas de ámbar y níveos jazmines, nos escoltó un hada especial, con bigote poblado, ojos de ágata y formas gatunas, flanqueada de su prole y admiradores, la bellísima Lisa. Nos concedió esas fotos, antes de llevarnos rumbo a nuestra cita golosa con los dos restaurantes locales, La Virginia y La Tienda.








