La red eléctrica en España se enfrenta a un serio problema de saturación. Empresas como Iberdrola y Endesa han comunicado a la CNMC que ya no podrán aceptar más solicitudes de conexión en áreas críticas. Esta situación está deteniendo proyectos de nuevas viviendas, industrias y data centers, justo en un momento en el que la demanda aumenta debido a la electrificación y el auge de la inteligencia artificial.
Lo explica a la perfección El Economista.
No hace ni un año del gran apagón de finales de abril de 2025. Y nos llega el agua al cuello.
En apenas seis meses, la saturación de los nudos ha escalado del 83,4% al 88,3%. Los datos internos de las compañías eléctricas evidencian el deterioro: Madrid ha alcanzado el 86%, mientras que el País Vasco se mantiene al 100%. Además, provincias como Badajoz (+7%), Cantabria (+4%) y Lugo (+3%) han visto reducida su capacidad. Por el contrario, algunas regiones como Santa Cruz de Tenerife (-16%) o Murcia (-8%) han logrado liberar ciertos nudos.
Saturación en áreas clave
Desde septiembre de 2025, la CNMC exige la publicación de mapas que revelan que más del 80% de los puntos de acceso no tienen margen para nuevos proyectos. Esta situación impacta a:
- Desarrolladores de energías renovables que no pueden conectar nuevas plantas.
- Industrias involucradas en electrificación, logística o refrigeración.
- Nuevas viviendas en áreas tensionadas.
- Data centers, esenciales para la inteligencia artificial.
Por su parte, Red Eléctrica (Redeia) defiende sus inversiones. Desde 2020 ha cuadruplicado su gasto en la red de transporte hasta alcanzar los 1.500 millones de euros proyectados para 2025. Aseguran cumplir con los planes aprobados por el Consejo de Ministros. Sin embargo, el sector critica que un 40% de las inversiones realizadas entre 2015 y 2024 se destinaron a satélites (Hispasat), fibra óptica y proyectos en Latinoamérica: unos 4.000 millones, frente a los 5.000 millones invertidos en infraestructura nacional.
En 2019 se alcanzó un pico del desequilibrio: solo se destinaron 400 millones a la red dentro del total de 1.870 millones disponibles. Ese mismo año comenzaron a rechazarse solicitudes para energías renovables debido a la falta de capacidad. El cumplimiento de los planes es bajo: apenas un 52% para el periodo 2015-2020 y un escaso 35% para el periodo 2021-2026 al cierre del año 2024.
Inversiones insuficientes y riesgos económicos
El límite legal restringe a Redeia a invertir un máximo del 0,065% del PIB anual más «actuaciones singulares». Esto ha resultado en una falta de inversión acumulada de 4.200 millones entre 2013 y 2024. Durante los mandatos de Jordi Sevilla y Beatriz Corredor, se priorizó la diversificación. Ahora están vendiendo Hispasat a Indra por unos 725 millones, con el objetivo de regresar al enfoque original centrado en redes.
El Gobierno tiene previsto destinar hasta 13.600 millones hasta 2030 para mejorar el transporte eléctrico. Sin embargo, los retrasos en la publicación de mapas sobre esta red muestran que un asombroso 90% de los nudos carecen ya de capacidad (solo se han publicado el 26%). La reducción por parte de la CNMC en la retribución a activos está desincentivando las inversiones por parte de las distribuidoras.
Esto genera distorsiones:
| Impacto | Ejemplos |
|---|---|
| Económico | Proyectos industriales paralizados; competitividad regional afectada. |
| Productivo | Las renovables ven interrumpida su generación por saturación; riesgo real de cortes como los históricos (60% demanda perdida). |
| Social | Acceso limitado a electricidad para viviendas; precios inestables. |
Tanto empresas como hogares ahora revisan sus tarifas para gestionar mejor su consumo ante esta escasez energética. El acceso a energía se convierte así en un factor estratégico, limitando oportunidades y exigiendo una mayor eficiencia. Sin intervenciones urgentes, es probable que España vea cómo escapan inversiones hacia países vecinos europeos.
Este embudo físico pone en peligro convertir lo que debería ser un derecho fundamental—la electricidad—en un lujo cada vez más escaso.
