
La peña de la lágrima,
las lágrimas felices.
Ríe la fuente,
y el sol, niño travieso,
besa mi sombra.
Te miro y tiembla
la flor del alma mía,
ya está a tu vera.
Manos pequeñas,
me ofrecen una piedra
brilla el tesoro.
Llueve despacio
y en cada gota baila
mi corazón.
Limonar viejo,
tus pétalos regresan
como memorias.
Después del llanto,
toda brisa huele a limpio
y el mundo es nuevo.
Cantan los niños,
y hasta el aire recuerda
cómo era el alma.
Un perro viejo
se duerme entre mis pies
todo está en paz.
Café y aliento,
mi madre en la ventana,
el día empieza.
Sin decir nada,
tu risa me sostiene,
ahí está Dios.
Abro los ojos,
todavía estoy vivo.
Gracias, silencio.
Una cometa
rompe el cielo en colores
y mi hijo grita.
En la estación,
dos viejos se saludan
llueve ternura.
Manos que siembran,
no piden recompensa,
sólo esperanza.
El tren se aleja
pero en la despedida
hay luz eterna.
Río que pasa,
te llevo en mis recuerdos,
nunca te apagues.
En la guitarra
el eco de mi padre
sigue cantando.
Y al fin entiendo:
la alegría es un llanto
que sabe amar.
José Pómez
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ISBN: 9781008924512
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