La Patria

La Patria

Cualquier persona normal siente afecto y predilección por la tierra que le vio nacer o en la que vive. Cualquier persona se siente en deuda con aquellos antepasados que se esforzaron por hacernos mejores. Son personajes ilustres de cuyo recuerdo y obra gozamos, en las artes y en las ciencias.

Es normal el agradecimiento de todos por aquellos esforzados que subiendo montañas o bajando valles hicieron de la nuestra, sea cual sea, una tribu o una nación mejor, muchas veces pagando con su vida. Les llamamos héroes.

Ocurre en todo el mundo, en el lugar más frío del mundo o en el desierto más cálido, todos desarrollamos afectos por nuestra tierra. En todas partes es también normal que ese sentimiento humano se trasforme en afecto, cariño y sentimiento de deuda con la propia patria.

¿En todas partes? No, en España hay una resistencia a ello. Somos muy distintos de nuestros vecinos franceses, de los italianos… de los alemanes. En España una parte de los españoles llama a eso fascismo. Me los imagino asqueados de sí mismos si fuesen franceses, ¡tan… tan franceses como son!

¿Y los héroes? Vemos a todos nuestros vecinos (sí, otra vez los franceses o italianos) amando y reverenciando a sus militares muertos en acto de servicio… ¡No digamos ya los estadounidenses, que hasta se han apropiado del gentilicio “americanos”!

En España nos avergonzamos de nuestros conquistadores, nos olvidamos de los últimos de Filipinas o de nuestros militares. ¿Comparamos las conquistas anglosajonas con la española? ¿Cuántas películas pomposamente elogiosas habrían hecho americanos o alemanes sobre los últimos de Filipinas? ¿Autocríticas? Sí, sí, sin duda son necesarias. Como las de los holandeses por lo de Sudáfrica, las de los ingleses por la India o las de los alemanes por la segunda guerra mundial. 

¿Por qué les cuento esto? Porque la gala de los Goya se celebró en el Martín Carpena y nadie de los muy antifascistas, progresistas y podemitas premiados tuvo a bien acordarse de él. 

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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