El boom de las reformas pospandemia: el ingreso como punto clave en España

Habitación
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En los últimos años, España ha vivido una auténtica explosión de reformas domésticas, impulsadas por una nueva forma de entender la vivienda tras la pandemia. El confinamiento prolongado, la adopción masiva del teletrabajo y el deseo de mejorar el confort cotidiano han llevado a miles de personas a emprender una renovación residencial, con un foco cada vez mayor en un área hasta hace poco subestimada: el ingreso.

En este artículo, exploraremos cómo las puertas de entrada de una casa han pasado de ser un simple punto de acceso a convertirse en la clave en la inversión hogareña.

Números que crecen desde el 2021

¿Sabías que, según el informe “Reformas y gasto en el hogar” de Houzz (2023), el 66 % de los españoles reformó su casa o planeó hacerlo después del confinamiento? Así es. Esta tendencia no solo afecta cocinas o baños; el recibidor, la puerta principal y la fachada exterior se han convertido en espacios clave dentro de esta inversión hogareña. De hecho, Habitissimo estima que el presupuesto medio en estas intervenciones ha aumentado un 17 % desde 2021.

Una simple reforma de entrada —que puede incluir una nueva puerta de alta eficiencia, mejora del aislamiento y diseño funcional del recibidor— puede alcanzar entre 3.000 y 7.000 euros, dependiendo de los materiales y acabados elegidos.

Del umbral funcional al símbolo del hogar

Lo que antes era solo un punto de acceso, hoy se percibe como una zona de transición emocional y estética. Esta renovación residencial obedece a un cambio de estilo más consciente: se prioriza la funcionalidad, la eficiencia energética y la seguridad sin renunciar al diseño. Ya sea con un banco integrado para descalzarse, espejos que amplían visualmente el espacio o armarios empotrados, el ingreso doméstico se transforma en una experiencia completa. En paralelo, la puerta de entrada cobra un protagonismo inédito, siendo seleccionada con criterios técnicos y estéticos precisos.

Materiales que definen estilo… y, también, rendimiento

El auge de las reformas ha consolidado una clara preferencia por materiales que combinen durabilidad, estética y eficiencia. Es por ello, que los siguientes son los más elegidos.

  • El PVC es deal para zonas costeras o con climas variables, puesto que ofrece excelente aislamiento térmico y acústico, además de ser resistente a la humedad. Asimismo, este material suele ser bastante económico: su precio suele oscilar entre 800 y 1.800 euros, dependiendo de los acabados.
  • Ligero, resistente a la corrosión y con múltiples opciones de diseño, el aluminio es perfecto para quienes buscan una estética moderna y minimalista. Dichas aberturas rondan entre los 1.500 y 2.500 euros.
  • La madera aporta calidez y elegancia, siendo muy valorada en viviendas con estilo clásico o rústico, pero requiere mantenimiento. Las mismas puedes superar los 2.000 euros.
  • Por último, cabe hablar del acero. El mismo Se ha consolidado como sinónimo de seguridad. Pero, ¿por qué? Su uso es muy común en puertas blindadas o acorazadas, y puede combinarse con otros materiales para suavizar su apariencia sin perder su robustez. Es por ello que su valor parte de los 2.000 euros y puede superar los 3.500 en modelos de alta gama con cerraduras electrónicas.

De más está decir que la elección de uno u otro depende del clima, las necesidades de aislamiento, el nivel de seguridad deseado y del presupuesto de cada proyecto.

Actuando con conciencia ecológica

El uso de cualquiera de los elementos mencionados en reformas domésticas también responde a una creciente preocupación por el impacto ambiental, convirtiéndolos en aliados clave en la renovación residencial consciente. Veamos.

El PVC destaca por su capacidad de aislamiento, lo que permite reducir el consumo energético del hogar hasta en un 45 % en comparación con otros materiales, según la Asociación Europea de Fabricantes de Perfiles de PVC (EPPA). Además, puede reciclarse hasta siete veces sin perder sus propiedades, y su vida útil supera los 50 años. En cuanto al aluminio, su principal fortaleza es su ciclo de vida prácticamente ilimitado. Reciclar una tonelada de aluminio requiere solo el 5 % de la energía necesaria para producirlo desde materia prima, lo que evita la emisión de hasta 8 toneladas de CO₂, según el International Aluminium Institute. Esta eficiencia lo convierte en una opción altamente ecológica.

La madera, por su parte, es un recurso natural renovable y biodegradable. Si se utiliza con certificación sostenible (como FSC o PEFC), puede ser una de las opciones más respetuosas con el entorno. Además, actúa como sumidero de carbono: cada metro cúbico de madera almacena aproximadamente una tonelada de CO₂, ayudando a reducir la huella de carbono del edificio. Su impacto depende, eso sí, de una gestión forestal responsable y del origen certificado del producto. Por último, el acero ofrece una excelente durabilidad y es completamente reciclable. El 90 % del acero estructural utilizado en Europa proviene de materiales reciclados, según World Steel Association. Aunque su producción inicial es intensiva en energía, su reutilización reduce significativamente el impacto ambiental a largo plazo. Además, su resistencia permite fabricar puertas de alta seguridad con una vida útil extensa, minimizando la necesidad de sustituciones frecuentes.

Un dato de color: todos estos materiales pueden formar parte de sistemas constructivos que cumplan con estándares como BREEAM, LEED o Passivhaus.

Sin dudas, un sector en plena expansión

Este boom de reformas domésticas ha beneficiado a empresas especializadas en accesos, cerramientos y carpintería metálica.

Muchos fabricantes han diversificado su oferta combinando materiales como aluminio y madera o diseñando puertas inteligentes con sistemas de apertura por huella digital. También ha aumentado la demanda de asesoramiento técnico, garantías extendidas y soluciones con bajo impacto ambiental. Con todo esto, se puede decir que los consumidores priorizan materiales sostenibles, reciclables y con certificaciones como FSC o CE. La estética va de la mano con la responsabilidad ecológica.

En resumen

Lejos de ser una tendencia temporal, la mejora del ingreso se ha consolidado como parte central de la nueva inversión hogareña en España. Reformar la entrada de casa es hoy una declaración de intenciones: expresa estilo, cuida la eficiencia, fortalece la seguridad y aporta valor al inmueble.

No quedan dudas. Este cambio de estilo en la forma de habitar se refleja con fuerza desde el primer paso: el umbral de nuestra vivienda.

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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