El ambiente en el PSOE aragonés está que arde tras las declaraciones del ministro Óscar López.
En una reciente entrevista en RNE, el político atribuyó la pérdida de cinco escaños en las elecciones del 8F al expresidente Javier Lambán, quien falleció el verano pasado.
Según López, durante la gestión de Lambán, el PSOE no hizo una oposición efectiva al popular Jorge Azcón, sino que «se dedicó a hacer otra cosa, muchas veces usando argumentos de la derecha», lo que impidió que el PP se desgastara. Aunque se apresuró a aclarar que era su «opinión personal» y que había tenido una «excelente relación» con él, sus palabras cayeron como un balde de agua fría en Zaragoza.
La respuesta fue rápida y unánime entre los socialistas aragoneses. Pilar Alegría, secretaria general del PSOE en Aragón y candidata derrotada, reaccionó sin mencionarlo directamente: «Señalar a unos u otros como responsables no solo es un error, sino que no nos conduce en la buena dirección».
También destacó el orgullo que sienten por el legado de Lambán, un mensaje claro para los seguidores del exlíder. Esta crítica implícita logró calmar un poco las aguas, aunque no logró evitar el malestar generalizado.
Esto es lo más miserable que vas a ver hoy.
Óscar López culpando del mal resultado del PSOE en Aragón al expresidente fallecido Javier Lambán.
“En lugar de hacer oposición se dedicó a hacer otras cosas". pic.twitter.com/inmk9ud4v7
— Pedro Otamendi (@PedroOtamendi) February 12, 2026
Un bocazas en el Gobierno
Óscar López, conocido por su verbo afilado, tiene un historial repleto de episodios que lo convierten en un imán para la controversia. En su rol como secretario general del PSOE madrileño y ministro de Transformación Digital, defiende la estrategia de Ferraz que promueve a ministros como candidatos, tal como hizo con Alegría en Aragón. Sin embargo, sus salidas de tono no son algo nuevo. En 2011, cuando se presentó como candidato en Castilla y León, su partido perdió casi diez puntos respecto a 2007. Ahora, lejos de hacer autocrítica, decide señalar a los muertos. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, no tardó en responder a través de X: «El nivel de decencia de López solo es comparable con el de quien le nombró», refiriéndose a Pedro Sánchez. Un comentario mordaz que resume la situación.
López argumentó que cada elección refleja su propio «estado de ánimo», justificando así las derrotas tanto en Aragón como en Extremadura –donde también mencionó al fallecido Guillermo Fernández Vara– sin reconocer fallos propios. En Madrid, donde busca hacer frente a Isabel Díaz Ayuso, considera que obtuvieron «buenos resultados». Sin embargo, su metedura de pata ha dejado al descubierto las grietas existentes en Aragón.
Rebelión socialista en Aragón
La federación aragonesa no se quedó callada. Juan Antonio Sánchez Quero, presidente de la Diputación de Zaragoza, exigió una «rectificación inmediata y pública». Describió las palabras de López como «injustas, desafortunadas e impropias», especialmente hacia alguien «que ya no puede defenderse». Alabó a Lambán como un «servidor público íntegro, culto y honesto», siempre defensor de Aragón.
Otras voces también se sumaron al clamor:
- Mayte Pérez, senadora y exconsejera: «Absolutamente desafortunadas e impropias. No es sembrar discordia la solución».
- Darío Villagrasa, vicesecretario del PSOE aragonés: «Lamentamos las declaraciones. Lambán priorizó su tierra incluso enfrentándose al cáncer».
- Leticia Soria, exdiputada: «Hizo oposición bajo condiciones difíciles. Rectifique».
- Ignacio Urquizu, exalcalde de Alcañiz: «Profunda tristeza. Lambán es uno de los más respetados».
- Isabel García, exeurodiputada: «Bochornosas. Hizo daño gratuito a quienes trabajamos con él».
Esta rebelión socialista en Aragón pone de manifiesto las tensiones entre el sanchismo central y las federaciones regionales. Lambán, crítico con Sánchez durante su vida, dejó un legado indiscutible en su tierra. El PSOE pasó de 23 a 18 escaños el 8F, repitiendo así su suelo histórico; culpar al difunto solo agrava la herida.
Antecedentes y consecuencias
Lambán gobernó Aragón hasta 2023 cuando Azcón asumió el mando. Tras su muerte por cáncer, el PSOE lo venera como referente ineludible. López, leal a Sánchez, considera que su gestión fue tibia y favoreció al PP. Las elecciones del 8F confirmaron este declive: Alegría no logró remontar pese a ser ministra.
Las posibles consecuencias son claras:
- Aumento de desconfianza hacia Ferraz por parte de las federaciones regionales.
- Presión para que López ofrezca una disculpa pública, aunque su historial indica lo contrario.
- La oposición aprovechará esto; Feijóo ya lo utiliza para atacar al Gobierno.
- En Madrid, podría sufrir desgaste ante Ayuso.
Este episodio retrata un PSOE fracturado donde el sanchismo parece no respetar ni siquiera a sus muertos; así lo titulaba un editorial reciente. Curiosamente, Lambán decía que «los aragoneses somos mejores de lo que pensamos». Mientras tanto, López parece recordar que todo tiene un límite; incluso dentro del ámbito familiar político. En redes sociales lo tildan ya de «rastrero», y hay razones suficientes para ello.
