Algunos columnistas de la prensa de papel han preferido rehacer sus columnas para comentar la sentencia del Tribunal Constitucional que legaliza a Sortu. Se lo agradecemos sinceramente.
Victoria Prego, hermana de un magistrado del Tribunal Supremo retirado, reconoce que se esperaba una sentencia absolutoria.
«No ha sido ninguna sorpresa esta sentencia del TC, pero eso no lo hace ni menos grave ni menos intolerable para cualquiera que crea (…) que todo sistema democrático tiene no sólo el derecho sino, sobre todo, el deber de defenderse de aquellos que quieren destruirlo.»
Y una de las pistas que da es que la ponente designada es Elisa Pérez Vera, una especie de Garzón del TC en cuyas manos se enfrían las patatas calientes.
Ignacio Camacho en ABC recuerda la responsabilidad de Zapatero.
«La peor herencia del zapaterismo no ha sido el déficit, que al fin y al cabo se puede reducir con cierto esfuerzo, se puede reducir, sino la rehabilitación política de Batasuna.»
Federico Jiménez Losantos en LibertadDigital incluye en la lista de responsables a Mariano Rajoy y al Rey:
«La forma de celebrar la Constitución de Cádiz por parte del TC ha consistido en preferir una vez más la palabra de la ETA a los informes policiales y las sentencias del Supremo. Y el Gobierno, no sabemos si a favor o en contra; y el Rey, entre petrodólares y ferraris. España no es un Estado, es un corral de ovejas pastoreado por gente de dudosa, cuando no penosa, reputación.»
El ex miembro del Opus Dei Enric Sopena aplaude la sentencia. Parece que quiere conseguir una columna un Gara. Esto escribe en ElPlural:
«Sortu ha sido legalizado. Estamos ante una muy buena noticia. Por la vía de la paz, todo lo que sea razonable. Por la vía de la muerte, nada. En la España actual, con tantas desgracias económicas y sociales, la legalización de Sortu no es una simple anécdota. Es otro paso firme hacia la racionalidad democrática.»
EL GOBIERNO YA HA VENDIDO A LOS SAHARAUIS
En su crónica parlamentaria de El Mundo, David Gistau nos da una noticia. En la sesión de este 20 de junio de 2012 del Congreso, el ministro de Asuntos Exteriores ha reconocido que el Gobierno de Rajoy seguirá la política socialista de olvidarse de los saharauis:
«Margallo daba a entender que España jamás pondrá en peligro por los saharauíes las «excelentes relaciones» con Marruecos y que el principio de defensa de los derechos humanos siempre quedará amortiguado en un burocrático subcomité.»
Maruja Torres nos cuenta que está en Atenas, como si a alguien le importase, pero una progre como ella no viaja por placer, sino por compromiso, de modo que acaba su columna de El País con una meditación:
«Tal vez fuera la luz, la luz de Atenas -de aquella que nos fundó-, lo que me anudó el pecho ayer, cuando volví los ojos hacia este sumidero de mediocres sumisos en que hemos devenido.»
Pues nada, Maruja, empieza a escribir en defensa de tus compañeros despedidos de la SER o de la vergüenza del sueldo de Juan Luis Cebrián. ¿Hay agallas o hay ‘mieditis’?
En ABC parece que están jubilando a los abuelos. Ha desaparecido Manuel Martín Ferrand (nos dicen que por motivos salariales) y Antonio Burgos aparece mucho menos.
En su lugar, Luis Ventoso publica una columna en la que se ríe de los artículos que piden desde hace días un Gobierno de coalición. Reconocemos en sus descripciones a Enric Juliana, de La Vanguardia.
«¿Un Gobieno de unidad, rumorean? ¿Con quién? ¿Con el PSOE, esa jaula de grillos que acaba de perder cuatro millones de votos? OK. Para recuperar crédito ante los mercados podríamos recuperar a Valeriano, el ex ministro que se manifesta contra las reformas que se nos exigen»
José Antonio Zarzalejos en La Vanguardia también rechaza esos rumores, pero sin citar a Juliana.
¿Tanto miedo da poner nombres a las sombras o es que se escribe para ‘enterados’?
Arcadi Espada empieza a contagiarse de su Luis María Ansón en cuanto a inventarse la historia reciente de España:
«La historia moderna de España es una historia de soledad. España sólo convocó el interés del mundo cuando se enzarzó en una hermosa guerra civil. Aquella corrida de hombre a hombre. Por lo demás, su destino en lo universal fue la neutralidad y luego una autarquía moral pertinaz.»
Hay que recordarle que en esos años España ingresó en la ONU, firmó los Acuerdos con Estados Unidos y el Acuerdo Preferencial con el Mercado Común y consiguió que se declarase a Gibraltar como colonia. Si contáis batallitas, contadlas bien.


