OPINIÓN / Afilando columnas

Jiménez Losantos: «La Infanta Crisitina sonreía como si inaugurase el Tanatorio de la Justicia Española o el Crematorio de la Dignidad Nacional»

Esperanza Aguirre contra el discurso del PP y la prensa de izquierdas: "¿Ortega Lara es de extrema derecha, como se ha dicho, por no estar de acuerdo con que el torturador que lo tuvo 532 días en un agujero esté libre?"

Andan las opiniones divididas en la redacción de Periodista Digital con respecto a la gala, es un decir, de los Goya, y su retransmisión televisiva. Hay quien está realmente molesto por el hecho de que la emisión en directo de la ‘alfombra roja’ impidiera ver la entrega de la Copa del Rey de Baloncesto a su flamante vencedor, el Real Madrid. Otra persona lo justifica por lo importante de los premios del cine que se entregaban. Y esta última se ofende profundamente con el afilador de columnas por su postura al respecto. Los Goya no dejan de ser los premios de una organización privada (aunque muy subvencionada) de unos señores que se dedican a hacer un producto que no interesa a casi nadie (las cifras de taquilla del cines español frente al de EEUU en España lo dejan bien claro).

Por eso mismo, no nos parece bien que los impuestos de los españoles se dediquen a sufragar la emisión de ese evento, puesto que es poner el Estado al servicio de unos intereses particulares muy concretos. Así que, para 2015, que les transmita su gala laSexta, Telecinco o cualquier otro que para hacerlo no tenga que utilizar un sólo céntimo proveniente de nuestros impuestos.

Dicho esto, pasamos a los espacios de opinión de la prensa de papel española en la jornada siguiente, el 10 de febrero de 2013. Para encontrar textos sobre el bodrio politizado del mundillo del cine habrá que esperar todavía 24 horas, por lo que el tema más tratado es la comparecencia de la Infanta Cristina ante el juez. Tras hacer sonar, como cada día, nuestra armónica de afilador, dejamos constancia de esos artículos y de otros sobre alguna cuestión diferente.

Arrancamos en ABC, donde Isabel San Sebastián comenta la situación económica y política española en un artículo titulado La olla a presión.

¿Cómo no van a hundirse PP y PSOE en las encuestas? Ellos dos tuvieron en sus manos el poder en la época de las vacas gordas y, lejos de gestionarlo con honradez y previsión, se valieron de él para engordar sus maquinarias y los bolsillos de muchos de sus dirigentes, a la vez que nutrían generosamente a sus amigos y benefactores. Ellos dos, con la ayuda de sindicatos corruptos y especuladores rapaces, que no empresarios, son corresponsables de haber arruinado a la clase media trabajadora que levantó este país después de la guerra y lo llevó, con su esfuerzo, a entrar por méritos propios en la Unión Europea. Ellos dos, con sus «aparatos» opacos y su culto a la obediencia sumisa, han ido vaciando de significado la palabra «democracia» y reduciendo el espacio de la libertad hasta acorralarla. Ellos dos han ido cediendo parcelas de nuestra soberanía a los separatistas a cambio de apoyos coyunturales. Ellos dos han elevado la mentira a la categoría de «argumento» político tan «respetable» como cualquier otro, a base de utilizarla sistemáticamente.

Han hundido los barcos y escupido en la honra. La ciudadanía ya no traga más.

Lo cierto es que nos parece que San Sebastián tiene mucha razón. Pero se queda corta a la hora de señalar culpables. No sólo el PP y el PSOE, además de los sindicatos y una serie de empresarios más preocupados de estar cerca del poder político que de ganar dinero de forma honrada y en libre competencia, son culpables de todas las corruptelas que nos han llevado donde estamos. En la clase política tienen también mucha responsabilidad IU, que donde ha tocado poder se ha comportado como el resto, y los partidos nacionalistas de las distintas autonomías.

En el diario madrileño de Vonento encontramos, como cada lunes, a Esperanza Aguirre. La presidenta del PP madrileño se demarca del discurso de su propia formación con respecto a Vox (que es el mismo que el El País, El Periódico uno muy distinto del de El Jueves —El Jueves llama nazis e «hijos de puta» a Ortega Lara y el resto de Vox–, aunque no cite por su nombre al partido creado por Santiago Abascal y José Antonio Ortega Lara. En Derechas e izquierdas critica a los que consideran que es de extrema derecha defender ciertas cosas. Y, dando por hecho que la respuesta es negativa, se pregunta de forma retórica, entre otras cosas:

¿Y Ortega Lara es de extrema derecha, como se ha dicho, por no estar de acuerdo con que el torturador que lo tuvo 532 días en un agujero esté libre, tras una decisión política que cada vez se comprueba que estaba menos justificada?

¿Somos de extrema derecha los que queremos que los 326 asesinatos de ETA que están sin resolver se resuelvan, y los familiares de esas víctimas tengan, al menos, la reparación moral de saber quiénes fueron los asesinos?

Este humilde lector de columnas no considera en absoluto que lo anterior sea ser de extrema derecha, pero no duda en que hay muchos interesados en difundir la creencia de que sí lo es. Altos cargos del PP llaman «ultra» al PP por su discurso en esta materia, al igual de numerosos articulistas de la prensa ‘zurda’. Quien esto escribe, incluso, tuvo que escuchar a una diputada autonómica de Izquierda Unida decir que Vox es xenófobo por su discurso contra ETA, que su rechazo a los terroristas es equivalente al odio al extranjero. Bienvenidos al pensamiento único. Se agradece que hay quien lo rompa, sobre todo porque se trata de alguien que no es de la formación recién nacida.

Concluye:

En estos momentos de crisis, cuando todos deberíamos afanarnos por encontrar las mejores soluciones a todo lo que la crisis ha demostrado que no funciona, cuando más deberíamos profundizar en los argumentos, recurrir a etiquetas para descalificar a los adversarios y no entrar en el fondo del debate ideológico no ayuda nada a avanzar en la búsqueda de las mejores soluciones.

Pasamos ahora a La Razón, donde encontramos la primera de las columnas de la jornada dedicada a la comparecencia de la Infanta. Para ser justos, en ‘Multitud de trescientos’ Alfonso Ussía escribe sobre quienes se manifestaron a la puerta del juzgado donde declaraba la mujer de Urdangarín y sobre los periodistas que no se muestran clementes con ellas. De estos últimos dice:

El sector periodístico que milita en el ‘Comando anti-Infanta’ ha sufrido una pequeña decepción. No hubo lágrimas ni vahídos Reales.

Concluye:

Se pide en algún editorial la renuncia de la Infanta. Me pregunto, si en el caso de que fuera desimputada, tal renuncia es aconsejable. Más lógico sería, de darse tal situación, que renunciaran algunos de los miembros del ‘Comando’ que han condenado a una mujer con anterioridad a ser juzgada. Y a la multitud de trescientas personas, mi más cordial enhorabuena.

Una línea radicalmente diferente es la de Federico Jiménez Losantos en El Mundo. Titula Vamos a juzgar mentiras. Si el titulo es duro, el arranque no lo es menos:

SONRIENDO como si inaugurase el Tanatorio de la Justicia Española o el Crematorio de la Dignidad Nacional, la Infanta Cristina entró en el Juzgado de Palma de Mallorca, cuyo ducado ostenta con su marido y socio como regalo nupcial de su padre, el mismo que la llevó en Rolls al altar en una ceremonia retransmitida por todos los canales de televisión. Entonces, la aborrecible «pena de telediario» era pórtico de la gloria y clave del arco de la popularidad de la Corona.

Concluye, sobre la Infanta:

Dijo que sabía que su marido creó Aizoon como un «instrumento para sus negocios», pero su único negocio era saquear Nóos, entidad sin ánimo de lucro donde está ella. Y el remate: «Hacienda no sólo no me da un trato de favor sino que, por ser quien soy, mira con lupa lo que hago». Lupa de madera. Hace ocho años que EL MUNDO destapó el caso, lleva dos imputada ¡y ni un euro al Fisco! Vamos a juzgar mentiras porque la verdad es muy amarga: el Estado a prevaricar, la Infanta a gastar y los pagafantas, pues eso, a pagar. ¡Y chitón!

También en el diario de Unidad Editorial, Salvador Sostres titula Amor e ignorancia. Da por buena la idea de que la infanta quería y confiaba ciegamente en su marido, pero no por eso considera que la hija del Rey no tenga responsabilidad alguna:

Otra cosa es que todo el mundo tiene que responsabilizarse de lo que firma, y aunque el enamoramiento es un estado febril deleznable, no puede colar ni cuela como eximente, y por lo tanto es muy pertinente que el fiscal Horrach le reclame a la Infanta que devuelva el dinero, que es ni más ni menos lo que se exige a los que firmaron hipotecas o preferentes.

Lo de Cristina es peor que un delito: es un error.

Concluye:

Es urgente que Cristina reaccione y se dé cuenta de cuál es su responsabilidad con su padre, con la institución y con la indispensable calma que necesitamos para consolidar nuestra brillante, aunque de momento incipiente y frágil, recuperación económica. Si la Monarquía no es refinamiento, ni sentido del deber, ni generosidad, ni grandeza, no tiene sentido su existencia, y siempre nos saldrá más barato un presidente de la República que vaya de paquete en la moto de su guardaespaldas cuando tenga que concretar con alguna dama.

Entre el amor y la ignorancia puede vivir mi suegra, y es tierno que así sea, pero no una Infanta de España.

A algunos nos cuesta creer que la Infanta a la que hace años los españoles llamábamos coloquialmente «la lista» para diferenciarla de su hermana no supiera lo que firmaba. Por muy hija de Rey de que se sea, no se puede ser tan tonta si se ocupa durante años altos cargos en La Caixa. Además, a ningún otro español le serviría como eximente el «yo confiaba en mi pareja y no miraba lo que firmaba». Pero bueno, si se admite la teoría de la ceguera por amor, no está de más que alguien reclame responsabilidades también por eso.


Francesc-Marc Álvaro.

Para poner punto y final a este afilando columnas tomamos el puente aéreo para aterrizar en Barcelona y leer La Vanguardia. Francesc-Marc Álvaro, uno de los columnistas de cabecera del independentismo y siempre fiel a Artur Mas, escribe en el periódico del conde de Godó y Grande de España un artículo titulado Estética y poder.

Ante el juez Castro, Cristina de Borbón declaró que puso punto final a su vinculación con el Instituto Nóos «por estética, por imagen». Hay asuntos que nunca pasan de moda. Es lo de la mujer de César y la honradez, es el viejo conflicto entre la realidad y las apariencias. Los poderes son lo que hacen y lo que representan. En tiempo del imperio romano y en la era de Twitter.

Concluye:

El guión de la política española tiene tendencia a los viejos esquemas. Aznar ha comprado una casa de lujo en Marbella mientras emite doctrina desde la FAES. No hay que decir nada más. Estética de victoria. Marbella no es una ciudad sino un estado del espíritu, un ideal. Y todavía hay quien se extraña de que muchos catalanes quieran desconectar.

¿Cómo era eso de la paja en el ojo ajeno? Ahora resulta que el independentismo se debe a que Aznar se compra una casa en Marbella. Entonces, ¿que efectos deberían tener los coches de lujo de algunos miembros de la familia Pujol? ¿Y la residencia casi permanente de Duran i Lleida en el muy lujoso hotel Palace de Madrid? ¿Y todos los casos de corrupción en los que hay implicados altos cargos de CiU? ¿Y….? Paremos, que no tenemos todo el día para esto.

 

Siga en Twitter al autor de esta revista de prensa. El usuario es @chinchetru.

Te puede interesar

ENCUENTRA LOS PRODUCTOS QUE TE INTERESAN

¡¡¡ BÚSQUEDA DE LAS MEJORES OFERTAS ONLINE !!!

Obtener los mejores resultados de tu búsqueda de productos

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

Lo más leído