
Juan Cruz Osta (PD).- «Unos miles» decían las crónicas de los medios progubernamentales. Pero algo más debió de ser, atendiendo a las repercusiones. Escocidos andan los anti-católicos por el impacto de la concentración a favor de la familia cristiana. Y para muestra, Maruja Torres. Además de equiparar a Kiko Argüello con un fundamentalista islámico, le insulta expresamente tildándole de «bufón«. La bufona de El País.
La columnista de El País analiza a su manera -insultando- la concentración litúrgica de cientos de miles de personas el pasado día 30 de diciembre en Madrid, a favor de la familia entendida a la manera cristiana.
«La aparición de Kiko Argüello -fundador y cabeza de la secta católica llamada Camino Neocatecumenal, pedazo de negocio- en la manifestación de los obispos y adyacentes bajo el lema pro familia suya, me recuerda lo que ocurrió en La Meca en 1979. Allí, aprovechando la masiva reunión de fieles motivada por el principio del siglo musulmán, un saudí wahabista, que también pretendía refundarlo todo en nombre de Alá y contra las disolutas costumbres de la época, se hizo fuerte con sus seguidores en el sagrado recinto islámico y la emprendió a tiros con el personal. La familia real saudí buscó en el alto clero ayuda -es decir, permiso en forma de fatua- para contraatacar en el santo lugar, y los capitostes espirituales marearon la perdiz hasta obtener la promesa de que serían canceladas las reformas y detenidos los avances sociales llevados a cabo por el difunto rey Fahd. Luego permitieron que se cargaran al iluminado: implantado su programa (incluía la prohibición de que salgan mujeres en la tele), que sigue vigente, ya no lo necesitaban. De aquella impecable maniobra integrista vienen muchos de los lodos extremistas que hoy sufrimos en todo el mundo, en el orbe musulmán más que en ninguna otra parte».
Aparte de equipar tocino y velocidad, la manera de expresar legítima discrepancia de la escritora de PRISA es a través de la descalificación y el insulto. Sus principales argumentos.
«Al contemplar la sudada imagen de Argüelles (sic), que parece un extra en película franquista piadosa de los cincuenta, he pensado en aquel tipo. Lo más retrógrado es lo que mejor se vende. No hay nada como los mensajes simples. Nuestro Kiko ha sido un peón importante útil del aparato publicitario de los dos últimos papados, y ahora se ha puesto a la orden de los obispos para salvar a España de la igualdad de derechos y la libertad de elección».
Y concluye con más insulto:
«Terrible Iglesia, esta que enarbola a sus bufones como agitadores. No la menosprecien por pintoresca. Echa en falta medrar en la desgracia del país, su mejor caldo de cultivo».
Maruja Torres anda escocida perdida. Y eso que era sólo «unos miles…»