Guerra Ucrania - Rusia

Trump presiona para acabar de una vez la guerra en Ucrania

Las piezas de un posible acuerdo emergen entre filtraciones, desmentidos y una diplomacia errática que deja a Zelensky en la cuerda floja.

Trump presiona para acabar de una vez la guerra en Ucrania

Como un espectro que flota sin rumbo, el «plan de paz» para Ucrania parece estar tomando forma. Sin embargo, la falta de claridad en su contenido y la manera improvisada en que se presenta hacen preguntarse si estamos ante una verdadera estrategia de pacificación o simplemente un movimiento político disfrazado de diplomacia.

El nombramiento del general retirado Keith Kellogg como enviado de Trump a Ucrania y Rusia encendió las alarmas.

A sus 80 años, Kellogg no tardó en anunciar que llevaría su visión de paz a la Conferencia de Seguridad de Múnich. Sin embargo, dejó claro que no sería él, sino el propio Trump, quien presentaría la propuesta final. ¿Cuál es el plan real? Nadie lo sabe con certeza. Lo que sí es evidente es que esta «iniciativa» ha generado ansiedad en Kyiv, donde cada declaración es analizada con lupa.

Trump, siempre impredecible, afirma haber hablado con Vladimir Putin sobre el fin del conflicto. Pero el Kremlin niega la conversación y su portavoz, Dmitri Peskov, se encoge de hombros ante la posibilidad de que algo haya ocurrido tras bambalinas. Mientras tanto, la diplomacia internacional parece una parodia, con líderes que improvisan respuestas al son de preguntas inesperadas.

El supuesto «plan de Kellogg» no es nuevo. Se filtró en abril y propone una combinación de mayor ayuda militar a Ucrania con un alto el fuego y, eventualmente, el despliegue de fuerzas de paz europeas en las líneas del frente. Pero la parte más explosiva de la ecuación es la sugerencia de celebrar elecciones en Ucrania en plena guerra. Según ciertos informes, un cese al fuego podría llegar en abril, seguido de un acuerdo en mayo y elecciones presidenciales en agosto. Zelensky ya ha rechazado la idea, pero las filtraciones siguen brotando, alimentando teorías y miedos.

Es imposible ignorar lo obvio: hablar de elecciones en este contexto es abrir la puerta a la salida de Zelensky. Para Moscú, la animadversión entre Putin y Zelensky es insuperable. Sacarlo del tablero podría ser un incentivo para el Kremlin, pero también una bomba de tiempo para la estabilidad de Ucrania.

Zelensky, otrora elogiado como el «Churchill moderno», enfrenta ahora un cambio de percepción en Occidente. Su mandato ha sido tenso con Trump y su influencia política se tambalea, justo cuando el regreso del magnate a la Casa Blanca podría traer un cambio radical en la política exterior estadounidense.

Mientras tanto, en la sombra aparece Valerii Zaluzhnyi, excomandante en jefe de las fuerzas armadas, quien lidera encuestas y podría ser la «cara nueva» que facilite las negociaciones con Moscú. Pero ¿será una solución real o simplemente una estrategia para que Ucrania acepte concesiones impensables?

Y aquí está el problema central: no queda claro si Rusia quiere la paz ahora. Sus tropas han ganado terreno en Donetsk y parecen tener la ventaja en el campo de batalla. No hay razones para que Putin congele un avance que le favorece.

Lo que veremos en los próximos días es un juego de sombras, con fragmentos de un plan que surge entre filtraciones y declaraciones ambiguas. Pero la pregunta clave sigue sin respuesta: ¿este es un camino real hacia la paz o simplemente una estrategia política que pondrá a Ucrania en una posición aún más frágil?

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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