Blas Herrero, propietario de Kiss Media, ha dado un firme paso adelante al presentar una oferta oficial al presidente de Prisa, Joseph Oughourlian.
Su propuesta es clara, de acuerdo a la información de The Objective: inyectar capital nuevo y reestructurar la pesada deuda que ahoga al grupo. Esta iniciativa, hecha pública en la última semana de noviembre, llega en un momento crítico, con Prisa acumulando 800 millones de euros en pasivos, enfrentando intereses anuales que ascienden a 80 millones y con un patrimonio neto negativo de 370 millones, incrementándose por pérdidas que rondan los 50 millones para 2025.
No es la primera vez que Herrero intenta ingresar en Prisa.
En 2020, ofreció 150 millones por todos sus medios, pero el consejo lo desestimó por considerarlo insuficiente. Ahora, su estrategia es más ambiciosa y ha sido diseñada junto a Société Générale, con el respaldo de entidades bancarias españolas. Aunque Oughourlian ha mostrado interés en algunos aspectos del plan, como la ampliación de capital, se ha mostrado reticente ante la propuesta de quita de deuda. No obstante, el equipo de Herrero no se rinde: subrayan que la situación es insostenible y que es urgente llegar a un acuerdo.
Elementos clave de la propuesta
El paquete presentado incluye varios movimientos estratégicos para salvar a Prisa:
- Ampliación de capital por valor de 300 millones: Este monto sería suscrito por Herrero y sus socios, entre ellos el editor belga DPG Media, que identifica sinergias potenciales en los sectores audiovisual e internet. La propuesta está abierta a otros inversores y ha tenido una buena acogida inicial. De esta suma, 200 millones se destinarían a reestructurar costos, inyectar liquidez y establecer una operativa sostenible a largo plazo.
- Reducción a la mitad de la deuda: Se propone utilizar 100 millones provenientes de la ampliación más otros 300 aportados por bancos españoles para recomprar pasivos hasta alcanzar un máximo de 400 millones. Se busca deshacerse del acreedor principal, Pimco, propiedad de Allianz, cuyas condiciones restrictivas limitan al grupo. Entidades como Santander asumirían aproximadamente 300 millones bajo términos favorables, con menos intereses y plazos más manejables.
- Ley de reestructuración: Se pretende invocar la Ley 16/2022 para limitar la deuda al valor real de los activos (entre 400 y 450 millones, acorde a su cotización bursátil). Esto evitaría una OPA y eliminaría el riesgo de que Pimco tome el control del grupo.
Los últimos datos financieros reflejan una situación crítica:
| Concepto | Cifra (2025) | Variación |
|---|---|---|
| Deuda neta | 774-800 M€ | Aumenta respecto a 2024 |
| Pérdidas en 9 meses | 48 M€ | +28% |
| EBITDA del primer semestre | 51 M€ | +9% |
| Liquidez | 196 M€ | Sólida pero temporal |
Por otro lado, Santillana, joya del grupo, reporta ingresos por 201 millones (+11%) con un EBITDA de 41 millones (+22%), aunque esto no es suficiente para cubrir todas las pérdidas.
Intereses en juego
Por su parte, Oughourlian se resiste a aceptar la quita debido a su lealtad hacia los inversores que lo apoyaron frente a facciones rebeldes como Global Alconaba. La última refinanciación solo sirvió para extender los plazos y aumentar los intereses sin abordar el problema esencial. Desde Moncloa, observan con cautela: prefieren el respaldo bancario nacional antes que fondos extranjeros como Pimco o Amber, por razones relacionadas con la «españolidad» en un medio tan estratégico como este con licencias públicas. No excluyen vínculos con aliados del Gobierno, pero consideran más beneficiosa una relación con empresarios locales.
Tanto Herrero como DPG están dispuestos a avanzar siempre que sea un proceso amigable, evitando conflictos accionariales. Los accionistas minoritarios respaldan cambios necesarios: reducción del personal y reorganización para alcanzar una facturación realista de unos 900 millones (lejos del antiguo objetivo de 1.500). Con el flujo de caja libre mejorando (+115% hasta alcanzar los 11M en nueve meses), hay base para actuar; sin embargo, es crucial moverse antes del año 2029, cuando finaliza la refinanciación.
La pelota está ahora en el tejado de Oughourlian. Si las dificultades financieras continúan apretando, esta oferta podría convertirse en esa tabla de salvación que necesita urgentemente Prisa para evitar caer en concurso.
