Cuba bajo el peso de la escasez y la gestión deficiente

Un niño de 5 años muere en Cuba tras ingerir paracetamol caducado: la crisis sanitaria en el ‘paraiso’ comunista

La muerte de un menor por tomar paracetamol vencido expone el colapso del sistema de salud y la desesperación de las familias cubanas

Un niño de 5 años muere en Cuba tras ingerir paracetamol caducado: la crisis sanitaria en el 'paraiso' comunista

El fallecimiento de un niño de cinco años en Santiago de Cuba, tras haber ingerido paracetamol caducado desde 2020, ha conmocionado a la sociedad cubana y ha puesto en el centro del debate la profunda crisis de escasez y desorganización que atraviesa el sistema sanitario de la isla.

El suceso se produjo cuando sus padres, en un intento desesperado por aliviar la fiebre del pequeño, le administraron un comprimido de 500 mg de este medicamento, de origen extranjero y vencido hace cinco años.

El menor convulsionó en su vivienda y fue trasladado de urgencia al hospital del municipio de Songo-La Maya, donde permaneció dos días ingresado antes de fallecer.

En la misma vivienda, un hermano mayor de 11 años también consumió el mismo fármaco caducado y fue hospitalizado con síntomas similares.

Actualmente se encuentra estable, aunque permanece bajo observación en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Padres atrapados por la escasez

El gesto de los padres, lejos de ser un acto negligente, ilustra la situación límite a la que se ven abocadas muchas familias cubanas ante la imposibilidad de acceder a medicamentos básicos. En Cuba, encontrar analgésicos o antipiréticos en farmacias es una tarea prácticamente imposible desde hace años. El desabastecimiento afecta a más del 70% del cuadro básico de medicamentos, según reconocen las propias autoridades sanitarias. La falta de divisas, la dependencia de importaciones y la ausencia de materias primas han convertido la búsqueda de cualquier fármaco en una odisea diaria.

Como resultado, muchas familias recurren al mercado informal, donde los medicamentos se consiguen a precios inalcanzables para la mayoría y sin ninguna garantía sobre su conservación o autenticidad. Redes sociales y aplicaciones de mensajería se han convertido en plataformas para el trueque y la compraventa de fármacos, mientras emigrantes cubanos en el exterior organizan envíos para aliviar la situación de sus familiares en la isla.

Desastre administrativo y el papel del Estado

El Ministerio de Salud Pública de Cuba ha abierto una investigación para esclarecer las circunstancias del caso y depurar posibles responsabilidades. Sin embargo, el propio ministro, José Ángel Portal Miranda, ha reconocido recientemente ante la Asamblea Nacional el colapso estructural del sistema sanitario, con una cobertura de apenas el 30% del cuadro básico de medicamentos y un deterioro generalizado de los servicios médicos.

El discurso oficial atribuye la crisis a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, que dificultan la adquisición de materias primas y equipos médicos. No obstante, muchos expertos y ciudadanos denuncian que el desastre administrativo, la falta de transparencia y la corrupción interna han agravado la situación, dejando a millones de cubanos en la indefensión.

La realidad es que la vida cotidiana en Cuba transcurre entre largas colas en farmacias vacías, hospitales sin insumos básicos, reutilización de material sanitario y una ciudadanía resignada a buscar soluciones fuera del circuito legal.

Perfil de los protagonistas y contexto social

Aunque el nombre del menor fallecido no ha trascendido, se sabe que pertenecía a una familia residente en el este del país, una de las zonas más afectadas por la crisis económica y sanitaria. Los padres, como muchos otros, actuaron bajo la presión de la urgencia y la desesperación, confiando en que el paracetamol, aunque caducado, podría aliviar el malestar de su hijo. Esta situación refleja el drama de tantas familias que viven con el temor constante a no poder cubrir necesidades básicas de salud.

Entre los profesionales sanitarios, el sentimiento es de impotencia y frustración. Muchos médicos y enfermeras reconocen que, ante la falta de recursos, solo pueden ofrecer cuidados paliativos y apoyo emocional, mientras esperan que lleguen suministros del exterior o mejoras estructurales que no terminan de concretarse.

Anécdotas y curiosidades sobre la crisis sanitaria en Cuba

  • En los últimos cinco años, la venta de medicamentos a través de grupos de WhatsApp y Telegram ha crecido exponencialmente. Se han documentado casos de familias que pagan hasta 20 dólares por un blíster de antibióticos, una cifra inalcanzable para la mayoría de la población.
  • Los propios hospitales han solicitado en ocasiones a los pacientes que lleven desde casa gasas, suero o jeringuillas, ya que el centro no dispone de estos materiales básicos.
  • En algunas zonas rurales, las boticas improvisadas y la automedicación se han convertido en la norma, con los riesgos que ello conlleva.
  • El número de profesionales sanitarios que ha emigrado en busca de mejores condiciones laborales se ha disparado en los últimos años, agravando la escasez de personal cualificado en la isla.
  • En redes sociales circulan relatos de madres que, como los padres del niño fallecido, han tenido que elegir entre administrar un medicamento caducado o no dar ningún tratamiento a sus hijos.

El paraíso castrista, entre la propaganda y la realidad

Cuba ha presumido durante décadas de un sistema de salud ejemplar, referente internacional en atención primaria y cobertura universal. Sin embargo, el episodio del niño fallecido por tomar un medicamento vencido destapa las grietas de un sistema colapsado, donde la escasez de recursos y la gestión deficiente han convertido la supervivencia en un desafío cotidiano. El contraste entre la imagen oficial y la vida diaria de la población es cada vez más evidente, y la tragedia de esta familia cubana es solo la punta del iceberg de una crisis sanitaria de dimensiones históricas.

En la memoria colectiva quedará el nombre de este niño como símbolo de un país que, a día de hoy, 6 de septiembre de 2025, sigue luchando por garantizar derechos tan básicos como el acceso a la salud, mientras la esperanza de un cambio real sigue siendo la mayor medicina pendiente.

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