CUENTO, BASTANTE IMPOSIBLE, DE NAVIDAD

Tengo que escribir un artículo sobre la Navidad. Es la época, toca. Pero tengo que encontrar una idea nueva, distinta. Por lo general, la idea de Navidad va asociada a otras más ajadas, más manidas, y que ya no sirven. Abandono el ordenador y trato de pensar. ¿Pero es que no se ha escrito ya todo sobre Navidad? Vienen a mi memoria viejos

La espiral

Salí de la cárcel al cumplirse exactamente los cinco años de mi condena sin redención de penas ni mandangas. Cinco añitos enteros tuve que pagar por mi delito. Pasé la última noche sin dormir,dando vueltas incesantemente en mi sucio jergón. Mis compañeros de celda se quejaron reiteradamente, aunque estoy seguro de que en el fondo

El anciano de misa de seis

Aquel anciano de la misa de seis se parecía extraordinariamente a mi padre, fallecido siete años antes. Aún sin poner demasiado cuidado uno encontraba rasgos que eran llamativamente iguales. El tono gris del pelo; su corte, peinado absolutamente hacia atrás, sin raya; el color céreo de la piel, la mancha en la mejilla izquierda, los ojos

Ninguna fatiga es comparable al tedio

En realidad la culpa de que yo esté muerto la tuvo aquel balón... Surgió de pronto en mitad de la carretera y ya se sabe que detrás de un balón viene siempre un niño. Así que frené, pero en vez de un niño lo que se me echó encima fue el camión que venía detrás. Supongo que fue instantáneo y desde entonces parezco condenado a

Verona, otra vez

Repito por tercer año consecutivo, empiezo a soñar ya con el viaje de este verano Esta es la famosa plaza Bra de Verona, una vez dentro de la página hay que pinchar en WEBCAM, arriba a la izquierda

El Caribe es de metacrilato en Semana Santa

Simón recorre arrastrando su pesado cuerpo por aquella calle retorcida y torturada que asciende por la ciudad, desde la orilla del río hasta la plaza del Alcázar. Falta poco para que el sol se ponga y la calle luce los despojos que miles de festivos paseantes han dejado caer a lo largo de todo el día. Da una patada a un vaso de papel que

En Jerusalén se necesitan carpinteros

Callan cielos y tierra y se detienen a contemplar al Nazareno que asoma bajo el viejo arco románico que, débilmente iluminado, cierra el casco antiguo de la ciudad. Él no lo sabe, pero dentro de unos minutos, eternos y angustiosos, va a ser prendido. Por la otra esquina, donde la calle se pierde en el campo, asoma la soldadesca. Rufianes

El “gordo” me la refanfinfla, la navidad me la refanfinfla y mis cuñadas me la refanfinflan (R)

No, ciertamente usted ha pensado bien: este año tampoco me ha tocado el gordo. Seguro que en caso contrario no diría esto. Pero es que la navidad entera me la refanfinfla, y ustedes me sabrán perdonar. Para navidades auténticas aquellas de cuando nevaba, cuando por fin nos juntábamos todos en casa, al calorcillo de la cocina, cuando asábamos

DIARIO DE UN JODÍO EMIGRANTE

Se pone la mano de visera y observa con atención a través del sucio cristal antes de entrar en aquel decrépito bar. Ha llegado intencionadamente pronto y tras una duda decide entrar. Mira en su bolsillo y calcula cuánto le costará un café con leche. Pero antes ha ensayado varias veces cómo debía pedirlo correctamente, apenas hace un

A los que no consiguen ser felices

Llevaba varios días sintiéndome mal. Cierta desazón poco definida iba ganándome las entrañas. Sentía náuseas y un malestar general se había apoderado de mí. El médico que me había revisado de los pies a la cabeza no encontraba absolutamente nada alarmante y me recomendó mucho reposo y no pensar en nada. Tenía enormes deseos de

Diario de un jodío emigrante

Se pone la mano de visera y observa con atención a través del sucio cristal antes de entrar en aquel decrépito bar. Ha llegado intencionadamente pronto y tras una duda decide entrar. Mira en su bolsillo y calcula cuánto le costará un café con leche. Pero antes ha ensayado varias veces cómo debía pedirlo correctamente, apenas hace un

Cómo lograr una dimisión en cinco minutos

Hace ya muchos años que Matías y yo nos conocemos, hace también bastante tiempo que nos otorgamos mutuamente el título de mejor amigo. Somos un armónico ejemplo de convivencia, jamás votamos al mismo partido, no somos aficionados del mismo equipo de fútbol, él lleva sus hijos a un tipo de colegio muy distinto del mío. Ambos trabajamos

Un ciego en el Capitol. Capítulo SEXTO: La diligencia

Yo llevaba varios meses detrás de Lorenzo, criticándole para que no nos trajera más comedietas de segunda fila, ligeras e intrascendentes. Pero Lorenzo siempre me despedía con palabras bonitas, vagas promesas y un par de palmadas en la espalda. Se explica porque algún tiempo antes había tenido una fuerte pelotera con el cura del pueblo

La Primera Comunión (¡Sí, aquélla!)

Resulta que la nieta de Matías, mi buen vecino, mi buen amigo, ha hecho su primera comunión, y por más que he rogado e implorado no he podido evitar ser invitado a la consiguiente apoteosis, ¡servidumbres de la sociedad actual, te torturan por ser amigo! Armado de generosas dosis de paciencia rebusco perezosamente en el más viejo baúl

Un ciego en el Capitol. Capítulo CINCO: Los hombros de Ava Gardner

Yo no me enamoré de Ava Lavinia Gardner en Mogambo, como tantos otros, ni en La noche de la iguana o en Las nieves del Kilimanjaro. Yo me enamoré de Ava en La cabaña, al mismo tiempo que Mari Puri se enamoró de un canoso Stewart Granger, elegantísimo incluso en calzoncillos y con zapatos, despreciando a un ploroso David Niven que nunca

Un ciego en el Capitol: Capítulo CUATRO: Solo en casa

Mis padres estaban casados por la Santa Madre Iglesia como era natural y seguramente inevitable en aquellos años. Nunca fueron puestos en mi conocimiento los motivos por los cuales mi padre tenía domicilio propio y diferente al de mi madre. O viceversa. Ya he dejado escrito en momentos anteriores que cuando mi padre salía de la garita del

Un ciego en el Capitol. Capítulo TRES: Hampa Dorada

Puede que a usted le extrañe pero a mí siempre me gustaban más las películas en blanco y negro. Yo les encontraba un determinado ángel del que carecían las películas en color, quizá el encanto de aquellas galletas de nata que hacía mi madre, el atractivo de lo artesanal frente a la producción en serie. Naturalmente no es que mi ceguera

Un ciego en el Capitol. Capítulo DOS: El viaje del Miss Pacific

Rosita, la misma que durante las fiestas de Santa Rosa despachaba churros y algodón en rama, era la taquillera que toda la vida asistía a los clientes del Capitol: sábados y domingos, dos sesiones; lunes, sesión doble, con pipas y chicle. Yo siempre sospeché que Rosita se olía que entre Mari Puri y yo había más de lo que parecía.

Un ciego en el Capitol, capítulo UNO: El cine Capitol

Alguien tuvo la humorada de colocarle al viejo y decrépito cine de mi pueblo el pomposo nombre de “Capitol” quizá queriendo arrastrar con el nombre el glamour y el exotismo de otras tierras, queriendo contaminarse de lujo y gloria. Cerró definitivamente hace ya unos años y, después de intentar sobrevivir amarga e innecesariamente

Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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