Pacos

Paco Sande

Grecia al votar a Syriza, se ha hecho el Harakiri.

Si usted es uno de esos españoles que ha conseguido ahorrar una pesetillas y ningún banco se las ha birlado con el timo de las “preferentes” y ahora se encuentra con el dilema de que, por guardar su dinero en un banco, en vez de cobrar unos rentables intereses, casi tiene que pagar, el sitio ideal para invertir es Grecia.
Si, Grecia. ¿O es que no se ha enterado usted de que si compra bonos griegos o deuda griega o letras del tesoro griego, etc., usted obtendrá un beneficio del 13%?
Si, un 13%, -ahora creo que ya es mas- ese es el interés que Grecia le promete pagar a cualquiera que compre su deuda, o sea, que les preste dinero.
Un negocio redondo. Solo tiene un pequeño inconveniente y es que, el prestamista quizás nunca vuelva a ver su dinero de vuelta, en realidad, viendo la política con que ha comenzado el nuevo Gobierno, esto sea lo más probable que le suceda.
Y es que nada más ganar las elecciones el partido Syriza, -algo así como el “Podemos” pero en griego-, su flamante presidente, el señor Alexis Tsipras, comenzó un maratón de gasto público, que nos dejó con la sensación de que el dinero, hubiera pasado de moda o algo así.
Subir el salario mínimo a 580 a 751 euros -en España que tiene una renta per cápita 25% más alta está en 648 euros-, restablecer los convenios sindicales, no acogotar a los que arrastran deudas con Hacienda, dar electricidad gratis a 300.000 hogares pobres, reinsertar de nuevo a todos aquellos empleados públicos que habían perdido su trabajo en los tiempos de austeridad, y reabrir la antigua televisión pública, con la plantilla anterior, que eran casi 3.000 empleados.
O sea, volver a engordar mas todavía el entramado estatal ya de por si gargantúa.
Solo le faltó añadir: y además de todo esto, recibirán puntos para lo obtención de una vajilla a final de mes.
¡Oye! Pero quien no va a estar de acuerdo con esto??? Se acabó la penuria.
El problema es: ¿Cómo se va a pagar?
Pues buscando dinero y renegociando la deuda.
O sea, decirle a los acreedores que, de momento, lo suyo se queda así. Bueno no. En realidad me van a hacer ustedes una quita, o sea, aquel al que le deba 1000€, le voy a pagar 500€ y no ya, no, que de momento no tengo liquidez, pero ustedes me van a seguir prestando más dinero y dentro de unos años, y después de la quita correspondiente, a lo mejor se lo devuelvo.
Ni que decir tiene que, visto el panorama, los inversores huyen de Grecia como de la peste, la bolsa se ha desplomado y los propios griegos están sacando el dinero del país a espuertas.
Decía Carlos Herrera el otro día: “El puerto de Atenas se llama el Pireo y está haciendo honor a su nombre, puesto que aquí, el que mas y el que menos, se pira con su dinero a otra parte”
Lo mejor que puede hacer la Unión Europea es expulsarlos del euro más pronto que tarde y dejarlos que se hundan en su ruina y cuando ya no puedan ni comprar un rollo de papel higiénico, ni una aspirina, porque no habrá en los mercados, como sucede en Venezuela, aprenderán lo que mi santa madre me repitió desde que era niño, que no puedes estirar el brazo más de lo que da la manga, vamos, que no puedes gastar más de lo que ganas y punto.
Un amigo mío dice: si estiras el brazo más que la manga te pueden birlar el reloj de pulsera.
Dice el ministro Deguindos, que la deuda que Grecia le debe a España es de, veintiséis mil millones de euros, el equivalente a las pensiones de los españoles en un año.
Un montón de dinero que se perdería si Grecia es expulsada del euro y se arruina. Pero es un dinero que valdría la pena perder con tal de darle una lección a la pandilla de botarates españoles que todavía creen que nuestra salvación reside en los “monicreques” de “Podemos”.
Cuando veo en la televisión a los figuras que conforman el mascaron de proa de “Podemos”, Iglesias, repetitivo hasta la sacidad, parece una muñeco de esos que hay a la entrada de algunas tiendas y que te saludan al entrar y te despiden al salir, con una voz pregrabada que te habla con los ecos de la lata en la que está encerrada.
Monedero, un fulano que va de adolescente rebelde con 52 tacos a sus espaldas.
Y Erregon, un tirillas resabido que te cae gordo nada más abrir la boca y ver la de enterado que se las da, que parece estar de vuelta de todo sin haber ido a ninguna parte ni haber leído nunca nada más que panfletos y grafitis, que otros como él colgaron en las paredes de su pueblo.
Y me pregunto: ¿Pero habrá alguien que esté en su sano juicio y no padezca una ignorancia supina, que quiera a estos engendros como Gobierno?
Pues por desgracia parece que sí.
Grecia al votar a Syriza, se ha hecho el Harakiri, esperemos que España razone y no trate de emularlos o dios nos coja confesados.
Y para terminar vuelvo a repetir lo que ya escribí hace algún tiempo: Lo más fantástico de Superman no es que vuele más rápido que una bala, que tenga superfuerza, que eche rayos por los ojos o que sea prácticamente indestructible, no, lo más fantástico es que se quite las gafas y ya no lo conozca nadie.
Lo mas fantástico de podemos no es la tómbola que Iglesias nos está vendiendo, la utopía maravillosa, esa arcadia feliz que nos prometen, no, lo mas fantástico es que haya gente que le compre esa moto a u nos vendedores con esas pintas…

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