OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Alfonso Ussía: «Pedro Sánchez se abraza, besa, sonríe y pacta con los cómplices de los tiranos de Venezuela»

Lucía Méndez abandona al PP, al menos por hoy, y justifica los pactos entre PSOE y Podemos: no se comerán a nadie

Ruiz Quintano recuerda que "yo, que tanto luché por traer la democracia" era la justificación de los progres para sus negocios

La primera columna que le leo a Salvador Sostres en ABC es la de este 9 de junio de 2015 y desde el encabezamiento bajo el títulín de ‘Todo irá bien’, le pronostico una larga y venturosa estancia en el diario preferido de las marquesas.

A Sostres le hace la columna su criada. La risa hace que se me caiga el pitillo.

Mi asistenta hizo ayer un resumen involuntario de la política española al contarme algo sobre la señora de la casa donde anteriormente trabajaba. Llegó unos meses más tarde de que el señor se divorciara y no paró hasta borrar cualquier rastro de la anterior inquilina. Fue implacable.

Pero después de aquella exhibición de eficacia, que su nuevo marido en cierto modo agradeció, por lo molesto que resulta que tu vida nueva se vaya tropezando con los recuerdos, la señora no tuvo ninguna idea mejor, ni supo con qué llenar el vacío que los antiguos muebles habían dejado, y era además una pésima cocinera.

La casa quedó limpia de cualquier nostalgia, pero desangelada, y la incomodidad del espacio fue paulatinamente afectando a la relación conyugal. Mi Candela fue el último recuerdo al que se dio despacho, sin ninguna piedad.

Y del gobierno de la casa por una torpe al gobierno de la cosa pública por unos resentidos.

A España le sobran muebles viejos pero es mucho más lo que funciona que lo que hay que cambiar. La propaganda regeneracionista tiene mucho de anuncio de desodorante y la supuesta nueva política es la señora resentida y desorientada, tan obsesionada en deshacerse de la antigua cama matrimonial que no se acordó de comprar una nueva y durante dos noches tuvieron que dormir en el sofá. La Transición es la mayor obra política europea del siglo XX y el «régimen del 78» ha dado lugar al periodo más largo de paz, libertad, democracia y prosperidad que jamás ha conocido España, y sólo puede ser vista como un «candado» por la amenaza totalitaria. Por eso todos los populismos son contrarios a la Constitución.

No me dirá, amigo lector, que el columnista catalán no sabe adaptarse a su público.

Y de Sostres paso a otro competidor por el favor de las marquesas: Alfonso Ussía (La Razón). El aristócrata compara a Pedro Sánchez con Felipe González, que cada día parece más de derechas.

Mientras en España, Pedro Sánchez, con su apariencia cordial que esconde a un chisgarabís resentido, se entrega a los protegidos de la dictadura venezolana, Felipe González aterriza en Caracas para sumarse a la defensa de los presos políticos que mantiene en la tortura y la incomunicación el régimen de Maduro, el de la gripe.

Aquí, Pedro Sánchez, caricatura de quien despilfarró quinientos mil millones de euros -han leído bien-, durante su calamitoso paso por el poder, se abraza, besa, sonríe y pacta con los cómplices de los tiranos de Venezuela. Y para colmo, establece comparaciones mugrientas, y perversas y pestilentes equivalencias entre el PP y Bildu, es decir, entre un partido político que ha enterrado -como el PSOE-, a sus militantes asesinados por el terrorismo etarra y el partido que alberga, ampara y vitorea a los asesinos. Ése es Sánchez. Y Carmona, feliz y sonriente, como una tía abuela en una primera Comunión.

Felipe González representa a todos los españoles que creemos en Venezuela y en su futuro de libertad. Yo me doy por muy honrosamente representado. (…) Si de algo le sirve, reciba el reconocimiento y la admiración de un español que nunca le dio su voto, señor González.

En cambio Ramón Pérez-Maura (ABC) se empeña en salvarle la cara a José María Aznar, lo que me hace darle el premio a la columna ridícula del día.

Los desmanes del chavismo, encarnado hoy por Nicolás Maduro, han comenzado a movilizar a expresidentes hispanoamericanos de manera crecientemente efectiva. Primero fueron el propio Pastrana y el boliviano Jorge Quiroga quienes se pusieron a la cabeza del movimiento por la libertad de Venezuela. Fueron a Caracas y arriesgaron su integridad demandando el derecho de visita a los presos políticos. Con gran constancia por su parte lograron ir sumando a otros exjefes de Estado y de Gobierno, destacadamente a José María Aznar. Y ahora es Felipe González el que ha dado el gran paso de presentarse en Caracas para asistir a la defensa de un preso político perseguido por un Gobierno de izquierda.

Pastrana, Quiroga, González o Aznar están creando un nuevo ordenamiento para los expresidentes de todo el mundo. Vivimos en un tiempo en que la injerencia es legítima cuando se produce violación flagrante de los Derechos Humanos. Y eso fue lo que movió en primera instancia a Pastrana y Quiroga y es lo que ha movido después a muchos otros.

EL PAÍS TRATA DE DESAHUCIAR A ESPERANZA AGUIRRE

La semana pasada, Lucía Méndez, biógrafa de Mariano Rajoy y oficial del Regimiento de Guardia de La Moncloa, sorprendió a propios y extraños con una columna en la que aseguraba que la moda femenina era esclavitud creada por los hombres y ponía como nuevo modelo para las mujeres el desaliño de Ada Colau. Hermann Tertsch le dedicó el siguiente tuit.

Con el Frente Popular ya cerca,el marujeo del socialismo siglo XXI lo dirige esa diosa del pensamiento que es Lucía.

Ignacio Ruiz Quintano (ABC) replica a Méndez y aprovecha para ilustrarle un poquito.

Se acerca San Antonio y, para las novias sin novio, el columnismo feminista propone, con un elogio de la greña «engagée» de las «tricoteuses», no el modelo Inès Marie Laetitia Églantine Isabelle de Seignard de La Fressange, sino el de Colau, probable alcaldesa de Barcelona, que veía razonable «quemar bancos», y el de Carmena, probable alcaldesa de Madrid, que cree habernos traído «la democracia».

El columnismo feminista desconoce las sinuosidades de la coquetería.

-La mujer no se viste para el hombre -le dijo Marbel a Ruano-. La mujer se viste siempre para la mujer.

Eso de «yo, que tanto luché por traer la democracia» impresiona mucho a los más jóvenes, que no saben que en los 80 era como una muletilla de testigo de Jehová que te soltaban los progres para justificar su ascenso social.

Añade una recomendación de lectura.

En el pregón de sus memorias, Otero Novas, el ministro de Suárez que, como el dinosaurio de Monterroso, estaba allí, describe lo que hay: «Estamos en un sistema político muy caudillista y muy oligárquico y algo democrático».

Y después de estas banderillas, me ocupo de la columna de hoy de Lucía Méndez, que parece que está trabajándose las biografías autorizadas de Carmena o Colau, o de ambas: una alabanza a los pactos entre el PSOE y Podemos.

El PP ha acogido los acuerdos del PSOE con Podemos para gobernar en ayuntamientos y comunidades rasgándose las vestiduras. Ellos verán, pero parece que la sociedad española ha asumido con plena normalidad democrática la presencia de Podemos en las instituciones.

Está claro que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias asumen un riesgo cierto con esos pactos de cara a las generales. El mismo riesgo que Ciudadanos lo asume al permitir, por ejemplo, que Cristina Cifuentes gobierne la Comunidad de Madrid. Pero ya son mayorcitos para saber lo que hacen y asumir las consecuencias de sus decisiones.

Esos pactos no es que sean deseables, es que son imprescindibles para gestionar el resultado de las urnas. Es verdad que la falta de práctica negociadora y la inexperiencia de los nuevos partidos pueden llevar a la sensación de que España está instalada en el caos. Una sensación que el PP está explotando con el fin de presentarse a las generales como el único partido fiable y seguro ante el peligro de lo desconocido. Pero cuando se constituyan ayuntamientos y comunidades, las cosas volverán a la normalidad. PSOE y Podemos gobernarán en algunos sitios, y hasta es posible que no se coman a nadie.

Edurne Uriarte (ABC) se mantiene leal al Batallón de Guardia de La Moncloa. Su columna contiene la crítica del día más dura a C’s:

Ciudadanos debe de tener portavoces y líderes regionales, pero no conseguimos aprendernos uno solo de sus nombres, con Rivera ocupando en exclusiva las pantallas y las portadas. Quiere imponer primarias a los demás, pero algo nos dice que, en su partido, siempre las ganarán él y los suyos, o que el resultado será exactamente el mismo que en los viejos partidos, en esos donde las primarias las gana el secretario general y, cuando no, lo «dimiten».

Más sobre mujeres, éstas políticas. Adivino la sonrisa de Xavier Vidal-Foch (El País) mientras escribía la columna contra Esperanza Aguirre.

Aguirre es responsable in eligendo, por elegir en masa a colaboradores torcidos, en vez de rectos. Es la responsabilidad definida en el artículo 1.903 del Código Civil, que deriva del deber genérico de no causar daño a otro.

Aguirre causa daño a los ciudadanos madrileños, y en general, españoles. ¿Con qué credibilidad, con qué trayectoria, con que mochila de ética hará oposición a Manuela Carmena desde esta semana? Aguirre es un peso muerto o una termita para el Partido Popular. «Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate», escribió Dante en la puerta del Infierno. Abandona (toda) Esperanza.

Miguel Ángel Aguilar (La Vanguardia) insinúa que Soraya Sáenz de Santamaría dirige las preguntas que le hace la tropa periodística en la rueda posterior al consejo de ministros.

En los últimos días, el foco se ha puesto en la vicepresidenta para todo Soraya Sáenz de Santamaría (…). Se ha dicho que se desentiende del partido, pero quien escuchara la rueda de prensa del viernes día 5, después del Consejo de Ministros, deberá convenir en que fue un ejercicio intachable de propaganda sectaria del PP. La referencia oficial da cuenta de que se adoptaron 13 acuerdos, 9 reales decretos y un informe sobre el complemento por maternidad.

sucede que las seis preguntas formuladas fueron sobre la imposibilidad de acuerdos con un PSOE que plantea cambios en la política económica; sobre si el PSOE se echará en brazos de Podemos para desalojar al PP; sobre si preocupa al Gobierno la postura del líder socialista; sobre si estima que el PSOE está abandonando el centroizquierda para irse a la izquierda radical; sobre si las posiciones de Albert Rivera son asumibles por el Gobierno; sobre si Moreno Bonilla sería el candidato del PP en caso de repetirse las elecciones en Andalucía y sobre si el presidente prevé cambios en el equipo económico. En breve, son aún peores las preguntas, que sólo tendrían algún sentido si hubieran sido formuladas en Génova. Continuará.

CASIMIRO SUMA MAL: PODEMOS NO HA SUPERADO AL PSOE

A Casimiro García-Abadillo (El Mundo) le está costando encontrar su sitio en el periódico que ha dirigido después de ser el verdugo de Pedrojota. Publica una columna confusa en la que comienza contando una exposición del fotógrafo Korda, sigue elogiando a Sartre (¡»hombre de acción»!) y concluye metiendo la pata al asegurar que Podemos ya ha realizado el ‘sorpasso’ al PSOE.

Pablo Iglesias tiene ese poder de seducción del hombre de acción para muchos intelectuales, periodistas y políticos españoles. Ha hecho posible algo que parecía imposible: la ruptura del bipartidismo y el sorpasso de la izquierda al viejo PSOE.

En unos pocos meses Iglesias ha adaptado su mensaje a las circunstancias con un oportunismo indisimulado. No es un idealista, es un hombre de poder. Sartre fue, más que un hombre de acción, un hombre de reflexión. Y eso le permitió ser un filósofo contra el poder.

Para Raúl del Pozo (El Mundo), el hombre de la temporada (creo que ahora se llama ‘midseason’, ¿no?) es Albert, al que compara con De Gaulle o con Perón. Hombre, que no son lo mismo, aunque ambos fuesen generales, siquiera porque el francés combatió en dos guerras y el argentino en ninguna.

Artur Mas mantiene su intención de convocar elecciones el día 27 de septiembre aunque nadie lo crea. Ante la posibilidad de que no mienta el líder catalán, en Madrid los partidos sospechan que Mariano Rajoy podría adelantar las elecciones generales. Hay tres fechas posibles: noviembre-diciembre, principios de 2016 o, incluso, se especula con el próximo septiembre. En la dirección del Partido Socialista dicen que Mariano Rajoy podría convocarlas en ese mes, entre otras razones para evitar que Albert Rivera obtenga un resultado muy superior al PP en Cataluña y salga reforzado como esperanza. Un dirigente me explica la membrillada de Mariano Rajoy y de Pedro Sánchez, recibiendo el mismo día a Rivera, como si fuera el árbitro del futuro, un Perón o un De Gaulle.

Los pactos y repartos son el tema que tratan varios columnistas. Ignacio Camacho (ABC) constata que C’s desprecia a sus votantes. Yo añado que eso el PP lleva haciéndolo décadas.

Con alguna improbable excepción de última hora -¿Cádiz?-, el Partido Popular perderá el próximo sábado todas las capitales donde la izquierda en conjunto sume mayoría absoluta, y tal vez algunas más en las que Ciudadanos decida pasarse al bloque de desalojo. Ésta es la realidad subyacente en la cháchara de unos pactos en los que sólo se discuten cuotas de poder y cláusulas de garantías mutuas. El resultado final está decidido desde la noche del 24 de mayo y consiste en una coalición contra la derecha allá donde la aritmética permita formarla.

Si el descalabro popular no va a ser mayor se debe a que Albert Rivera sabe de dónde proviene la mayoría de sus votos, aunque algunos de sus dirigentes de vocación socialdemócrata prefieren ignorarlo; en este sentido C’s constituye un raro caso de partido al que acaso en el fondo no le gusten sus propios votantes.

En la amura de babor todo está más claro: juntos y si es menester revueltos para asaltar las instituciones y echar de ellas al adversario. En el centro derecha, en cambio, hay un sector que aún no ha decidido si le merece la pena el poder. Tal vez porque en su virginal y desconfiada naturaleza regeneracionista todavía no esté seguro de cómo y para qué usarlo.

José García Domínguez (Libertaddigital.com) insiste en que C’s pretende constreñir el poder de que han disfrutado los nacionalismos llamados moderados en España, tanto con el PSOE como con los patriotas del PP.

la regeneración profunda que ansía Ciudadanos es otra. En parte por simple ignorancia, en parte por ventajismo cortoplacista, siempre por incorregible miopía, derechas e izquierda han orillado por norma a la Cataluña no nacionalista durante los últimos treinta años.

E igual los unos que nos otros. Exactamente igual. Con sus pulseritas rojigualdas y su cargante cháchara patriotera, las derechas con mando en plaza no se han distinguido ni un ápice del PSOE en su servilismo claudicante frente al nacionalismo. Ni un ápice. Y esa forma suprema de corrupción es lo que ha venido a corregir Ciudadanos. Por las buenas o por las urnas, como rezaba algún manifiesto germinal. Esa es la verdadera caza mayor en que sigue enfrascado Rivera. Y no desde hace diez minutos, por cierto.

José Antonio Zarzalejos (ElConfidencial.com) de pronto abandona sus críticas a Rajoy para apostar por el PP en las elecciones generales.

El PSOE ha perdido setecientos mil votos -de momento, ya ha cedido a Compromís la alcaldía de Valencia sin garantizarse la presidencia de la Generalitat-e Izquierda Unida es un auténtico berenjenal.

El PP se ha quedado con seis millones de votos. Pero si la izquierda -tan poco sutil como la derecha- lanza consignas excluyentes y reactivas, pretende el aislamiento del PP y su estigmatización y Mariano Rajoy sabe tomar decisiones inteligentes en personas, discursos y políticas, en noviembre los populares recuperarán mucho electorado y venderán cara su piel. Por eso la izquierda española debe contar a los ciudadanos que pretende algo más que echar a los populares del poder. Porque ese objetivo no es propositivo más que de un ajuste de cuentas, pero no de una política nueva para el futuro inmediato.

ESPADA ESPERA QUE FORCADES NOS VACUNE CONTRA EL POPULISMO

Por fortuna, hay varias columnas que dejan el asunto partitocrático.

Arcadi Espada carga contra la monja Forcades y espera que el populismo que difunde al menos sirva de vacuna.

El niño enfermo de Olot ha de salir adelante para que la pedagógica ejemplaridad de su caso no tenga un coste inasumible. Debe salir, además, para que la conciencia de la monja Forcades sufra el tormento que merece, pero no le obligue a soluciones drásticas. Aunque lo cierto es que aún no he visto a la monja pedir perdón por el escalofriante mitin antivacunas que la hizo famosa ni anunciar su retirada definitiva a la meditación y a la clausura, después de haber gozado del mundo, el demonio y la carne. La plural militancia de la monja en las filas del irracionalismo es también sumamente instructiva y simbólica. Es exactamente lo mismo afiliarse al populismo que al movimiento antivacunas y lo mismo sus letales resultados.

Los españoles, y en especial los vecinos de Barcelona, Madrid y Valencia, tendrán pronto la oportunidad de comprobar los efectos de haber votado populismo: solo cabe esperar que la experiencia sirva como vacunas para unas cuantas décadas.

Jorge Bustos también menciona a las monjas en su columna de El Mundo dedicada a reivindicar el esfuerzo y la memoria con motivo de los exámenes de Selectividad.

Sabemos que la prueba no es lo que era, y que toda criba resulta superflua en un país donde prácticamente hay tantas universidades como alumnos (lo que falta son profesores: están todos en el psicólogo o en Podemos). Pero la mera idea de seleccionar alumnos en función de su desigual aptitud, en un mundo que empieza a comercializar cerveza con limón en lata muy por encima de lo prudente, se antoja un vestigio reaccionario que no sé cómo no han detectado aún los drones de la corrección política. ¿Cuánto tardará una monja mediática cualquiera en denunciar la Selectividad como una continuación del bullying por medios académicos?

Las materias embauladas a tragos en junio luego apenas nos han servido (¡o sí!); pero no importaban tanto los contenidos como la disciplina que desarrollábamos para adquirirlos y vomitarlos con algún orden sobre el folio. Ese esfuerzo quedaba incorporado a nuestro carácter, templado por la resistencia a la pereza y el miedo reverencial al examen. Y ese acervo ganado, que es moral, sí vale para toda la vida, como sabía Johnson, que ya se las vio con los fenicios precursores del plan Bolonia:

Hermann Tertsch (ABC) siente alivio debido a los resultados de la cumbre del G-7 en Baviera.

En Elmau, Obama ha hecho lo que debió hacer meses antes: exigir a los griegos que realicen las reformas que demandan sus socios, porque sin ellas se hundirán. Sin un cambio radical de actitud de su Gobierno, Grecia no tiene salvación en el euro. Hubo plena sintonía en la cuestión ucraniana. Vladímir Putin no puede esperar ninguna reducción de sanciones mientras no cumpla los acuerdos de Minsk. Por el contrario, quedó clara la determinación de intensificarlas si Rusia prosigue con su agresión militar, como es el caso estos días. El eje Merkel-Obama ha funcionado de forma muy fluida y eficaz y sin rastro de los recelos y lastres que tuvo su relación recientemente por la crisis de los espías.

José María Marco (La Razón) se fija en las contradicciones de los españoles: gastan más en tabaco y bebida que en educación o en alimentación.

Resulta que en 2013, los españoles nos fumamos (en tabaco, se entiende) 14.216 millones de euros. Es la mitad de lo que nos gastamos en vestirnos y calzarnos (27.369 millones) y bastante más de lo que nos gastamos en educación (10.852 millones).

Si los gastos en educación palidecen comparados con los que se lleva el tabaco, aún más interesante es lo que nos gastamos en ocio y espectáculos: 44.948 millones, más de cuatro veces lo que dedicamos a formarnos. Y si a eso se le suma el gasto en hoteles, cafés y restauración (96.440 millones) -y por mucha glosa que sin duda necesita este apartado-, comprobamos que las prioridades de los españoles van por un lado, y la urgencia de cambiar las cosas, por otro. Al tabaco se le pueden añadir los apartados de bebidas no alcohólicas (6.361 millones) y alcohólicas (4.985 millones). Se comprobará entonces, como informaba Jesús Martín, que entre las copas y el tabaco se nos va más dinero que el que dedicamos al automóvil, o incluso al pan y a los cereales…

Total, que en España se vive mal, muy mal. Este país, señores, no tiene solución. ¿Otra ronda? ¿Y un pitillo, no tendrá usted?

Muy bien visto, José María.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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