Pacos

Paco Sande

¿Puede el Rey ir a Ceuta sin permiso del Gobierno…?

En los últimos tiempos, cuando me reúno con mis amigos, la conversación gira invariablemente sobre dos temas, o sobre política o sobre las pastillas que toma cada uno, cosas de la edad, ¿supongo?

Y  hay una pregunta recurrente que suelen  hacerme y hacerse y es: ¿Por qué el Rey no hace nada para parar este Gobierno que está destruyendo España?

Así es como lo preguntan, yo no quito ni añado una coma.

Mi respuesta, una y otra vez, suele ser la misma: ¿Quién dice o cree que este Gobierno esté destruyendo España?

Y la contesto yo mismo: lo dices tú, lo digo yo, lo dice el otro y lo dice y lo cree media España, pero hay otra media España que no lo cree así, al contrario, esa otra media España se hace la misma pregunta pero al revés, ¿por qué el Rey no hace nada para parar a la extrema derecha?

Así, tal cual, es cómo ellos lo exponen.

Y aquí está el dilema, ¿quién de esas dos Españas tiene razón? Nosotros creemos que nosotros y ellos creen que ellos.

¿Y qué bando debería tomar el Rey?

…(To be or not to be, that is the question), que le decía Hamlet a la calavera.

Y es que el Rey no está ahí para tomar bandos.

El Rey está ahí como garante de que ninguno de esos dos bandos trate de imponer su razón por la fuerza en vez de por las urnas.

Si alguno lo hiciera, entonces y sólo entonces, seria cuando el Rey, como Jefe del Estado y Comandante Supremo de la Fuerzas Armadas, estaría obligado a intervenir.

 

Pero ahora, con lo de Ceuta, la  pregunta ha cambiado.

Ahora la pregunta es: ¿Por qué el rey no va a Ceuta, quiera el Gobierno o no quiera?

Y aquí está la “question”.

¿Puede el Rey ir físicamente a Ceuta sin autorización del Gobierno?

En teoría si.

No existe en la Constitución ningún artículo que diga que el Rey necesite autorización del Gobierno para desplazarse por España.

 

La Constitución establece que el Rey es el Jefe del Estado y que sus actos oficiales están sujetos al refrendo del presidente del Gobierno o de los ministros competentes. El artículo 64 dice expresamente que «los actos del Rey serán refrendados» y que quienes los refrendan asumen la responsabilidad correspondiente.

De hecho, el propio ministro Albares declaro no hace mucho que los Reyes no necesitan autorización de nadie para acudir a una ciudad española.

Lo que podría bloquear el Gobierno sería la oficialidad y los actos constitucionales de la visita: agenda institucional, actos que requieran refrendo, participación de ministros, organización gubernamental, etc.

Pero eso es en teoría…

¿Y qué pasaría en la práctica?

Si Felipe VI dijera:

«Me da igual. Voy como Rey de España y mañana estaré en Ceuta.»

y el Gobierno contestara:

«No estamos de acuerdo y no vamos a refrendarlo»,

Estaríamos ante una situación constitucional extraordinaria que probablemente tendría que resolverse políticamente, porque la Constitución no contiene un procedimiento específico para un enfrentamiento de este tipo entre Rey y Gobierno.

No existe en España un mecanismo por el cual el Gobierno pueda “destituir” al Rey porque haya tomado esa decisión.

Pero tampoco existe un mecanismo por el cual el Rey pueda sustituir al Gobierno en sus funciones.

El sistema está construido precisamente para que eso no ocurra: el Rey reina, pero el Gobierno gobierna y responde políticamente de sus actos.

Así que, respondiendo a esa pregunta llegamos a la siguiente conclusión:

Si el Rey diera un “golpe en la mesa” y realizara unilateralmente una visita oficial a Ceuta contra la oposición expresa del Gobierno, sería una crisis institucional seria y sin un precedente claro en la democracia constitucional española.

Estaríamos ante una crisis institucional muy seria y de resultados imprevisibles.

Nuestro sistema de Gobierno está basado en una Monarquía Parlamentaria, en la cual, cada poder, y cada miembro tiene su función, ejecutivo, legislativo y judicial, y podríamos decir que el Rey como Jefe del Estado y de las Fuerzas Armadas es el nexo de unión en ese conglomerado, punto.

Así que nadie se pierda en elucubraciones magistrales, que no las hay.

Cuando a una Nación, a un Estado y a un Rey, les toca lidiar con un Gobierno y un Presidente como el actual, hay que fajarse para capear la tormenta, mantener la cabeza clara y tratar de salir del trance sin cometer equivocación.

¡Y eso, una equivocacion, es quizás, lo Sánchez que desearía…!

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