Pacos

Paco Sande

Bienvenido Mr. Obama.

Ayer, por fin, el señor Barack Obama, juraba su cargo como Presidente de Los Estados Unidos de América.
Por fin se ha culminado el milagro. Porque un milagro es lo que esperan de él millones de personas del Mundo entero.
Un milagro esperan de él los norteamericanos. Aunque, los norteamericanos de raza negra, ya lo ven como un milagro, mientras el resto de los mortales, los que no creemos ya en muchos milagros, si esperamos, por lo menos, que la elección como presidente, de un hombre que parece gustarle a todo el mundo, ayude ha recuperar la confianza de los inversores y la tendencia en barrena de la economía mundial se pueda cambiar y podamos volver a sentirnos confiados y volver a mirar al futuro con esperanza.
Esto lo esperamos todos los españoles. Bueno no, en realidad hay españoles que están seguros de que va a ser así. Todo español que se precie de progre pseudo intelectual, de la ceja o sin ella, está seguro de que va a ser así. Y están seguros de que va a ser así, porque ellos han decidido que el señor Obama es uno de “ellos”, un marxista leninista. Se les ha metido en la cabeza que, por primera vez en la historia, en La Casa Blanca hay un hombre de izquierdas.
Y están que se salen.
La derecha y el sistema capitalista tienen los días contados, dicen.
Todo este embrollo en que está sumido el mundo entero es por culpa del capitalismo salvaje, aseveran. Marx y Engels tenían razón.
¡Vaya por Dios! No se dan cuenta que en este mundo ya todo ha sido inventado y todo ha sido probado, todo. Y el capitalismo tendrá, más o menos, sus fallos, pero el comunismo, no funciona, fue siempre, allí donde se impuso, una completa ruina. No hay ni hubo un, uno solo, país comunista que funcionase.
El capitalismo no es perfecto, al contrario, tiene muchos defectos y pocas virtudes, pero es lo que hay y así tiene que ser. El libre “interprise”, la inventiva, el esfuerzo y el trabajo deben tener su premio. Sin premio no hay aliciente y sin aliciente no hay progreso.
Obama es uno de ellos, piensan. ¿No se dan cuenta estos mastuerzos lo equivocados que pueden estar? ¿No se dan cuenta que, la elección de Obama como Presidente, representa, precisamente, el máximo exponente de lo que “ellos” tanto dicen odiar?: “El Sueño Americano”.
¿En que otro país, del llamado primer mundo, puede llegar a presidente un hombre negro? Un hombre que, hace poco más de tres generaciones, seria un esclavo en ese país que hoy gobierna.
¿O un actor de películas de serie B (Ronald Reagan) o un parapléjico (F. D. Roosevelt)? Solo en América.
Olvidan que la elección de Barack Obama, como presidente es el premio al esfuerzo al trabajo, a la constancia, al tesón y al deseo de superación del individuo.
El querer hacerlo y hacerlo uno mismo, sin esperar la ayuda de papa estado.
Solo contando con uno mismo y con Dios. Ese fue el deseo de los padres fundadores de ese gran país americano. Aquellos padres peregrinos (los puritanos) que a bordo del “Mayflower” arribaron a la costa de Cape Cod (Massachussets), el 11 de noviembre de 1620, que con el “Pacto del Mayflower” pusieron los cimientos para la creación de la primera democracia contemporánea. En este pacto se recogía: primero, la finalidad del viaje, que era establecer una colonia en la que se glorificara a Dios, se extendiera la fe cristiana y se honrara al rey y a la nación. Y segundo: recogía fundamentalmente los derechos básicos del individuo, como el de la propiedad privada, el de controlar las subidas de los impuestos, la de libertad de conciencia y elegir a sus gobernantes. Y consideraban la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad como derechos otorgados por Dios.
Todos estos son ideales que, a mi, se me antojan muy alejados de la idea de la social democracia, pero en los Estados Unidos, todos los años se conmemora la llegada de aquellos peregrinos en el Día de Acción de Gracias.
Y aunque aquello queda muy lejos, el espíritu americano sigue siendo el mismo.
Esto se pudo palpar ayer a la vista de los cientos y cientos de personas que, a través de todo el país, portando miles de banderas norteamericanas, celebraban la llegada del nuevo Presidente. ¡Que envidia!
Así a primera vista, Obama promete. Ojalá sea cierto. Ojalá este a la altura, no de lo que se espera de el, pues eso seria excesivo para cualquiera, sino a la altura como buen presidente de Los Estados Unidos de América, que no es pedir poco.
De momento, bienvenido Mr. Obama.

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