Alberto Garzón ha querido autoproclamarse nefasto protagonista en esta jornada de 8 de julio de 2021, y ya se sabe que en España para conseguir esto basta con decir una auténtica barrabasada.
Así que el ministro de Consumo, que tiene en su haber la estratosférica subida de la luz y haber hecho bastante poco con las casas de apuestas y con las etiquetas nutricionales, ha pensado que lo mejor era cargarlo todo contra el sector de la ganadería española.
No quiere el de Izquierda Unida que los españoles coman tanta carne. Al titular de Consumo le encantaría racionarla como si en un estado comunista estuviéramos de facto, pero como no puede, ejecuta hasta donde se le deja.
¿Qué pensaríais si os dijera que el consumo excesivo de carne perjudica a nuestra salud individual y a nuestro planeta? Estoy preocupado por la salud de nuestros conciudadanos y de nuestro planeta. Sin planeta no tenemos vida, ni salarios ni economía, y nos lo estamos cargando.
Según el titular de Consumo, si los españoles bajaran la ingesta de carne y la dejasen solo en un rango de 200 a 500 gramos a la semana.
Se evitarían el 50% de las emisiones de gases invernadero asociadas a la alimentación y el 20% de las muertes prematuras. Cada año se producen 7,6 millones de toneladas de carne procedente del sacrificio de 70 millones de animales: cerdos, vacas, ovejas, cabras, caballos y aves.
El 14,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero proviene de la ganadería, especialmente de las macrogranjas, mientras que para que tengamos 1 kilo de carne de vaca se requieren 15.000 litros de agua.
De ello os hablo en este vídeo:#MenosCarneMásVida pic.twitter.com/wMDOd1GI8J
— Alberto Garzón? (@agarzon) July 7, 2021
Por suerte, Carlos Herrera ha cogido de la solapa al ministro para en un par de zurriagazos dialécticos echarle a la parrilla. El periodista de COPE abordó la última imbecilidad de este ministerio poco relevante:
Hombre, vamos a ver, a ver qué le dice a toda esa gente que se conforma ya con un plato de lentejas porque no tiene ni sueldo de un ministro como él para llevarse a la boca mucho más que un chusco de pan.
¿Qué ha pasado? Que Garzón ha soliviantado a todo el sector ganadero, que es un sector importante, porque le echa la culpa del consumo de agua, acusa a las vacas -estos peligrosos animales agresivos- de los gases de efecto invernadero
¿Qué le están diciendo los ganaderos? Que el aire acondicionado de su despacho y la calefacción de la sede de su partido o la gasolina del coche oficial contaminan más, más que una vaca y además no se come ni dan de comer a nadie. Ahora, si se pudiera medir la contaminación de las tonterías que ministros como este dicen mientras felizmente forman parte del gobierno, la ONU sí que declaraba la emergencia climática internacional desde el primer momento.
