La Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) ha dictado una resolución por la cual este medio, Periodista Digital, y su director, Alfonso Rojo, vulneraron diversos artículos del código deontológico en el título original y la fotografía de la siguiente noticia, que posteriormente fue editada: «Un falso novio de postín camela a una pardila en Barcelona y se la lleva de esclava a Rumanía».
La resolución, que recoge a bombo y platillo la APM (Asociación de la Prensa de Madrid) asegura que esta información, publicada el 5 de mayo de 2014, vulnera los artículos 2 («el primer compromiso ético del periodista es el respeto a la verdad»); 3, relacionado con el «respeto a las personas en su intimidad e imagen»; y 7 («se debe mantener una especial sensibilidad en los casos de informaciones y opiniones de contenido eventualmente discriminatorio o susceptible de incitar a la violencia o prácticas humanas y degradantes»).
Es por ello por lo que PD rectificó posteriormente su información y eliminó del título la palabra «pardilla», a la vez que se optó por cambiar la foto. Sin embargo, ya que a ambas asociaciones les gusta hablar de ese famoso código deontológico, no recordamos que la propia Asociación de la Prensa de Madrid y su presidenta, Carmen del Riego, hicieran lo mismo por saltarse a la torera ese mismo artículo 2 cuando esta atribuyó desde La Vanguardia unas palabras a María Dolores de Cospedal que esta jamás pronunció–Los cinco pecados capitales de Carmen del Riego por los que debería dimitir de la APM–.
«Todo lo que he publicado [en La Vanguardia] responde al espíritu de su intervención aunque no dijera textualmente esas palabras»
Procuró escaquearse Carmen del Riego posteriormente al ser preguntada por ello en el programa ‘Al Rojo Vivo’ de laSexta. Por cierto, que a causa de «este espíritu» -que solo existió en la mente de Del Riego- Cospedal sufrió un auténtico linchamiento en Twitter y no recibió disculpas de la autora del artículo en su defensa.
Fuentes de la FAPE han explicado a PD que la mencionada Comisión ha actuado ahora contra este medio y contra su director ya que previamente se interpuso una denuncia por parte de un colaborador de La Marea, Antonio Maestre. Sin embargo, la APM sí puede mostrar su opinión cuando lo considere oportuno y no recordamos tanto entusiasmo como el que ahora nos ocupa en el caso de La Vanguardia y Cospedal anteriormente mencionado, o cuando el falso documental sobre el 23-F de Jordi Evole, periodista al que posteriormente premió esta asociación.
Por si fuera poco, la Comisión de Quejas de la propia FAPE, la misma que juzga ahora a PD, dijo también del presentador de ‘Salvados’ que su Operación Palace discurrió «al margen del principio de veracidad, esencial en el trabajo de periodista, pero repudiar este tipo de creaciones supone poner límites y fronteras a la imaginación, a la creatividad, al uso de recursos como la ironía, la paradoja, la comedia, el drama…que también sirven a la búsqueda de la verdad, a la defensa de las libertades y los derechos de los ciudadanos y a denunciar los obstáculos para lograrlo».
Por otra parte, también nos preguntamos donde han estado la FAPE y la APM, organizaciones que se supone que deben velar por proteger a los periodistas, ante los ataques que algunos de ellos han recibido por parte de Pablo Iglesias y sus seguidores, que procuran silenciar a los informadores más críticos con su plataforma mediante amenazas y querellas–Eduardo Inda responde a la demanda de Pablo Iglesias: «A él le gustaría amordazarme»–. En este sentido, conviene recordarles lo que dice el punto 2 del estatuto de dicho código:
El periodista tiene derecho a ser amparado tanto en el marco de su propia empresa como por las organizaciones asociativas o institucionales, frente a quienes, mediante presiones de cualquier tipo, pretendan desviarle del marco de actuación fijado en el presente Código Deontológico

