El afilado analista Miquel Giménez titula su columna en Vozpópuli Balas sobre Begoña, publicada este 27 de mayo de 2025. Bajo este título, el autor carga con dureza contra el Ejecutivo, cuestionando la deriva discursiva que asocia a instituciones fundamentales como la Guardia Civil con etiquetas despectivas y partidistas. Desde las primeras líneas, Giménez deja clara su tesis principal: denuncia el uso interesado del lenguaje por parte del Gobierno y advierte de las peligrosas consecuencias de banalizar asuntos graves para el tejido democrático.
La columna arranca con una reflexión crítica sobre el clima social actual y cómo la política de etiquetas ha contaminado incluso a los cuerpos de seguridad. El autor sostiene que desde Moncloa se ha instalado un relato que convierte a cualquier institución no alineada en blanco legítimo para la descalificación ideológica. En palabras del propio Giménez:
«Llegaremos al punto en que, para el Gobierno, todo lo que huela a ley, orden o sentido común será tildado de ultraderecha, incluso la Guardia Civil.»
La crítica se acentúa cuando el columnista aborda los recientes escándalos vinculados a figuras cercanas al poder. Con su habitual tono irónico y mordaz, subraya cómo los intentos de desviar la atención hacia supuestas conspiraciones o campañas mediáticas no hacen sino erosionar aún más la confianza en las instituciones:

«Si mañana detienen a Begoña Gómez, dirán que es un montaje de la fachosfera o una conspiración internacional. La consigna está clara: aquí solo hay culpables si interesa al relato.»
A lo largo del texto, Giménez denuncia lo que considera una «normalización del escándalo» y una preocupante falta de autocrítica en el Ejecutivo. Señala cómo la estrategia pasa por desacreditar sistemáticamente a jueces, policías o periodistas incómodos:
«El problema no es ya la corrupción o el abuso de poder, sino que nos están acostumbrando a mirar para otro lado mientras se degrada todo lo que debería mantenernos unidos como sociedad.»
No escatima en ejemplos recientes para ilustrar su argumento, citando incidentes en los que miembros de la Guardia Civil han sido vilipendiados en redes sociales o desde tribunas parlamentarias. Advierte así sobre los riesgos de este clima para la democracia española:
«Acabarán diciendo que la Guardia Civil es fachosfera, igual que ahora llaman terrorista a cualquiera que discrepe del discurso oficial.»
El artículo se cierra con una llamada urgente a recuperar el sentido crítico y el respeto por las instituciones. Avisa sobre el peligroso juego de polarización extrema orquestado desde ciertos ámbitos políticos:
«Mientras discutimos etiquetas, nos roban derechos y futuro. No podemos permitirnos ese lujo.»
De esta forma, Miquel Giménez ofrece en su columna un diagnóstico lúcido y descarnado del actual momento político español. El texto funciona como advertencia sobre las dinámicas tóxicas que atraviesan tanto el debate público como las estructuras institucionales. El autor invita al lector a no dejarse arrastrar por relatos interesados y a mantener un espíritu vigilante ante los excesos del poder.
