Obreros “fake”

Obreros “fake”

Quieren ser como obreros aunque vivan en la Gran Vía o en Galapagar. Quieren parecer obreros aunque tengan sueldos de decenas de miles de euros. Quieren parecer obreros aunque sean ministros.

Por eso visten camisas a cuadros, por eso se descuidan el cabello o la barba. Por eso cuidan mucho el aspecto descuidado, quisieran tener el desaliño indumentario de Machado pero en realidad es un desaliño interesado. Obreros fake.

Ignoro por qué ese empeño, por qué no habrán preferido por ejemplo parecer funcionarios de la escala básica, ignoro qué hay detrás de ese engaño rebuscado, pero también los obreros visten sus mejores galas cuando lo creen oportuno, buscan sus mejores trajes cuando van a una boda, cuando les invitan a un acontecimiento ( Observo que esta palabra ha sido ya sustituida en el vocabulario popular por “evento”, palabra que medio moribunda recuperamos gracias a las telenovelas y a la emigración), observo que también los obreros, menos los sindicalistas, claro, buscan en las rebajas trajes y corbatas para determinadas ocasiones especiales.

Ser ministro, ser diputado, ser representante de los españoles, es una dignidad inmensa. Acudir al Congreso, al Senado o a la mesa del Consejo de ministros es una gran dignidad y se debe vestir de acuerdo a tal honor. Por lo menos como si fuésemos a uno de esos programas horteras, repugnantes, ordinarios y sexistas de Telecinco. 

Lo demas es puro postureo de falsos obreros. Váyanse a escardar cebollinos.

(Y sí, soy plenamente consciente de que numerosos sinvergüenzas de corbata de seda y cuello almidonao nos han robado hasta las ganas de sonreir. ) 

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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