Los obedientes chicos de Roures le largaban estopa a Alfonso Guerra por lo de "señorita" a Trinidad Jiménez
Si son ustedes seguidores de Mario Vargas Llosa, se lo estarán pasando pipa con tanto artículo. Incluso van a poder hacer nevera.
Rompía el récord ‘El País’, que se volcaba con el peruano, y con razón. Para algo es columnista de la Casa. ¡Demonios, si hasta Juan Luis Cebrián cogía la pluma, o el ordenador, o con lo que escriba, y nos dejaba un texto literario, de académico florido y lectura más bien espesilla!
Incluso encontrábamos en las páginas del diario de Prisa al ideólogo liberal del Partido Popular José María Lasalle glosando, precisamente, la vertiente «liberal» del escritor.
Todo era rosa
Hasta ‘Público‘, azote de liberales, se rendía a los encantos del flamante premio Nobel. ¡Qué despliegue!
Cualquiera pensaría que pretendían hacerle la competencia, en ese terreno, a ‘El País‘, cosa imposible. ¡Y es que hay que ver la fiesta del chivo que se montaron los muchachos de Jaume Roures!
Si es que hasta había tregua, oigan. Ayer todo era color de rosa en ese asunto. Para muestra, un botón de la levita de Luis García Montero:
«Por encima de las coyunturas políticas, hay que respetar las formas de pensar, aunque sean distintas a las tuyas».
Que pregunten en cierto departamento universitario…
Rompiendo el saco
Aunque, la verdad, hay quien no se puede ni controlar cuando se decreta alto el fuego.
El ‘jabalí‘ Manuel Saco aseguraba que la concesión del Nobel a Vargas Llosa «ha hecho muy felices a cuantos patriotas de hojalata no han leído de él ni una sola línea, quizá los mismos que celebran, tumbados en el sillón, con un ¡somos campeones! los triunfos de La Roja«.
Y no faltaba Francisco Franco, para variar. ¡Menudo novedad! Entre eso, la parentela del extinto, el palo a Alfonso Guerra y tal, ‘Público‘ recordaba a uno de esos programas de regreso al pasado que se suele sacar de la manga TVE de vez en cuando. Aunque con menos gracia, la verdad.
Guerra en la picota
Ya les digo que los obedientes chicos de Roures le largaban estopa a Alfonso Guerra por lo de «señorita» a Trinidad Jiménez. A estas alturas a Guerra le debe traer todo al fresco, y es hasta dudoso que haya pillado a Ignacio Escolar, que se perdía en circunloquios sobre un ordenador militar estadounidense, la lectura de Internet, etc. etc.
«¿Cómo enseñar a una máquina a detectar ese aroma machista a copa y puro que rodea al que distingue entre el señor Gómez y la señorita Trini?», se preguntaba Escolar junior.
La cuestión, con mucho de retórica, hubiera quedado un tanto críptica de no ser por el titular, única pista al lector:
«Señorito Guerra».
Intenso clamor
Ése era el que, según Leire Pajín, parece desprenderse de las filas socialistas cuando se les pregunta sobre el actual presidente del Gobierno.
«Todo el mundo quiere que sea Zapatero«, respondía la jerarca socialista cuando se le preguntaba en una entrevista publicada por ‘El País‘ sobre Zetapé como posible futuro candidato a la presidencia del Gobierno.
Al menos nadie podría negarle a Pajín que no sabe aprenderse bien el discurso oficial y soltar el ‘speech‘:
«El PSOE y el secretario general han salido tremendamente reforzados».
Y eso sobre las primarias de Madrid. Se ve que, en el momento de la entrevista, no había escuchado al ‘barón’ castellanomanchego, José María Barreda, sugiriendo al inquilino de La Moncloa que, por favor, no vuelva a presentarse. Se comprende la inquietud.
El lapsus de Caldera
Sorpresa, sorpresa, en el rotativo polanquista aparecía Jesús Caldera con un plúmbeo artículo plagado -qué digo plagado, trufado- de una sarta de lugares comunes de la corrección política sobre la integración de los gitanos.
Porque «el país de Europa donde mejor se ha desarrollado el proceso de integración es España«.
¿Tiene algo que ver la situación de la etnia gitana española con la de los gitanos rumanos en Francia? Aparentemente no. Pero eso a Caldera le importaba poco.
Porque él sólo quería alegar que «la solución no está en la adopción de medidas populistas» sino en «el trazado de itinerarios de inserción social e igualdad de oportunidades y la persistencia y continuidad de esos programas».
¡Qué maestro de la retórica! Y pensar que Zapatero, que apoyó las medidas de Nicolas Sarkozy, es el presidente de la Fundación Ideas que vicepreside Caldera.
El líder Evo
No me resisto a terminar con la entrevista a Oliver Stone en ‘El País’. Titular:
«La histeria anti-Chávez es española«.
Declaraciones del cineasta sobre el caudillo venezolano:
«Tú puedes salir a la calle en Caracas y se oyen las cosas más ridículas anti-Chávez. No es como Cuba».
Siempre y cuando no sea en fines de semana, que se colapsa la morgue. Pero bueno, siempre nos quedará Evo, su jersey, sus rodillazos y el amor eterno de Stone por él:
«Le admiro. Es un líder extraordinario».
Sobre Intereconomía
Wyoming ataca, Intereconomía responde. (Bostezo)

